Putin y los enviados de Trump: las claves territoriales que frenan el plan de paz

La visita de Steve Witkoff y Jared Kushner a Moscú revela la nula flexibilidad de Putin en la cuestión territorial. El plan de paz Ucrania Trump se estanca ante las demandas rusas.
Putin y los enviados de Trump: las claves territoriales que frenan el plan de paz

La diplomacia de la Casa Blanca volvió a poner a prueba a Moscú. Vladimir Putin recibió a Steve Witkoff y Jared Kushner en el Kremlin, buscando concretar el plan de paz Ucrania Trump. Tras casi cinco horas a puerta cerrada, el resultado fue claro: la cuestión territorial sigue siendo el principal muro de contención en el conflicto.

La reunión secreta de Moscú y el estancamiento político

El martes 2 de diciembre de 2025, el titular del Kremlin, Vladimir Putin, recibió en la capital rusa a los emisarios de la Casa Blanca. Los enviados eran Steve Witkoff, encargado de negociar con Rusia, y Jared Kushner, yerno y asesor del presidente estadounidense, Donald Trump.

El objetivo de la reunión era discutir la propuesta que trajeron, después de que Estados Unidos y Ucrania negociaron por separado en Ginebra y Florida las enmiendas al borrador del plan de paz de Trump. Dicho borrador constaba inicialmente de 28 puntos y, según reportes, se basó en muchas de las demandas rusas.

Detalles del encuentro en el Kremlin:

  •  El Kremlin difundió un escueto comunicado de cinco líneas confirmando la reunión entre “el presidente Vladimir Putin y el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff”.
  •  El encuentro duró casi cinco horas y se llevó a cabo a puerta cerrada, declinando los participantes hacer declaraciones a la prensa.
  •  Por la parte rusa asistieron Yuri Ushakov, asesor de política exterior y seguridad del Kremlin, y Kiril Dmitriev, asesor de inversiones extranjeras y cooperación económica.
  •  Por la parte estadounidense asistió Jared Kushner, presentado como “empresario, inversionista, fundador de la compañía Affinity Partners”.

Pasada la una y media de la noche del miércoles, Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, calificó las conversaciones como “útiles y productivas”. No obstante, precisó que Rusia y Estados Unidos “no están ni más lejos ni más cerca de un arreglo político”. Ushakov informó que la delegación estadounidense viajará a Washington para informar al presidente Donald Trump y, posteriormente, remitirán sus observaciones a Moscú.

El rechazo de Moscú a ceder territorios

De acuerdo con la información reproducida por los medios de comunicación rusos, Ushakov reconoció que no hubo progreso en la cuestión de los territorios: “algunas sugerencias estadunidenses nos parecen adecuadas; otras, no”.

Muchos analistas creen que es probable que el mandatario ruso haya insistido, ante Witkoff y Kushner, en reconocer como única plataforma válida para negociar el proyecto inicial de Trump de 28 puntos, con las modificaciones que sugiere Moscú. Esta creencia se basa en lo dicho de modo reiterado por Putin y otros funcionarios rusos.

Para negociar un arreglo político, Moscú pide que, como condición, Kiev deponga las armas y entregue el 30 por ciento de Donietsk que Rusia no ha podido conquistar, dejando sin aclarar qué pasaría con el resto de Jerson y Zaporiyia que también reclama como suyos. Esta exigencia data de mucho antes de la cumbre de Putin y Trump en Alaska.

La postura inamovible de Ucrania

El domingo anterior, en Florida, Rustem Umerov, jefe de los negociadores ucranianos, explicó al secretario de Estado, Marco Rubio, quien estaba acompañado de Witkoff y Kushner, que Ucrania no puede ceder el resto de Donietsk como quiere el Kremlin por tres razones fundamentales:

  • No lo permite la Constitución del país.
  • No lo entendería la población.
  • La situación en los campos de batalla no es catastrófica para Kiev.

