Por Gilberto Avilez
La resolución del 26 de marzo de 2026 de la SCJN que dio un impulso y armazón jurídica para la defensa de los derechos humanos y la dignidad identitaria de los pueblos mayas de Quintana Roo, hizo aparecer, como si se tratara de una colitis aguda que hiciera explosión de la nada, una sarta de medias verdades, una diseminación reciente del racismo estructural que cunde en una prensa y opinólogos de café adictos al establishment o al conservadurismo, y la comprobación evidente de que el Gran Consejo Maya, no sólo pactó convenios vulgares con el consorcio Xcaret, sino también se quitó la careta de representación indígena, estableciéndose como una especie de “sindicato charro” con líderes vulgares que solo están en el cargo para llenarse los bolsillos.[1]
¿Dónde están las voces de los amigos de los cruzoob? El silencio solamente
También, el caso Mayas Cruzoob Vs. Xcaret junto con sus amigos “Mayas Dzuloob (los del Gran Consejo Maya), y el aparente ninguneo –el mantra de que, si no hablo u opino de ello, no existe en realidad- que la clase política y algunos “antropólogos” neoindigenistas, mal historiadores o lectores abúlicos de la Guerra de Castas, cronistas muy buena ondita comunista, y todo el espectro supuestamente de izquierda caribeña, ha hecho de ello; demuestra una vez más su poco compromiso con las luchas sociales más apremiantes, esas que vienen del substrato más profundo de Quintana Roo: la del pueblo maya cruzoob. ¿Dónde están las voces de los amigos de los mayas de Morena en Quintana Roo para fijar su postura y la necesaria defensa de los cruzoob, cuya historia está muchos años antes que Quintana Pali y su empresa extractivista?, ¿dónde están los diputados y diputadas mayas, donde están los herederos de Marciano Dzul, los cronistas de Chan Santa Cruz rebelde y rebeldosa? No hay nada, simple escamoteo, el simple mirar para otro lado, pues tal parece que Xcaret, como el turismo narcótico en Quintana Roo, es un tabú que nadie debe tocar, que solo estos tercos mayas lo han hecho, y por ello la respuesta de las jaurías mediáticas buscando la pitanza xcaretizadora.
El pasado 4 de abril, en Tixcacal Guardia, mediante una asamblea comunitaria, los jefes mayas abrieron la puerta a la prensa para que esta oyera las razones de su lucha, pero igual en esta asamblea comunitaria llegaron algunos de la jauría conservadora xcaretizadora para desdoblar las palabras, para crear mentiras desde sus redes infodémicas, para no oír lo que se tenía que oír: el hecho encomiable de que los mayas cruzoob de Tixcacal Guardia, de Chumpón, de Chancah Veracruz, y hasta del mismo Tulum, esos mayas cruzoob que tenemos que diferenciar de los “Mayas Dzuloob” del Gran Consejo Maya (Simón Caamal Coh, Gabino Cruz Yeh, Esteban Caamal Dzul, Edilberto Chablé Catzín; y sus asesores mestizos, Catalina Rodríguez y Joaquín Arzápalo Gómez) señalaron que no era por dinero su lucha, sino por la justicia y la dignidad de su pueblo, dispuesto a un diálogo directo, sin intermediarios, con la soberbia de Quintana Pali; diciéndole al poderoso: “vente a dialogar en el popolná, aquí en Tixcacal, con estos mayas que para danzar, no nos tenemos que empenachar”. En fin, que estas son palabras que los grupos y el segmento económico turistero, que fueron beneficiados por años por el sistema autoritario prianista (de Martínez Ross hasta el actual), no les es posible que le entren en sus cabezas clasistas y racistas, que unos indios le hayan ganado a Quintana Pali, y más en tiempos de un juez mixteco como presidente de la SCJN.
Lo mínimo que debe tener en cuenta el actual gobierno estatal, posterior a las resoluciones de la SCJN del 26 de marzo pasado, es pedir perdón a los mayas cruzoob por prestarse a la Xcaretización política, por querer copiar modelos caducos de entendimiento turístico con las comunidades mayas mediante la puesta en escena de la Mayakanidad. Y si hasta el mismo rey de España, Felipe VI, pidió entendimiento ante los crímenes del pasado, el diálogo respetuoso que ofertan los cruzoob a Quintana Pali, debe ser respondido por este con una petición de perdón al pueblo maya de Quintana Roo, perdón por haber cometido con su empresa la deformación y la ridiculización danzarina de la cultura maya.
