Pemex cancela envío de crudo a Cuba por presión de Estados Unidos

Pemex canceló un envío de crudo a Cuba programado para enero de 2026. Analizamos cómo la presión de Donald Trump y el ultimátum de Washington forzaron la decisión.
Pemex cancela envío de crudo a Cuba por presión de Estados Unidos

Petróleos Mexicanos (Pemex) retiró de su calendario de operaciones un cargamento de petróleo crudo destinado a Cuba, programado originalmente para enero de 2026. Esta decisión, que se ejecutó sin ninguna explicación oficial por parte de Pemex o la Secretaría de Energía, se alinea directamente con la escalada de presión política ejercida por la administración del presidente estadounidense Donald Trump sobre el gobierno cubano. La cancelación representa una pausa táctica en la asistencia energética que México había proporcionado a la isla, una aliada histórica de Venezuela que enfrenta una escasez crónica de combustibles.

La interrupción de este flujo energético subraya la compleja balanza que debe mantener la política exterior y energética mexicana, especialmente cuando choca de forma directa con los intereses geopolíticos de Washington. Pese a que la presidenta Claudia Sheinbaum había asegurado la continuidad del suministro como «ayuda humanitaria», la anulación del embarque sugiere que la influencia estadounidense fue el factor determinante.

Contexto documentado del embarque cancelado y el silencio oficial

La cancelación del envío, documentada por Bloomberg, involucraba un cargamento que debía cargarse a bordo del buque Swift Galaxy a mediados de enero. Según el itinerario original, la llegada a Cuba estaba contemplada antes de que finalizara el mes.

A pesar de que la retirada del envío fue un hecho operativo, la postura oficial mexicana ha sido evasiva. Ni Pemex ni la Secretaría de Energía emitieron comentarios ante las solicitudes de información. Cuando La Jornada consultó a la petrolera mexicana, Pemex indicó simplemente «no tener ninguna información al respecto».

Esta anulación se produce además en un contexto delicado para Petróleos Mexicanos, una empresa que ya sufre un deterioro de activos intensificado por factores como la caída global del precio del crudo. Los gastos asociados a estos envíos humanitarios añaden una capa de complejidad financiera que se suma a la presión geopolítica.

La cronología de una decisión forzada: Geopolítica sobre ayuda humanitaria

La correlación temporal entre la retirada del embarque y los movimientos geopolíticos de la administración de Donald Trump sugiere que el factor político fue el único motor de la cancelación. La secuencia de eventos que rodeó la anulación del cargamento de enero es clave para entender la decisión:

Lista de eventos clave y sus implicaciones

El ultimátum de Washington y el dilema de Pemex

El retiro del cargamento coincidió con la postura más agresiva de la administración Trump hacia La Habana. El mandatario estadounidense intensificó las advertencias una semana después de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro, quien es un aliado clave para Cuba.

La presión se materializó en una declaración pública en redes sociales, donde Trump envió un mensaje inequívoco:

> “NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA — ¡CERO! Sugiero firmemente que hagan un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.

La cancelación de Petróleos Mexicanos se interpreta, por lo tanto, como una acomodación táctica o una capitulación ante esta escalada de presión de Washington. Esto ocurrió incluso cuando existía una declaración presidencial previa de Claudia Sheinbaum que apuntaba a mantener la ayuda humanitaria a la isla.

México como proveedor de emergencia: Llenando el vacío de Venezuela

El suministro de crudo cancelado no era un evento fortuito, sino parte de una estrategia de apoyo que México había iniciado de forma regular en 2023, buscando llenar el vacío dejado por Venezuela. Históricamente, Venezuela había sido el principal proveedor de combustibles de Cuba. Sin embargo, debido a la caída en su propia producción petrolera, las entregas venezolanas se redujeron drásticamente.

Durante 2025, Pemex había mantenido un ritmo constante de apoyo, enviando en promedio un buque al mes. Este flujo constante equivalía a cerca de 20 mil barriles diarios de crudo, según los datos recopilados por Bloomberg. La interrupción de este volumen afecta directamente la capacidad de Cuba para mitigar sus severos problemas de escasez de combustibles y apagones.

Esta decisión deja al descubierto una pregunta clave en la diplomacia energética regional: ¿Puede México sostener una política de ayuda humanitaria independiente y soberana si esta entra en conflicto directo con los intereses de política exterior de Estados Unidos? La cancelación de enero de 2026 funciona como un poderoso indicador de los límites de la autonomía energética mexicana frente a la dinámica geopolítica del hemisferio.

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