Desde Kiev, el presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, opinó que Rusia no logró el objetivo de la campaña que inició en marzo pasado, que era ocupar toda la región de Donietsk. Aunque Rusia ha conseguido acercarse a Pokrovsk, Kupiansk, Volchansk y otras localidades tras meses de asaltos, la situación, reconocen expertos ucranianos, es cada vez más adversa para las tropas ucranianas por la inferioridad en número de efectivos.

Demostración de fuerza: el uniforme verde olivo

Previo a recibir a Witkoff y Kushner, Putin volvió a enfundarse el uniforme verde olivo de comandante en jefe del ejército ruso para visitar el centro de mando unificado de la llamada “operación militar especial”. Esto sucedió el 30 de noviembre, según informó el Kremlin sobre las 22:30 de la noche del lunes, justo cuando estaba a punto de despegar el avión que traería a Moscú a los emisarios estadounidenses.

Politólogos que siguen los movimientos del titular del Kremlin opinan que la repentina aparición de Putin, rodeado de sus generales, buscó un doble propósito:

  •  Preparación para el invierno: Remarcar que Rusia —a pesar de estar de palabra interesada en alcanzar una solución negociada— tiene que preparar a su ejército para enfrentar con todo lo necesario la campaña de invierno en el frente de Ucrania.
  •  Éxito militar: Anunciar la toma de Pokrovsk y Kupiansk, reportada de nuevo por el general Valeri Guerasimov, jefe del Estado Mayor.

Putin está convencido de que Pokrovsk y Kupiansk ya “fueron liberados por completo”, tal como le reportó el general Guerasimov el 30 de noviembre. El mandatario ruso retó a los periodistas extranjeros a recorrer las calles de esas localidades para “ver quién controla ahí la situación” y ofreció “llevarlos y garantizar su seguridad, si fuera necesario”. Las autoridades de Ucrania, no obstante, volvieron a negar estos avances.

Advertencia nuclear a Europa

El presidente ruso hizo estas declaraciones, antes de recibir a Witkoff y Kushner, cuando lo abordaron los reporteros después de su participación en un foro económico. Aprovechó para desmentir que Rusia tenga intención de atacar a Europa y advertir que, si esta “de repente quiere combatir y lo hace, estamos listos ahora mismo, que nadie lo dude”.

Añadió que pronto “puede darse una situación en que ya no habrá con quien negociar el fin de hostilidades”, en alusión a que recurrirá a su arsenal nuclear si las hostilidades continúan escalando.

Putin arremetió contra Europa al decir que presenta “exigencias que son absolutamente inadmisibles para Rusia”. Señaló directamente a Francia, Alemania y Gran Bretaña, países que el Kremlin considera que son los que más respaldan a Ucrania, acusándolos de poner trabas al proceso de paz de Trump: “Ellos mismos, al suspender toda comunicación con Rusia, se automarginaron del proceso de paz y, al mismo tiempo, ponen trabas al presidente Trump. No tienen agenda de paz. Están en favor de la guerra”.

La piratería en el Mar Negro

El mandatario ruso también condenó los ataques de Ucrania contra buques mercantes en “la zona económica de un tercer país (en referencia a Turquía) en el mar Negro”, ataques que Kiev reivindicó por ser lo que llamó “petroleros de la flota fantasma rusa”.

El presidente ruso amenazó con tomar “medidas de respuesta” contra “instalaciones portuarias y barcos de países de Occidente que atracan ahí” y ayudan a los ucranianos a “cometer esos actos de piratería”, aparte de bloquear el acceso de Kiev al Mar Negro.

Al término de las conversaciones, Witkoff y Kushner, según informó la agencia RIA Novosti, se dirigieron a la embajada de Estados Unidos en Moscú. Todo indica que volarán a alguna ciudad europea donde, camino a Washington, podrían reunirse con Volodymir Zelensky, presidente de Ucrania, quien anticipó que “espera señales” de los estadounidenses sobre su visita a Moscú. Si la falta de avances en temas territoriales y garantías de seguridad persiste, ¿podrá el plan de paz Ucrania Trump sortear el abismo que separa a Moscú y Kiev?

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