Una investigación periodística exhaustiva que abarcó tres años sacudió el panorama del espectáculo global, revelando testimonios contundentes contra Julio Iglesias, uno de los cantantes españoles más icónicos. Las acusaciones provienen de extrabajadoras que denuncian haber sufrido agresiones sexuales, humillaciones y un clima de control absoluto en las propiedades del artista en el Caribe. Este evento no solo afecta su reputación, sino que también revela un patrón de abuso de poder.
El contexto de la denuncia: agresiones en propiedades de lujo
La investigación, llevada a cabo por elDiario.es en colaboración con Univisión Noticias, recopiló el testimonio de al menos 15 exempleadas del servicio que trabajaron para el cantante entre 1990 y 2023. Este grupo incluyó personal doméstico y profesionales especializadas. Los hechos más graves se habrían concentrado en 2021, ocurriendo en las residencias de Julio Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas). También se mencionan propiedades en España.
En el momento en que ocurrieron los hechos descritos por dos de las entrevistadas (2021), el artista español tenía 77 años, mientras que la víctima más joven referida tenía 22 años.
Los testimonios detallados de las extrabajadoras
Las denuncias principales fueron presentadas por dos mujeres que refieren agresiones sexuales, una empleada de hogar y la otra fisioterapeuta. Ambas ofrecen «testimonios consistentes y estables» que, según la publicación, han sido contrastados a lo largo de más de un año con abundantes pruebas documentales:
- Fotografías.
- Registros de llamadas.
- Mensajes de WhatsApp.
- Visados.
- Informes médicos.
- Otros documentos.
Una de las denunciantes, identificada con el nombre ficticio de Rebeca (empleada doméstica), sostuvo que el artista español, que en ese momento tenía 77 años, la mandaba llamar a su habitación muchas veces al acabar la jornada laboral. Su relato es de profunda vejación:
- «Me usaba casi todas las noches», declaró Rebeca a elDiario.es y Univision Noticias.
- «Me sentía como un objeto, como una esclava», añadió.
- Describió haber sido víctima de penetraciones forzadas, bofetadas y humillaciones físicas y verbales.
Estos encuentros sexuales se producían casi siempre con la presencia y la participación de otra empleada que ostentaba una superioridad jerárquica respecto a esta trabajadora del servicio doméstico.
La segunda denunciante, Laura (fisioterapeuta personal), denunció haber sido tocada sin su consentimiento en espacios comunes de las residencias, como la piscina o la playa. Ella relató que estas situaciones sucedían sin previo aviso y eran disfrazadas como bromas, citando: «Se acercaba y me tocaba los pezones».
Un ambiente de control extremo y el sistema de contratación
Las extrabajadoras coincidieron en describir un entorno laboral marcado por la tensión y el control, lo que ellas denominaron abuso de poder y violencia, tanto física como verbal. En las entrevistas, las personas afectadas hablaron de:
- Condiciones de aislamiento de las mujeres.
- Conflictos laborales.
- Estructura jerárquica rígida del personal.
- Tensión ambiental generada por el «carácter irascible de Iglesias».
Las condiciones laborales eran igualmente precarias para las denunciantes, quienes aseguraron vivir bajo estrictas normas. Las jornadas podían durar hasta 16 horas al día, sin posibilidad de salir con libertad y, en algunos casos, no existía un contrato formal y sus días de descanso eran postergados constantemente. El control se extendía a aspectos personales, pues Iglesias imponía reglas sobre lo que podían comer, cómo usaban el celular e incluso con quién podían tener contacto. Las amenazas de despido eran frecuentes, creando un clima de miedo constante agravado por la vigilancia permanente.
El proceso de selección de personal
Los testimonios describieron un método de selección de personal particular. Para el primer intercambio de información, se solicitaban a las candidatas fotografías de cara y cuerpo entero. Según conversaciones de WhatsApp a las que accedió elDiario.es, se pactaba la contratación sin entrevista personal.
Al poco tiempo de estar allí, el cantante sometía a las empleadas a preguntas íntimas, tales como:
- «¿Te gustan las mujeres?».