Simón, Simón: el peón de don Quintana
Que Quintana Pali pida perdón a los cruzoob, es más utópico, que las miradas utópicas y bastardas que Simón Caamal Coh, presidente del indigenista Gran Consejo Maya, tiene de la resolución de la SCJN del pasado 26 de marzo. En una entrevista que sin duda desenmascara la clase de gentuza que es el simoniaco Simón, este calificó de “nefasta” la resolución de la SCJN. Apuntemos algunas de sus perlas de ignominia, de este peón ladino salido del Gran Parque, para defender a su patrón Quintana Pali. Para Simón Caamal, como si el mundo estuviera al revés, sostiene que los que van en contra de Xcaret para que deje de seguir utilizando para sus intereses económicos a la cultura maya, “son personas que opinan sin pensar cómo está a fondo el asunto”. El fondo, por supuesto, es su relación más que amiguera con el poder del Gran Parque, y que le hace calificar la sentencia de la SCJN en contra de Xcaret con el carácter de utópica, “ya que no existe un solo pueblo maya”, que la SCJN “no considera que los mayas están en toda la Península de Yucatán y Chiapas”. Sí, pero ¿en donde está Xcaret, ¿dónde tiene su domicilio principal la empresa Xcaret? No en Chiapas, no en Campeche, no en Antigua Guatemala, lo tiene en Playa del Carmen.
Taxonomizando a las dos especies odiadoras de los mayas cruzoob
En más de dos décadas estudiando al Estado turistero de QRoo, escribir una tesis de maestría defendiendo la autonomía omitida de los cruzoob, puedo decir que jamás, ni en los peores momentos del Priato felixborgista, se han ensañado de una forma racistamente vomitiva, como lo hacen ahora contra los mayas cruzoob. Esos mayas tan rebeldes, tocaron los esfínteres de la Xcaretización, y de ahí han salido todo tipo de rastrojo racista contra ellos, como si fuera un inmenso caudal de mierda emperifollada. El rechazo a los cruzoob que osaron cuestionar a la sacrosanta empresa mundial de turismo en Quintana Roo, a esa marca extractivista que para muchos turisteros representa el Santo Grial del turismo mundial, se puede entender de dos maneras:
- unos son los que quieren ser empresarios a cualquier costo, y ven con beneplácito todo lo que contribuya para ello. Denostar a una “cultura” de tipos que rezan arrodillados en iglesias de paja y hacen procesiones de un mes bajo los caminos de la selva maya para llevar sus ídolos que llaman cruces, como que no les cuadra, como que jamás lo entenderán.
- Otro tipo de personas que rechazan hasta la ignorancia misma a los cruzoob, son los adictos al conservadurismo tropical, caracterizados por su odio rastrero a López Obrador y a todo lo que huela al cuatroteísmo. Embozados en su fascismo, esto les impide entender la historia tan apasionante del pueblo maya cruzoob que hizo posible la construcción del estado, y la roña se cultiva sola en sus entrañas cuando se percatan que un presidente de la SCJN es indio, es mixteco, es obradorista, y le dio la razón a otros indios y no al aristócrata Quintana Pali.
La ilegitimad del Gran Consejo Maya y sus querencias municipales en Carrillo
Ha sido tanta la ilegitimidad de origen,[2] así como en su actuación, que el Gran Consejo Maya de los ladinos Simón Caamal y Gabino Cruz Yeh, cuestionado desde el primer momento por los líderes mayas de centros ceremoniales de Tixcacal, Chancah Veracruz, entre otros; para agosto de 2024 pidió ayudadita a la inefable presidenta municipal de Carrillo para que esta suscriba un documento (infundado en todo sentido, no solo en el jurídico) donde afirmó que el GCM de los Gabinos ladinos, era el»Órgano Máximo de Representación indígena del Estado de Quintana Roo», por haberse formado mediante escritura pública y puesto ante notario público. Es decir, sin consulta a las comunidades mayas. El 26 de marzo pasado, el Máximo tribunal de este país, la SCJN, le dio un soberano mentís a este documentito y a ese Gran Consejo Maya de alfeñiques, al declarar que no tienen representatividad alguna pues no fue electo por las comunidades mayas, sino que fue la imposición estatal mediante un derecho positivo que se ostenta, sin serlo, como indígena.
