Dentro y fuera de Movimiento Ciudadano, aunque más bien dentro, hay una coincidencia clara: el peor enemigo de la formación naranja son ellos mismos.
Y es que incluso fuera de MC reconocen que este partido tiene todo para dar un paso gigantesco rumbo a 2027.
Todo empieza, paradójicamente, en Morena. La formación guinda ha entrado en un espiral extraño: su situación es muy distinta a la de 2024.
Mientras tanto, los otros partidos de oposición no pintan ni dan color. Los naranjas la tienen rodadita y al pie. Por un lado, el PAN es una parodia, con una dirigencia estatal entregada absolutamente a Morena; y el PRI tampoco canta mal las rancheras con el binomio Cora Amalia Castilla–Filiberto Martínez.
Los naranjas tienen el campo libre y un adversario que viene a menos.
Pero, como suele ocurrir, los propios emecistas se han encargado de ser sus principales obstáculos.
MC testimonial
Por un lado, dirigentes que se toman fotos con morenistas; por el otro, líderes que le meten el pie a aspirantes con potencial ganador; y, por si fuera poco, la tendencia a la eternización de dirigencias y la feudalización de comités locales.
Es decir, los dirigentes de MC están haciendo todo lo posible para que el peor Morena vuelva a tener carro completo, mientras ellos regresan a su cómoda meta histórica: un puñado de plurinominales.
Sus proyecciones rumbo a 2027 no son las de un salto competitivo, sino las de seguir siendo un partido testimonial en el Caribe… pero por sus propias carencias.









