Redacción
CIUDAD DE MÉXICO.- La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) solicitó al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, evaluar la salida de maíz, trigo y frijol del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta petición, emitida el 20 de enero de 2026, surge ante la competencia desigual que enfrentan los agroproductores y la severa crisis de comercialización y costos de producción que castiga al sector.
La petición directa al secretario de economía
Álvaro López Ríos, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), hizo la solicitud formal para que el Secretario Ebrard convoque a una reunión con los pequeños y medianos agroproductores. El objetivo principal es poner sobre la mesa la viabilidad de retirar los granos básicos —maíz, trigo y frijol— de las disposiciones del T-MEC.
López Ríos señaló que, hasta la fecha, el secretario Ebrard solo ha consultado a sectores como el ramo automotriz en términos del T-MEC, dejando de lado al sector agrario, a pesar de que este enfrenta una crisis de alto impacto en la seguridad alimentaria nacional.
El costo de la competencia desigual en 2026
La UNTA detalla que la crisis agraria mexicana se ha agravado debido a la competencia «desigual» contra productores de países como Estados Unidos. Esta situación afecta tanto la producción como la comercialización de los granos.
El dirigente de la UNTA destacó varios factores que complican el panorama:
- Costos elevados: Los agricultores enfrentan costos de producción que, según la UNTA, subieron casi 50 por ciento.
- Caída de precios: A esto se suma la caída de los precios internacionales del maíz.
- Riesgo de abandono de tierras: La combinación de altos costos y precios injustos resultará en un aumento de la superficie sin sembrar para el ciclo productivo de 2026, además de una nula comercialización a precios justos.
Los agroproductores lamentan que se mantenga una crisis persistente en la comercialización de granos y advierten con la posibilidad de realizar más protestas si no hay avances concretos.
Dependencia alimentaria y la caída de la producción en 2025
Sin un cambio de fondo en la política agroalimentaria que realmente impulse la productividad, la competitividad, el acceso a tecnología, el financiamiento y la infraestructura, México agravará su dependencia. Esta dependencia se observa no solo en el maíz, sino también en granos forrajeros y oleaginosas, lo que impacta directamente en la estabilidad del abasto y los precios internos.
La dependencia incluye tanto la importación constante de maíz amarillo —esencial para la industria pecuaria— como la de maíz blanco, que es el grano básico para consumo humano. De acuerdo con cifras oficiales citadas por la UNTA, durante 2025 la producción del grano básico para el consumo humano registró una caída del 1.11 por ciento.
Hacia un nuevo modelo de política productiva
El sector agrario requiere instrumentar urgentemente una política productiva que eleve la productividad alimentaria nacional. La UNTA ha apuntado la necesidad de formular el «Nuevo Programa para la Justicia y el Progreso del Campo» con acciones reales enfocadas en producción, comercialización y precios justos.
Por ello, la UNTA considera que debe intervenir el secretario Ebrard, dada su posición como encargado de la negociación del T-MEC. Al mismo tiempo, es clave que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) trabaje de manera coordinada con la Secretaría de Economía para abordar estos temas agrarios.
Los agroproductores buscan constituir un nuevo modelo de agricultura en México junto con SADER, aunque persisten las discusiones sobre los avances en la comercialización de granos.
El reclamo por sacar los granos básicos del T-MEC no es solo una postura defensiva, sino un llamado a replantear cómo la soberanía alimentaria encaja dentro de los acuerdos comerciales internacionales. Si el país no logra garantizar la rentabilidad de sus cultivos esenciales, ¿puede realmente hablarse de seguridad alimentaria a largo plazo?









