Redacción/CARIBE PENINSULAR
CANCÚN.- El financiamiento del transporte público en América Latina no puede depender únicamente de la tarifa que pagan los usuarios, y requiere subsidios, esquemas complementarios de fondeo e inversión estratégica como política de desarrollo urbano, planteó el titular del Instituto de Movilidad del Estado de Quintana Roo (Imoveqroo), Rafael Hernández Kotasek, durante el Foro Latinoamericano de Movilidad “Ciudades en Movimiento”.
“El transporte público no se sostiene exclusivamente con la tarifa”, expuso el funcionario al presentar los hallazgos del estudio “Financiamiento del Transporte Público en América Latina y el Caribe”, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Asociación Internacional de Transporte Público (UITP).
De acuerdo con el análisis, en diversas ciudades de la región el subsidio puede representar hasta el 60% del costo total del sistema, e incluso alcanzar niveles de 72%, debido a que los beneficios del transporte público impactan a toda la ciudad al reducir congestión, emisiones, costos en salud y desigualdad territorial.
Presión financiera y pérdida de usuarios
Hernández Kotasek advirtió que el incremento sostenido de costos operativos, la reducción de pasajeros en varios contextos urbanos y el crecimiento acelerado del uso del automóvil particular han colocado al transporte colectivo frente a un desafío estructural de sostenibilidad económica.
El estudio comparó sistemas urbanos de la región incorporando datos sobre costos por kilómetro, ingresos, estructura de insumos, esquemas tarifarios y modelos de subsidio, con una perspectiva técnica orientada a identificar desafíos de largo plazo y buenas prácticas.
Proyecto MOBI en Cancún
En el contexto de Cancún, estas conclusiones se vinculan con la discusión sobre el proyecto MOBI, que busca reordenar y modernizar el transporte público como parte de una estrategia integral de movilidad urbana.
El titular de Imoveqroo subrayó que el subsidio debe entenderse como una inversión estratégica para garantizar cobertura, frecuencia y accesibilidad, especialmente para estudiantes, personas adultas mayores y personas con discapacidad, aunque insistió en que se deben diversificar las fuentes de ingresos para reducir la presión sobre los presupuestos públicos.
Diez puntos estratégicos
Entre las principales conclusiones del BID y la UITP, se destacó que:
La transformación del transporte público requiere sostenibilidad financiera, equidad social y eficiencia.
Es indispensable priorizar la inversión como política de desarrollo urbano.
Se necesitan políticas tarifarias explícitas y socialmente equitativas.
Deben incorporarse mecanismos complementarios de financiamiento más allá de la tarifa.
La planificación debe hacerse con visión de largo plazo, más allá de los ciclos políticos.
El llamado central, señaló Hernández Kotasek, es que los gobiernos asuman un papel rector para romper el círculo vicioso del deterioro del transporte público y asegurar servicios confiables, seguros y asequibles.
El Foro “Ciudades en Movimiento”, inaugurado por la gobernadora Mara Lezama Espinosa, reunió a autoridades nacionales e internacionales que coincidieron en que la movilidad en América Latina exige fortalecer instituciones, esquemas financieros sólidos y una agenda integral de transformación.










