Redacción/CARIBE PENINSULAR
Cancún, Q. Roo.— La construcción del puente vehicular Nichupté registra un avance físico del 93%, informó Guido Mendiburu, director general del Centro SICT Quintana Roo, quien aseguró que la obra es estructuralmente segura, pese a los retrasos y ajustes técnicos que ha enfrentado desde su anuncio.
Durante una entrevista conjunta con el ingeniero Jorge Santiago Martínez, residente de la obra, en el noticiero matutino conducido por Arturo Medina, se detalló que actualmente se trabaja en la colocación de iluminación desde la avenida Colosio hasta el arco metálico, así como en guarniciones, parapetos y pavimentación del viaducto.
Asimismo, el entronque Kukulkán ya se encuentra concluido, mientras continúan los trabajos de conexión con el bulevar Kukulkán y vialidades aledañas.
Retrasos por condiciones de la laguna Nichupté
Las autoridades reconocieron que el proyecto ha enfrentado contratiempos importantes debido a la magnitud de la obra y a las condiciones adversas de la laguna Nichupté, donde factores como el viento y el oleaje han limitado las jornadas de trabajo.
Uno de los principales retos se presentó en la zona del canal de navegación, conocida como “la joroba”, el punto más alto del puente, con una altura de 15 metros entre el cuerpo de agua y la estructura. En este tramo, los trabajos que originalmente estaban programados para realizarse en 15 días se extendieron hasta cuatro meses, tras detectarse una cavidad en el subsuelo de la laguna, lo que obligó a replantear el diseño, profundizar la cimentación y aumentar el número de pilotes.
Esta contingencia técnica no solo modificó el calendario de ejecución, sino que también contribuyó al incremento en el costo total del proyecto.
Respecto a imágenes difundidas en redes sociales donde se observan fisuras en algunos tramos, el ingeniero Jorge Santiago aclaró que estas corresponden a uniones de cabezales y no representan daño estructural.
“Estamos construyendo en una zona con muy baja capacidad de suelo, lo que ha generado movimientos ligeros y, en consecuencia, un mayor agrietamiento superficial. No obstante, por seguridad, se reforzará toda la zona”, explicó.
Como medida preventiva, se construirán cuatro pilotes adicionales, dos por cada lado del tramo, con el objetivo de incrementar la rigidez de la estructura.
Además, se mantiene un monitoreo constante y, antes de la entrega de la obra, se realizarán pruebas de carga para comprobar que el puente cumple con el diseño estructural.
En este sentido, se informó que la zona construida bajo el método top-down ya soportó 1,400 toneladas, y aún se aplicarán pruebas de carga dinámica y estática.
En la etapa final del proyecto se instalarán cámaras de videovigilancia y lectores vehiculares, mientras que, de acuerdo con los funcionarios, los vehículos ya pueden circular hasta el canal de navegación.
Durante las primeras semanas de diciembre se realizaron trabajos en la avenida Colosio, incluyendo obras complementarias y canalización de cableado.
De cara a 2026, las autoridades adelantaron que se construirá un distribuidor vial para mejorar los flujos de ingreso y salida del puente. Además, se contempla la pavimentación y reforestación de la glorieta hasta la avenida 16 de Abril, así como la reconfiguración de tramos viales en las avenidas que rodean el acceso al puente, en coordinación con el gobierno municipal.
Mendiburu adelantó que la obra mayor del puente Nichupté concluirá durante este mes, aunque evitó precisar una fecha para su entrada en operación, al señalar que aún deberán completarse los procesos técnicos, las pruebas finales y las adecuaciones viales complementarias.
Mientras tanto, el proyecto avanza hacia su fase final en medio de ajustes estructurales, trabajos de reforzamiento y reconfiguración urbana, en una de las obras de infraestructura más complejas y costosas desarrolladas en Cancún, cuya conclusión física no necesariamente marcará su apertura inmediata a la circulación.
El puente Nichupté, que arrancó con un presupuesto de 5 mil millones de pesos y que ya rebasó los 10 mil millones, tendrá una longitud de 11.2 kilómetros y un arco metálico de 103 metros, con tres carriles (uno por sentido y uno reversible), ciclovía y andador peatonal.
Su objetivo principal es descongestionar el bulevar Kukulkán, reducir los tiempos de traslado y no tendrá costo de uso.









