El diseñador italiano Valentino Garavani, una de las figuras más influyentes de la moda global, falleció a los 93 años de edad este lunes 19 de enero de 2026 en su residencia de Roma. Conocido como el «último emperador» del diseño, su carrera de 45 años forjó un imperio definido por la elegancia atemporal y la sofisticación.
El adiós al maestro: detalles oficiales del fallecimiento
La noticia del deceso de Valentino Garavani fue confirmada mediante un escueto comunicado por la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. El comunicado, publicado en redes sociales, especificaba que el fundador había fallecido en su residencia romana, «rodeado de sus seres queridos». Al momento del anuncio, no se informaron las causas oficiales de su muerte.
Los servicios fúnebres se organizarán en Roma, la ciudad donde forjó su leyenda. La Fundación ha dispuesto el velatorio para el miércoles 21 y jueves 22 de enero. La capilla ardiente se instalará en PM23, el centro cultural abierto por la Fundación, ubicado en Piazza Mignanelli 23.
La ceremonia religiosa se oficiará el viernes 23 de enero a las 11:00 (hora local) en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri Roma.
La historia detrás del «emperador de la moda»
Valentino Clemente Ludovico Garavani nació el 11 de mayo de 1932 en Voghera, ubicada en la región de Lombardía, al norte de Italia. Desde muy pequeño, mostró una fijación por la moda, incluso ayudando a su tía modista en la costura.
Con el apoyo de su familia, inició su formación a los 14 años en la Escuela del Arte del Figurín de Milán. A los 17 años, o poco después, se trasladó a París, considerado el epicentro de la alta costura, donde asistió a la École des Beaux-Arts y a la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne.
Su experiencia práctica fue rigurosa. Trabajó como figurinista en talleres de los grandes maestros, incluyendo a Jean Dessé, Guy Laroche, y, según algunas fuentes, incluso con Cristóbal Balenciaga.
El nacimiento de la maison Valentino
Fue al regresar a Italia cuando su carrera despegó. En 1959, abrió su primer estudio en la Via Condotti de Roma. El año 1960 resultó ser clave, no solo por el inicio de su carrera fulgurante durante la ‘Dolce Vita’, sino por conocer a Giancarlo Giammetti. Giammetti se convirtió en su socio profesional y pareja sentimental durante más de una década. Juntos fundaron la Maison Valentino.
El dúo sorprendió al mundo en 1962 con su primera colección de Alta Costura, presentada en el Palazzo Pitti de Florencia. Este evento lo catapultó a la cima, ofreciendo una propuesta fresca que no imitaba la alta costura francesa, sino que elevaba el estilo de la mujer italiana con siluetas impecables, romanticismo y una obsesión por la belleza y la perfección.
El reinado del rojo: el color fetiche
No se puede hablar de Valentino sin nombrar el tono vibrante que se convirtió en su firma: el ‘rojo Valentino’. Este color, que el estilista elevó a lo más alto de la costura, fue su símbolo más emblemático. Garavani aseguró que se prendó de este tono durante una ópera en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
Entre sus creaciones más icónicas que lucían esta tonalidad se encuentra el vestido «Fiesta», una pieza con corte palabra de honor y largo a la rodilla que presentó en su debut de 1962 y que Jennifer Aniston lució en 2004.
Iconografía y expansión de la firma
A lo largo de su carrera, Valentino se rodeó de divas y figuras influyentes, convirtiéndose en el diseñador de cabecera de la élite global. Su taller fue visitado con frecuencia por Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn y Grace Kelly.
El momento de mayor impulso para la marca llegó en 1968, cuando Jackeline Kennedy eligió uno de sus diseños para su boda con el magnate griego Aristóteles Onassis. Otras personalidades que vistieron sus creaciones incluyen a la Princesa Diana, Sophia Loren, Nancy Reagan, Jane Fonda, Joan Collins, Ava Gardner, la emperatriz Farah Diba y la reina Noor de Jordania.
En 1967, el diseñador recibió el premio Neiman Marcus, conocido como el ‘Oscar’ de la moda.
En los años ochenta, Valentino expandió la firma y se atrevió a lanzar una línea de ropa vaquera, siendo pionero. Durante esa década también recibió reconocimientos de su país: fue nombrado Gran Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana en 1985 y Caballero de la República en 1986.
El legado imperecedero y el retiro
Valentino dejó un legado de creaciones atemporales cargadas de detalles como lazos, plumas, organza, plisados, drapeados y volantes. Su enfoque siempre valoró el trabajo artesanal, hecho a mano en su histórico Atelier de Piazza Mignanelli en Roma.
Con una carrera de 45 años, desde su primera colección en Florencia en 1962, Valentino anunció su retirada en 2007, aunque su último desfile de alta costura se celebró el 23 de enero de 2008 en París. Este evento final concluyó con un poderoso pase de modelos vestidas en su color fetiche: el rojo.
Aunque se retiró en 2008, su influencia continuó. En 2009, el documental Valentino: The Last Emperor, dirigido por Matt Tyrnauer y rodado durante un año, desveló su vida profesional y privada, cimentando su apodo.
Diseños nupciales y presencia en la cultura pop
La marca se consolidó como una de las favoritas para bodas de alto perfil. Confiaron en él para sus trajes nupciales figuras como Máxima de Holanda, Mette-Marit de Noruega, Magdalena de Suecia, Marie Chantal Miller (1995), Jennifer López (2001), Anne Hathaway (2011), Nicky Hilton (2015) y Gwyneth Paltrow (2018).
Más allá de la pasarela, Garavani tuvo apariciones en la cultura pop. Apareció como él mismo en la película El diablo viste a la moda (2004, según Fuente 1; 2006, según Fuente 3), saludando a Miranda Priestly (Meryl Streep) tras un desfile. También vistió a ganadoras del Oscar como Jessica Lange y Julia Roberts.
Entre sus reconocimientos finales se encuentran la Legión de Honor francesa (2006), la Medalla de Oro al mérito cultural de Roma (2006) y el premio Aguja de Oro en España (2004). En 2023, la prestigiosa firma consiguió que Suga, integrante de BTS, fuera uno de sus embajadores.
La era post-Valentino
Tras su salida en 2008, el relevo en la dirección creativa de la Maison fue tomado brevemente por Alessandra Facchinetti. Posteriormente, Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli tomaron las riendas. Cuando Chiuri se marchó a Dior en 2016, Piccioli continuó solo. En 2024, Alessandro Michele asumió la dirección creativa de la firma, mientras que Piccioli pasó a liderar Balenciaga en 2025.
A pesar de su retiro, Valentino siempre estuvo ligado al costurero, como demostró su colaboración en 2016 con Maria Grazia Chiuri y Paolo Piccoli para el vestuario de La traviata en la Ópera de Roma, dirigida por Sofia Coppola.
Aunque su creador físico se ha ido, el imperio que dejó, incluyendo la exitosa línea de accesorios Valentino Garavani (lanzada en 2010 e incluyendo la serie Rockstud), seguirá defendiendo el glamour y la elegancia que él definió. Su legado no es solo el recuerdo de un diseñador, sino la permanencia de un color que simboliza el poder femenino y la costura de excelencia. ¿Qué nombre ocupará ahora el trono que deja libre el último emperador de la moda?









