Alejandro Peza/CARIBE PENINSULAR
CHETUMAL.- El recale masivo de sargazo en las costas del Caribe mexicano comienza a impactar el turismo de bodas. De acuerdo con especialistas del sector, la presencia constante de esta alga en las playas del estado ha generado ya la cancelación de aproximadamente 10 mil reservaciones de ceremonias nupciales.
El organizador de eventos y experto en turismo de romance, José Mac-Liberty, explicó que la entidad alberga alrededor de 100 mil bodas al año, entre ceremonias nacionales e internacionales, lo que la posiciona como uno de los destinos favoritos a nivel mundial para este tipo de celebraciones. Sin embargo, advirtió que una décima parte de las parejas ha comenzado a reconsiderar sus planes debido a la afectación visual, ambiental y logística que genera el sargazo en destinos de alta demanda.
Detalló que, principalmente en zonas como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, la acumulación de esta alga ha provocado inconformidad entre turistas que buscan escenarios de playa limpia y aguas cristalinas para la realización de sus enlaces matrimoniales, lo que ha derivado en cancelaciones o reubicaciones hacia otros destinos del Caribe.
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Ante este panorama, promotores turísticos y prestadores de servicios han comenzado a diversificar la oferta con el impulso de nuevos productos en regiones menos afectadas. Uno de estos esfuerzos es la denominada “Ruta del Romance Chetumal-Bacalar”, una estrategia que busca posicionarse al sur del estado como una alternativa viable para bodas y eventos especiales.
Esta ruta contempla atractivos en Chetumal y Bacalar, destinos que, a diferencia del norte, se mantienen libres de sargazo durante todo el año. La estabilidad de sus condiciones naturales, sumada a su riqueza cultural, paisajes lagunares y una creciente infraestructura turística, los convierte en opciones competitivas para captar este mercado en expansión.
Empresarios del sector confían en que esta estrategia permitirá mitigar las pérdidas económicas derivadas de las cancelaciones, además de contribuir a una redistribución del flujo turístico hacia el sur de Quintana Roo, una región que históricamente ha buscado mayor protagonismo dentro de la industria estatal.
Los especialistas del sector coincidieron en que, si bien el sargazo representa un desafío ambiental de gran escala, también abre la puerta a la innovación y diversificación del turismo.









