La ofensiva militar israelí ha alcanzado un nuevo punto crítico, con al menos 16 palestinos muertos y la destrucción de una veintena de edificios en la ciudad de Gaza. Este lunes 15 de septiembre de 2025, mientras la violencia escalaba en el terreno, la diplomacia global intentaba navegar las complejas aguas del conflicto, con el secretario de estado de estados unidos, Marco Rubio, en Jerusalén.
Gaza: Una ofensiva israelí con grave costo humano
La situación en la ciudad de Gaza se ha deteriorado drásticamente, con ataques aéreos que han dejado un saldo devastador. Las autoridades sanitarias locales confirmaron la muerte de al menos 16 palestinos este lunes. La ofensiva israelí destruyó una veintena de edificios, dejando un rastro de escombros y polvo que obligó a miles de personas a huir.
Escalada en las calles de Gaza
Los testimonios desde Gaza relatan el horror vivido en dos ataques aéreos específicos: uno contra dos viviendas familiares y otro contra una tienda de campaña que albergaba a una familia desplazada. Estos eventos, sumados a los ataques terrestres, sembraron el pánico e impulsaron a miles de personas a abandonar los campamentos improvisados en calles y descampados. Ghada, una madre de 50 años del barrio de Sabra y con cinco hijos, expresó el profundo dolor del desplazamiento: «¿Sabes lo que es el desplazamiento? Es extraer el alma de tu cuerpo, es humillación y otra forma de muerte». Además, cuestionó la seguridad de las «zonas humanitarias»: «Nos dicen que vayamos al sur, y cuando lo hacemos, no hay garantías de que no nos bombardeen allí, así que ¿para qué molestarse?».
Según reportes de Hamas, al menos 350 mil personas han huido de sus hogares desde el 11 de agosto, el día después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunciara sus planes de tomar el control de la ciudad de Gaza. En este periodo, se calcula la destrucción de mil 600 edificios residenciales y 13 mil tiendas de campaña, cifras que, aunque no verificadas de forma independiente, se respaldan por imágenes que circulan en redes sociales sugiriendo una aceleración en el flujo de personas que se desplazan hacia el sur. Las fuerzas israelíes han estado operando durante semanas en al menos cuatro barrios del este, la mayoría de los cuales han sido arrasados, y ahora avanzan hacia el centro, pareciendo dispuestas a progresar hacia el oeste, donde se refugia la mayoría de los desplazados.
La posición de Israel y la condena internacional
Israel ha justificado su ofensiva afirmando que es parte de un plan para derrotar definitivamente a Hamas y que ha advertido a los civiles que se dirijan al sur, a una zona humanitaria designada. Sin embargo, la organización de las naciones unidas (ONU) y numerosos países han criticado estas tácticas, señalando que equivalen a desplazamientos masivos forzados. Las condiciones en la zona humanitaria son descritas como terribles, con una escasez crítica de alimentos. El gobierno de Gaza, por su parte, ha declarado que Israel «destruye edificios con fines de exterminio».
La compleja red diplomática en torno al conflicto
Paralelamente a la recrudecida ofensiva, la escena diplomática ha estado marcada por intensas reuniones y condenas. La visita del secretario de estado de estados unidos, Marco Rubio, a Jerusalén, coincidió con una cumbre de emergencia de estados árabes e islámicos en Qatar.
Reuniones clave en Jerusalén y Doha
Mientras líderes árabes y musulmanes se reunían en Doha para condenar el ataque lanzado por Israel en Qatar y se emitían nuevas rondas de críticas sobre los planes israelíes de ocupar la ciudad de Gaza, Benjamin Netanyahu y Marco Rubio se reunieron en Jerusalén. Estados unidos mostró su apoyo a Israel tras este encuentro. La cumbre en Qatar, de la que participaron algunos estrechos aliados de Estados unidos, fue convocada en respuesta al ataque de Israel la semana pasada contra dirigentes de Hamas que residen en el estado del golfo Pérsico. Desde Doha, se hizo un llamado a «dejar de usar el doble rasero» y sancionar a Tel Aviv por sus «crímenes».
Marco rubio, figura central y polémica
Marco Rubio se posiciona como una figura clave en este complejo panorama geopolítico. Su agenda internacional lo coloca en el centro de debates cruciales, y no exento de controversia. El presidente de la república bolivariana, Nicolás Maduro, lo ha calificado como «el señor de la muerte y de la guerra» y lo ha acusado de «fraguar una ‘agresión militar’ contra Venezuela», lo que subraya la percepción polarizada de su rol en la política exterior estadounidense.
Mientras el número de palestinos muertos sigue aumentando y las tensiones diplomáticas se intensifican, la pregunta central persiste: ¿Puede la diplomacia lograr una resolución significativa o la escalada de la ofensiva israelí en Gaza condena a la región a un ciclo interminable de violencia y sufrimiento?










