Por Leslie Gordillo
CANCÚN.- Sergio González Rubiera, presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Turismo Receptivo (AMATUR), lanzó una severa advertencia sobre la creciente crisis de movilidad que enfrenta Cancún, al considerar que se trata de un problema grave que no está siendo atendido con la seriedad ni con una visión integral por parte de las autoridades, y cuyas consecuencias ya afectan de manera directa a la ciudadanía, a la actividad turística y a la competitividad del destino.
El tráfico lento y constante se ha convertido en una condición permanente en la ciudad, sin importar la hora o la zona, lamentó, por lo que avenidas clave como el bulevar Luis Donaldo Colosio, Bonampak, Cobá y Tulum registran saturación diaria, mientras que entrar o salir de Cancún hacia la Riviera Maya puede tomar entre 30 y 40 minutos a vuelta de rueda, incluso fuera de horarios tradicionalmente pico.
A esta situación, destacó, se suma la preocupación por la calidad de la infraestructura vial, particularmente en el bulevar Colosio, donde el uso de concreto hidráulico presuntamente deficiente ha provocado derrapes y accidentes.
Te puede interesar: Crecimiento desbordado pone en jaque la movilidad de Cancún, advierten arquitectos (VIDEO)
«En horarios escolares, especialmente entre la una y las tres de la tarde, la movilidad se vuelve prácticamente imposible debido a la saturación vehicular, el estacionamiento indebido en carriles de circulación y la operación desordenada de camiones de reparto», expuso.
Ante ello, cuestionó la falta de planeación urbana, al señalar que dependencias públicas han reducido carriles en avenidas estratégicas, como el caso de la Fiscalía ubicada sobre la avenida Cobá, lo que agrava aún más los cuellos de botella.
A esto se suma el crecimiento acelerado del parque vehicular, con la llegada diaria de decenas de automóviles nuevos, mientras continúan desarrollándose complejos habitacionales sin soluciones claras para el estacionamiento.
En cuanto al puente sobre la laguna Nichupté, el organismo expresó serias dudas sobre su efectividad para resolver la movilidad entre el centro y la zona hotelera. Lejos de ser una solución definitiva, advirtió que podría generar nuevos embudos viales debido a la falta de obras complementarias y a accesos reducidos, particularmente en las avenidas Bonampak y Kabah.
Además, alertó que la reducción de carriles en la zona hotelera y los futuros periodos de construcción de distribuidores viales podrían provocar afectaciones prolongadas en la principal área económica del destino.
Otro de los puntos críticos es el deficiente transporte público urbano, al que calificó como obsoleto, inseguro y poco digno. «Las unidades en mal estado, sin aire acondicionado, sucias y sobrecargadas no incentivan a la población a dejar el automóvil particular, lo que perpetúa el colapso vial».
Desde la perspectiva de AMATUR, mientras no exista un sistema de transporte público masivo, eficiente y de calidad, la movilidad en Cancún continuará deteriorándose hasta convertir a la ciudad en un gran estacionamiento, con impactos directos en la salud mental, la productividad laboral, económica y la experiencia del visitante.
Como alternativa, planteó retomar proyectos de transporte urbano lagunar, aprovechando los cuerpos de agua para el traslado de trabajadores y turistas mediante embarcaciones de alta capacidad, así como la construcción de grandes estacionamientos periféricos que permitan reducir la carga vehicular hacia la zona hotelera.
Para ello elaboró un diagnóstico integral de movilidad para Cancún, Playa del Carmen y Cozumel, entregado ya a las autoridades correspondientes y en espera de abrir un diálogo serio que permita avanzar hacia soluciones reales.









