Decenas de familias migrantes se manifestaron el sábado 25 de enero de 2026 en el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, ubicado en Dilley, exigiendo «Libertad para los niños» en respuesta a la llegada de Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de 5 años, y su padre, Adrián Alexander Conejo Arias. Ambos fueron trasladados al centro de detención esta semana después de ser detenidos previamente en Minesota, convirtiéndose en el epicentro de un nuevo punto de discordia en las políticas migratorias de Estados Unidos bajo el gobierno de Trump.
La protesta no solo fue impulsada por el caso del niño Conejo Ramos, sino también por el agotamiento generalizado ante la prolongada detención y las condiciones sanitarias dentro del centro. Eric Lee, un abogado de inmigración presente para visitar a un cliente, confirmó que las familias detrás de las vallas coreaban «¡Libertad!» y «Déjennos ir», mientras niños y padres, algunos con chaquetas y suéteres, sostenían carteles visibles en fotos aéreas captadas por The Associated Press.
Las condiciones abismales y el riesgo de represalias
La manifestación fue inicialmente organizada de forma interna por las familias que llevan tiempo en Dilley. María Alejandra Montoya Sánchez, de 31 años, detenida en el centro desde octubre junto con su hija de 9 años, relató a la AP que pudo ver al padre y al hijo afuera por unos minutos durante la protesta.
Según los defensores, las condiciones de detención han sido abismales. Las quejas incluyen comida con gusanos, enfermedades constantes y acceso médico insuficiente. Eric Lee, abogado de Michigan, señaló la gravedad de la situación tras ser desalojado de la sala de espera por guardias al iniciarse la protesta.
> «Que los niños y sus padres arriesguen represalias bajo estas condiciones para alzar la voz es un testimonio tanto de lo valientes que son como de lo abismales que son las condiciones de este lugar,» expresó Lee.
Lee indicó que luego sus clientes confirmaron que el catalizador de la manifestación fue el caso específico de Liam Conejo Ramos, aunque las causas de fondo venían de antes.
La controversia en torno al caso Conejo Ramos
La detención de Liam Conejo Ramos y su padre Adrián Alexander Conejo Arias en Minesota el martes generó un debate inmediato sobre la conducta de los agentes federales.
Las versiones proporcionadas por funcionarios del gobierno y el abogado de la familia y vecinos son contradictorias. El centro de la disputa es si se dio a los padres una oportunidad adecuada para dejar al niño con otra persona antes de la detención y posterior traslado a Texas. Marc Prokosch, abogado de la familia Cornejo Ramos, no ha respondido a las peticiones de comentarios. Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional tampoco emitió declaraciones el sábado.
El incidente en Dilley subraya una preocupación legal documentada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Un informe presentado por ICE en diciembre, dentro de una demanda federal en curso, revela que cientos de niños han sido retenidos en la instalación más allá del límite de tiempo impuesto por la corte.
Contexto de tensión: Mineápolis y la violencia federal
La protesta de Dilley ocurrió en un ambiente de alta tensión en Estados Unidos. Más temprano ese mismo sábado, en Mineápolis, un agente de inmigración federal mató a tiros a un hombre. Este incidente atrajo a cientos de manifestantes a las frías calles de la ciudad y se sumó al nerviosismo provocado por otro incidente fatal ocurrido semanas antes.
Esta situación escaló aún más cuando Alex Pretti, enfermero de 37 años, murió durante una protesta en Mineápolis. Este hecho llevó a que organizaciones defensoras del derecho a portar armas criticaran los señalamientos de funcionarios federales que, a su juicio, estigmatizaron a los propietarios legales de armas de fuego.









