Peso mexicano retrocede ante el dólar: Cierre del 4 de febrero de 2026

El peso mexicano se depreció 0.39% cerrando en 17.3267 unidades por dólar el 4 de febrero de 2026. Analizamos la caída impulsada por el reporte laboral de EE. UU. y la influencia de la llamada Sheinbaum-Trump.
Peso mexicano retrocede ante el dólar: Cierre del 4 de febrero de 2026

El peso mexicano cerró la jornada del miércoles 4 de febrero de 2026 con una depreciación frente al dólar estadounidense, poniendo fin a dos días consecutivos de ganancias. El tipo de cambio final se estableció en 17.3267 unidades por dólar, marcando una pérdida de 0.39% para la divisa local, impulsada principalmente por un reporte de nómina privada en Estados Unidos que quedó por debajo de las expectativas del mercado.

Este retroceso económico-técnico eclipsó el optimismo político que se había inyectado al comienzo de la sesión. La estabilidad que generó la comunicación telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo Donald Trump no fue suficiente para sostener la apreciación inicial del peso, cediendo ante la presión de los datos laborales externos.

El cierre técnico del peso mexicano

La divisa local finalizó la mitad de la semana cotizando en 17.3267 unidades por dólar, según datos oficiales del Banco de México (Banxico). Esta cifra representa una pérdida de 6.68 centavos comparada con el registro de 17.2599 unidades del día anterior, resultando en una caída porcentual de 0.39.

Durante la jornada, el precio del dólar fluctuó considerablemente, tocando un máximo intradiario de 17.3800 unidades y un nivel mínimo de 17.2060. Para Jorge González, director de la consultoría Asesores en Divisas y Riesgos, esta variación muestra que «el tipo de cambio muestra una búsqueda de soporte luego del fuerte descenso previo», destacando que la zona de congestión entre 17.10 y 17.35 continúa siendo el soporte clave de mediano plazo.

Factores de presión: Reporte laboral en Estados Unidos

La principal razón detrás de la depreciación del peso fue la asimilación por parte de los operadores de un informe de la nómina privada en Estados Unidos que no cumplió con las proyecciones. El empleo privado estadounidense aumentó en 22,000 puestos de trabajo el mes pasado. Esta cifra fue significativamente menor a las 48,000 posiciones laborales que habían pronosticado los economistas encuestados por la agencia Reuters.

Este dato laboral débil impactó directamente en el Índice Dólar (DXY), medido por el Intercontinental Exchange, que subió 0.28% hasta situarse en 97.65 puntos. El fortalecimiento del dólar, en reacción a las señales económicas mixtas de Estados Unidos, presionó a la baja a la canasta de divisas, incluyendo el peso mexicano.

Contraste político: El efecto Sheinbaum-Trump

Al inicio de las cotizaciones, el peso mexicano logró una apreciación importante y ganó terreno en el mercado. Esta inyección de estabilidad fue impulsada por la noticia de la comunicación telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump. Los inversionistas interpretaron este diálogo de alto nivel como una señal clara para reducir la inestabilidad política percibida en el mercado binacional.

A pesar de que el anuncio político logró calmar los ánimos y generar una apertura fuerte, los fundamentos técnicos y la reacción a los datos externos de empleo resultaron más decisivos para el cierre final de la jornada cambiaria. El alivio inicial se diluyó ante las expectativas económicas globales.

El mercado a la espera de Banxico y datos de inversión

La atención de los operadores se desplaza ahora hacia la decisión de política monetaria del Banco de México (Banxico) programada para mañana. Aunque el consenso del mercado apunta a que la autoridad monetaria mantendrá la tasa sin cambios, el enfoque real estará en el comunicado oficial y las observaciones detalladas sobre la trayectoria futura de los precios y la inflación.

Además, mañana se divulgará el dato de Inversión Fija Bruta. Los pronósticos apuntan a una contracción anual del 5.60%. Felipe Mendoza, CEO de IMB Capital Quants, advirtió que «si se confirma [la contracción] y el mercado asimila una postura de pausa del Banxico, el peso podría buscar las 17.42 unidades». Esto subraya la alta sensibilidad del peso mexicano a los indicadores internos y a las señales de política monetaria que se emitan en las próximas 24 horas.

El mercado del 4 de febrero de 2026 dejó una lección clara: el capital valora la estabilidad política, pero el rendimiento final se define por la robustez de los datos macroeconómicos externos, especialmente cuando se trata de la relación intrínseca con Estados Unidos. ¿Será capaz el mensaje de Banxico de contrarrestar el pesimismo generado por la contracción esperada en la Inversión Fija Bruta?

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