Acapulco, Guerrero. En un acto de determinación comunitaria, integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (Cecop) detuvieron los trabajos de edificación de tres pozos radiales de captación de agua que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizaba a orillas del río Papagayo, en la zona rural de Acapulco, a la altura del poblado de Aguacaliente. Este incidente pone de relieve la persistente tensión entre las iniciativas hídricas gubernamentales y la resistencia de las comunidades locales.
La resistencia en aguacaliente: exigencia de diálogo y respeto comunitario
Alrededor de las 9:30 de la mañana del viernes 29 de agosto de 2025, decenas de opositores a la presa La Parota, junto con ejidatarios y pobladores de diversas comunidades, se congregaron en el sitio donde Conagua había instalado un campamento. Exigieron a los trabajadores detener el equipo y retirar la maquinaria, que incluía tres camiones pesados, una retroexcavadora y una perforadora y extractora de agua, del cauce del río Papagayo.
Los manifestantes, que sumaban cerca de 200 personas, incluyendo campesinos y campesinas, advirtieron que tanto la Conagua como la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) deben considerar a las 47 comunidades que integran los Bienes Comunales de Cacahuatepec, no limitándose solo a Aguacaliente. Pidieron al responsable de la obra, quien llegó aproximadamente a las 10 de la mañana, que se tomara en cuenta a todos los pobladores y convocaron a una próxima reunión de trabajo con la totalidad de las comunidades afectadas.
Un historial de oposición: la sombra de la presa la parota
El Cecop, una organización con más de dos décadas de existencia, recordó su éxito previo al detener el proyecto hidroeléctrico La Parota, que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha intentado construir en el río Papagayo. Esta experiencia forjó una profunda desconfianza hacia los proyectos hídricos impulsados por entidades gubernamentales.
La continuidad de la oposición a esta nueva intervención de la Conagua subraya que la resistencia no se limita a proyectos a gran escala, sino que abarca cualquier iniciativa que no cuente con la consulta y el consentimiento pleno de las comunidades afectadas y que ponga en riesgo sus recursos naturales.
La urgencia hídrica post-huracanes y el temor a la sequía del subsuelo
Los opositores hicieron hincapié en la carencia de suministro de agua potable que afecta a sus comunidades. Recordaron que los huracanes Otis y John destruyeron los sistemas de captación de agua, obligando a algunas poblaciones a depender de iniciativas ciudadanas que bombean agua directamente del río Papagayo para subsistir.
No obstante, la preocupación principal del Cecop radica en el impacto ambiental de los nuevos pozos. Insistieron en que la construcción de los tres pozos radiales de captación de agua terminará por secar el subsuelo, generando afectaciones severas para las huertas que sostienen la economía local. Entre los cultivos que se verían perjudicados se encuentran:
- Coco
- Limón
- Sandía
- Calabaza
- Frijol
Cedió la maquinaria: un llamado a la negociación interinstitucional
Ante la firme postura de los inconformes, aproximadamente a las 11 de la mañana, los trabajadores de la empresa contratada por Conagua comenzaron a retirar la maquinaria del río Papagayo. Este repliegue temporal evidencia la capacidad de movilización y la determinación de las comunidades para defender sus territorios y recursos.
La situación actual recalca la necesidad imperativa de un diálogo transparente y una verdadera consulta que involucre a todas las comunidades afectadas, garantizando que cualquier proyecto hídrico considere no solo la urgencia del suministro, sino también la sostenibilidad ambiental y el bienestar social a largo plazo. ¿Cómo equilibrarán las autoridades la demanda de agua con el respeto a la autonomía y el ecosistema de las comunidades opositores?