Las cosas pueden salírsele del huacal a Morena-QR y, en general, al bipartito.
Está más que claro que en la sucesión la oposición no pinta ni da color, y que se trata de un interescuadras dentro de la alianza verde-guinda en nuestro Caribe.
Pero además, también queda aún más claro que en esta interna del bipartito hay dos sopas: la opción Eugenio “Gino” Segura y la de Rafael Marín.
Y conforme avanza la contienda, las posiciones son cada vez más contrastantes, pese a que ambos juegan en la misma cancha.
Por un lado, Eugenio “Gino” Segura se le ubica como el aspirante oficial, el interno, el identificado plenamente con la continuidad de la coalición Morena-Verde o Verde-Morena de Quintana Roo.
La base de apoyos del Senador es de militantes y simpatizantes “institucionales” de ambos partidos, así como estructuras dentro de los gobiernos estatal y municipales y órganos de dirección de esas formaciones.
En tanto, en torno a Marín inicialmente se congregó una feligresía de los llamados “morenos puros”, cuyo principal estandarte es haber sido fundadores.
Pero la base de seguidores del titular de la ANAM se ha derramado más allá de Morena y paulatinamente comenzó a atraer liderazgos que estaban fuera tanto de Morena como del PVEM.
A la vez, la figura del exdirector del proyecto del Tren Transístmico empezó también a llenar el vacío que están dejando el PAN y Movimiento Ciudadano, que hasta ahora no tienen a alguien que pueda ser medianamente competitivo.
La paradoja es que un “proyecto” que surgió para reivindicar al morenismo frente al híbrido Morena-Verde – aderezado con exprianistas- hoy abarca más allá de la formación guinda y de la militancia dura del Partido.
Y aún más paradójico resulta que Rafael Marín, considerado uno de los “padres fundadores” de Morena, sea ahora el abanderado disruptivo y antisistema frente a la coalición verde-guinda.
Pese a ser morenista “puro”, Marín está quedando en un sitio que quizá no estaba en sus planes originales ni en los de sus impulsores.