- «¿Te gustan los tríos?».
- «¿Te has operado los pechos?».
En algunos casos, les pedía ver los senos o los tocaba, con el pretexto de comprobar cómo les había quedado la cirugía de aumento de pecho o para que él evaluara si debían de hacérsela. En ese tipo de conversaciones también les hacía proposiciones sexuales.
Según el relato de seis extrabajadoras, existían dos categorías de empleadas: el servicio doméstico y las que tenían funciones específicas (fisioterapeutas, acompañantes o invitadas). Por encima de ellas, las encargadas manejaban todos los asuntos del hogar y eran quienes supuestamente instaban o pedían a las empleadas del servicio doméstico que acudieran a la habitación del cantante.
Implicaciones legales y el contexto de salud del cantante
Tras la revelación de esta información, la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España abrió una investigación penal preprocesal contra el cantante. Los hechos descritos supuestamente contaban con el conocimiento de las mujeres encargadas de la gestión del hogar y la contratación del personal, según afirmaron las dos extrabajadoras.
Los medios responsables de la investigación intentaron contactar con Julio Iglesias y con su abogado en varias oportunidades, pero no obtuvieron respuesta. Una de las empleadas mencionadas en los testimonios, que aún apoya al cantante, calificó las acusaciones como “patrañas” y expresó su admiración por él.
En este contexto, la salud de Julio Iglesias, quien es uno de los cantantes españoles más conocidos, ha vuelto a ser objeto de atención mediática. Se especuló sobre rumores de problemas cognitivos y dificultades de movilidad.
- El locutor Carlos Herrera, quien mantiene una amistad íntima con el artista, reveló que Iglesias padecía un osteoblastoma, un tumor benigno que afecta los huesos y la columna vertebral. Sin embargo, se aclaró que este diagnóstico no es reciente, sino que data de la década de los 60, derivado del accidente automovilístico de 1963.
- Según TV Notas, Herrera reportó que el cantante confesó sentir que, de la cintura para abajo, tenía «500 años».
- El periodista argentino Juan Alberto ‘El Muñeco’ Mateyko avivó la polémica, llegando a afirmarse en programas de televisión que Iglesias presentaba fallas motrices y cognitivas tan severas que «ya no recordaba ni sus propias canciones».
No obstante, las versiones que aseguraban haberlo visto en silla de ruedas fueron desmentidas posteriormente.
La vida sentimental pública de Julio Iglesias
La vida sentimental del cantante español ha sido un tema tan comentado como su carrera musical, en contraste con la dinámica de control y acoso continuo descrita por las extrabajadoras.
Entre las parejas públicas y relaciones formales que marcaron distintas etapas de su historia personal se encuentran:
- Gwendolyne Bollore: La conoció en Inglaterra y la relación fue breve. Ella inspiró la canción Gwendolyne, con la que representó a España en Eurovisión 1970.
- Isabel Preysler: Se casaron en 1971, tras conocerse en una fiesta exclusiva. Tuvieron tres hijos: Chábeli, Julio José y Enrique. La relación terminó pocos años después. Según el biógrafo Óscar García Blesa, «Julio era un hombre muy celoso y posesivo».
- Miranda Rijnsburger: Desde 1990 mantuvieron una relación estable, casándose en 2010. Tuvieron cinco hijos y sostuvieron uno de los vínculos más prolongados del artista.
Adicionalmente, se conoció la existencia de Javier Sánchez Santos, hijo que Iglesias tuvo con la bailarina portuguesa María Edite Santos y que fue reconocido legalmente décadas después. También la actriz mexicana Diana Golden relató un vínculo privado, señalando que «Él es muy discreto» y que fue un gran amor en su vida.
El contraste entre la imagen pública del ícono romántico y la cruda realidad descrita por las extrabajadoras en un ambiente de control y aislamiento plantea una fractura significativa en la narrativa de su carrera. La apertura de una investigación penal por parte de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España subraya la seriedad de los testimonios y obliga a cuestionar cómo la fama y el poder pueden crear espacios donde el abuso opera sin consecuencias durante décadas.