La señora Hernández, ujier político de Quintana Pali, por supuesto que tenía y tiene intereses cercanos con este espurio Consejo Maya, toda vez que el gobierno actual de Carrillo Puerto es el primero en impulsar la calca burda de la Xcaretización a través de Maya Kaan. Y como dicen algunos: amor con amor se paga, y favor con favor se paga.

Así tenemos que entender cómo en abril de 2024, Simón Caamal y Gabino Cruz Yeh, los «enfilipinados» que ahora dejaron las alpargatas por el fino mocasín italiano, le abrieron las puertas de la iglesia de la Cruz Parlante a la señora Hernández, al más puro estilo priísta de estas tierras tropicales, y la nombraron «hermana» o «doncella maya». La firma de agosto de 2024 de Hernández fue la paga porque en abril de 2024, bajo el ruido de caracoles, chirimías y quemas de copales, la nombraron «doncella maya» por los xcaretizados del Gran Consejo ladino, en la coyuntura de su vulgar campaña política para reelegirse, ganando por un tris apenas.

Fotografía: Gabino Cruz Yeh y la señora Hernández, en una escena más de la Xcaretización política. Abril de 2024.
De ese nivel estaban en sus componendas estos elementos nauseabundos de la politiquería rastrera en la zona que quieren convertirla en «maya-kanera».
La carta del general maya al Presidente de la República
Hace unos días, a mi entrada del correo llegó un documento interesante rubricado por la Secretaría de Gobernación con el número de oficio SEGOB/SDHPM-SP/0681/2023. Lleva por fecha 3 de marzo de 2023. Este documento hacía mención a la solicitud de audiencia que pedía el C. Alejandro Cauich May al gobierno federal, al presidente, para que resuelvan una serie de peticiones que establecía como representante de más de un centro ceremonial maya de Quintana Roo, y con más de 400 dignatarios mayas adheridos a las peticiones. El documento es en sí valiosa, pues hace constar la serie de desacuerdos, malos tratos, ninguneos estatales hacia los cruzoob, así como la serie de persecuciones y campañas autoritarias que inició el gobierno joaquinista, mediante el INMAYA que regenteó como cacica Delta Moo, y con su brazo ejecutor de toda disidencia entre los mayas, que fue el Gran Consejo Maya de Simón Caamal y Gabino Cruz. Esto, por supuesto, lo hemos contado en otros trabajos, pero vale la pena transcribir algunos puntos del documento firmado por el general maya de Tixcacal Guardia, Alejandro Cauich May.
El escrito está firmado el 28 de enero de 2023, “en el centro ceremonial de Tixcacal Guardia”. Es un escrito de 8 páginas a computadora dirigida al presidente, y que al parecer los jefes mayas cruzoob tuvieron que viajar para entregárselo en Palacio Nacional. Comienzan por saludos al presidente Obrador por “nosotros los dignatarios mayas de los centros ceremoniales de Tixcacal Guardia, Chumpón, Chacah Veracruz, Tulum y Cruz Parlante. Hacen mención del General Sulub, que fue a su toma de investidura presidencial, pero que actualmente “está muy enfermo”. Y que por esa primera posición de Sulub a favor del presidente Obrador, un grupo reducido de dignatarios mayas no estuvieron de acuerdo de que Sulub estuviera presente en su toma de protesta como presidente, “y con la ayuda del Gobierno del Ex Gobernador Carlos Joaquín González a través del Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya (INMAYA) empezó una serie de acciones en contra de los que estamos de acuerdo que haya ido con usted el General Sulub”. ¿A qué acciones se referían?

