El 12 de enero de 2026, la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral recibió formalmente las propuestas del Instituto Nacional Electoral (INE). El encuentro, marcado por la tensión, reveló las posturas irreconciliables: mientras el INE pide fortalecer su autonomía, Pablo Gómez Álvarez, presidente de la Comisión, afirmó que la reforma electoral INE 2026 no será por consenso ni busca consejeros «avasallados».
La entrega de propuestas y el pulso político en la Ciudad de México
La entrega formal de las propuestas de reforma electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) a la Comisión Presidencial se llevó a cabo el lunes 12 de enero de 2026. La reunión tuvo lugar en una de las instalaciones de la Secretaría de Gobernación, ubicadas en la colonia Juárez, en la Ciudad de México. El periodista Néstor Jiménez documentó la jornada que tuvo lugar a las 14:57 horas.
Acudieron al encuentro nueve de los once consejeros electorales, con la notable ausencia de las consejeras Dania Ravel y Claudia Zavala. El documento presentado por la mayoría de las consejeras y consejeros agrupa las propuestas y recomendaciones consensuadas, además de un documento secundario que recoge las posturas a título personal de cada consejería, aquellas que no lograron el acuerdo del órgano.
La consejera presidenta del Consejo General del INE, Guadalupe Taddei, subrayó que el órgano electoral, desde su creación, “ha sabido adecuarse a las reformas y esta no va a ser la excepción”.
Pablo Gómez: El gobierno no quiere consejeros avasallados
Tras recibir la documentación, Pablo Gómez Álvarez, presidente de la Comisión Presidencial, fue contundente respecto al proceso legislativo y la naturaleza de los órganos administrativos. Recalcó que no todos estarán de acuerdo, y adelantó que la reforma no se logrará por consenso.
Gómez Álvarez rechazó la idea de que el gobierno federal busque someter a las instituciones electorales:
> “El gobierno no quiere consejeros avasallados en ningún órgano, no quiere magistrados en ningún órgano jurisdiccional electoral. No, eso es lo menos que quiere”.
El presidente de la Comisión centró la base del principio de la soberanía popular en el derecho de los votantes, insistiendo en que “no puede estar la aspiración de nadie por encima de ese derecho. Es el eje del ejercicio de la soberanía. Y eso es algo que a nosotros nos preocupa mucho”.
El rechazo al concepto de autonomía administrativa
Gómez Álvarez aclaró su postura sobre la independencia institucional, señalando que no coincide con el término autónomo aplicado a los órganos administrativos, argumentando que autonomía significa “quien será su propio gobierno, su propia ley”.
Si bien la Constitución les da a las Universidades Autónomas la facultad de gobernarse a sí mismas, el funcionario puntualizó: “Los órganos administrativos no son eso, por más que se quiera entender algo. Pero deben tener plena independencia en sus resoluciones, deben ser imparciales, deben observar la legalidad y la certeza”.
Además, al recordar que ha participado en esta materia desde que era una Comisión Federal Electoral, Gómez afirmó que en el caso de las reformas electorales «nunca han sido de consenso”, por lo que consideró que «es imposible llegar a un consenso” sin alguna objeción. “Nosotros obviamente no aspiramos a un consenso, ustedes mismos no lo tienen, que son un órgano colegiado, fuerte, con instrumentos, con sabidurías, con informaciones, con elementos de juicio, experiencia, conocimiento, y no lo puede haber; es que el tema electoral es de los más difíciles en todas partes».
Las demandas del INE: Presupuesto y fortalecimiento técnico
Los consejeros electorales llamaron a fortalecer al INE y a mantener los organismos electorales locales, además de garantizar la pluralidad de la representación en los órganos legislativos.
La consejera presidenta Taddei expuso que el sistema nacional de elecciones gestado en 2014 “actualmente funciona” y que el documento recopila los puntos que se pueden mejorar, así como la parte técnica de los comicios, aunque, dijo, “el legislativo tiene otra tarea que es este análisis político, incluso hasta filosófico de lo que debe de ser una reforma electoral”.
En ese sentido, Guadalupe Taddei indicó:
> “Hay que fortalecer al Instituto Nacional Electoral en su autonomía, en el respeto que se merece; en el aspecto presupuestal, es por supuesto una petición que hay que hacer; hay que fortalecerlo en su independencia, pero fundamentalmente hay que fortalecerlo en la capacidad técnica y para eso los análisis hablan no siempre de disminuir, hay áreas en las que tendríamos que crecer como el área de fiscalización”.
Por su parte, el consejero Jaime Rivera llamó a que se restituya la colegialidad de los nombramientos de dirección del INE. Sobre este punto, Guadalupe Taddei señaló momentos después que «la colegialidad debe garantizar la funcionalidad del instituto, y no inhibirla, y no secuestrarla” en la operatividad del órgano.
El rechazo a la indexación presupuestal
El consejero Martín Faz Mora propuso que el presupuesto del INE estuviera etiquetado a recursos ligados al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), con el fin de evitar variaciones presupuestales «por criterios que no sean técnicos, operativos». Sugirió que es “relativamente fácil establecer una fórmula con los históricos presupuestales”.
Gómez Álvarez descartó la propuesta de inmediato, explicando que quienes calculan el PIB “saben muy bien que la relación que hay entre necesidades electorales y crecimiento o decrecimiento del PIB no tienen que ver”. Y cuestionó: “Y si decrece el PIB, ¿qué hacemos?, ¿le quitamos dinero al instituto, a los órganos de la judicatura?, ¿O qué?; No podemos indexar de esa manera”.
La fiscalización: Escándalos históricos y retos
Pablo Gómez Álvarez coincidió con los consejeros en la relevancia de reforzar la fiscalización, área en la que adelantó que habrá modificaciones.
“Va a haber cambios necesarios. porque la vida nos ha enseñado que, cada vez que se hace una reforma se mejora el sistema de fiscalización, pero tenemos que llegar a algún momento en el cual ya hayamos concluido casi toda la tarea”, afirmó el funcionario, aunque matizó que lo más difícil son los ingresos ilícitos fuera del sistema financiero.
Al recordar los esfuerzos por el control y la fiscalización, Gómez señaló que «nunca dejamos de tener escándalos» sin resolverse plena y totalmente. Como ejemplos de esos escándalos, mencionó el Pemexgate y el caso de los Amigos de Fox.
Finalmente, lanzó un desafío a los consejeros presentes: “A ustedes les toca ahora, ustedes tienen estafeta. Hacer lo que otros no hicieron”. También recordó que la primera vez que el gobierno federal dejó de comprar votos «sin lugar a dudas, fue en el año 21, apenas”.
El cruce de declaraciones entre el titular de la Comisión Presidencial y los consejeros del INE evidencia que la próxima reforma electoral se construirá sobre la base de fuertes disensos ideológicos y técnicos. Mientras el gobierno impulsa modificaciones radicales en la fiscalización, el rechazo explícito de Gómez a la noción de autonomía institucional plantea serias interrogantes sobre el futuro del órgano electoral y su independencia operativa, marcando un punto de quiebre en la relación entre el poder ejecutivo y el árbitro de los comicios.