La destitución de varios dignatarios mayas, su exclusión de las ayudas sociales que el gobierno les otorga mensualmente, a través del INMAYA y con el brazo ejecutor de un nuevo Gran Consejo Maya. “Ante estos hechos, nos tuvimos que coordinar los diferentes centros ceremoniales para hacer un solo frente a las atrocidades que estamos viviendo, siempre en compañía del General Sulub”, realizando diversas asambleas comunitarias, yendo al Congreso estatal a manifestar sus desacuerdos y buscar acercamientos con el gobernador de ese entonces, Carlos Joaquín González, que simplemente nunca se acercó a escuchar al General Sulub, siempre lo evadió. Si no se acercó, si hubo una persecución misma contra Sulub, quitándole todo tipo de apoyo, y fuera destituido como presidente del Gran Consejo Maya y hasta intentado quitarle el grado de General por los esbirros nuevos al servicio del jaoquinismo vía el atroz INMAYA de Delta Moo. La destitución de otros miembros adherentes a Tixcacal Guardia, hicieron que los jefes que tomaron la estafeta dejada por la enfermedad de Sulub (el general moriría el 25 de junio de 2023) mandaran ocurso tras ocurso, peticiones tras peticiones, memorándum y cartas para buscar la tan ansiada justicia que el gobierno joaquinista les negaba, y que el nuevo gobierno lezamista simplemente omitía. Ni la presidenta Hernández tenía orejas para sus peticiones, como el hecho de que no les ayudaran en sus fiestas tradicionales[3]; y tampoco los diputados de Morena de la XVI legislatura, invitados para que conozcan las problemáticas de los centros ceremoniales, dieron respuesta alguna, y jamás se presentaron cuando los dignatarios cruzoob se los pidieron. Por estas cuestiones, y por otras que maneja el documento de la SEGOB con la carta de don Alejandro para el presidente López Obrador, se llegaba a algunas peticiones que tenían el carácter de urgente para su solución. “Ante todo lo antes mencionado, y después de sufrir las injusticias que estamos pasando solicitamos la intervención del Gobierno Federal para que resuelva la división que existe”. Apuntaban una serie de peticiones, de las cuales enlisto las más importantes a mi criterio:
- El establecer un puente de “diálogo en paz” con las facciones en choque y con los órganos represores del gobierno estatal (el INMAYA de tiempos de Delta Moo) mediante el conducto del gobierno federal y estatal, “para evitar que se sigan cometiendo las injusticias de estar dando de baja a los verdaderos dignatarios mayas”.
- “Solicitamos su intervención [se referían al ex Presidente López Obrador] para que se elimine el Gran Consejo Maya y además, no nos beneficia en nada, al contrario nos ha querido someter pero eso no será posible. Vamos a luchar por nuestras tradiciones, usos y costumbres para que prevalezca por muchos años más”.
- Se pedía que se audite al INMAYA (de tiempos de Delta Moo) para que los gastos que erogue a los dignatarios mayas, sean del todo transparentes.
- Y, por último, “que el magistrado de asuntos indígenas Lic. Javier Reyes Hernández,[4] sea removido de ese cargo ya que no hace nada por hacer justicia a los indígenas ni mucho menos internviene para resolverlos”. Lo que hemos dicho, el derecho indígena en Quintana Roo es un chiste mal contado.
[1] “Gran Consejo Maya, los líderes charros del neoindigenismo”. Por Esto! 7 de abril de 2026.
[2] Véase mi texto siguiente: “El Gran Consejo Maya Xcaretizador, o de la nulidad de derechos en materia indígena en Quintana Roo”. Caribe Peninsular. 29 de enero de 2025.
[3] En el documento que comento, se menciona un oficio de fecha 13 de julio de 2022, dirigida a la presidenta municipal de Felipe Carrillo Puerto, Licenciada Maricarmen Hernández Solís, “misma que tiene la finalidad de tratar asuntos importantes y de las fiestas tradicionales. Aquí demostramos que existe la falta de atención por este Gobierno municipal el de atender los asuntos de los centros ceremoniales”. Claro, no tenía y no tiene interés en las comunidades mayas, pero sí en replicar las enseñanzas de Quintana Pali mediante la Mayakanidad de la cultura maya.
[4] Todavía en funciones.









