
Un “robo comercial”: Trump acusa a México de subsidiar a Estados Unidos
“El TLCAN fue un horror. Un robo para nuestro país.” Así lo dijo Donald Trump al relanzar su retórica contra México en uno de los temas más sensibles del vínculo bilateral: el comercio.
Desde Washington, el expresidente y actual aspirante republicano volvió a cargar contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y su sucesor, el T-MEC, asegurando que su país pierde cada año 500 mil millones de dólares en déficit comercial. De ese total, dijo, 300 mil millones corresponden a México.
El dato sacudió tanto a analistas como a funcionarios del gobierno mexicano, quienes, aunque minimizaron el impacto real de las declaraciones, reconocen que el discurso de Trump es una señal de alerta sobre el futuro económico de la región.
Y en el sur de México, donde el T-MEC ha impulsado la llegada de nuevas inversiones, la incertidumbre comienza a sentirse.
¿Subsidio o déficit? El trasfondo del reclamo de Trump
Un relato electoral con eco económico
Aunque los 300 mil millones de dólares no representan un subsidio en términos fiscales, Trump utiliza la cifra como un símbolo de “pérdida” por el déficit comercial. En campaña, su narrativa se basa en culpar a terceros —China, México, Canadá— por los males económicos de Estados Unidos.
¿De dónde salen los 300 mil mdd?
El déficit comercial es la diferencia entre lo que un país exporta e importa. Según cifras del Departamento de Comercio de EE.UU., el déficit con México rondó los 152 mil millones de dólares en 2023, no los 300 mil millones que menciona Trump. Sin embargo, al sumar bienes y servicios e incluir años anteriores, Trump infla la cifra para sostener su argumento.
¿Qué implica esto para el sureste mexicano?
El T-MEC y su impacto en el sur del país
Aunque la mayoría de las exportaciones mexicanas salen del norte, el T-MEC ha comenzado a transformar al sureste como un nuevo polo industrial. La estrategia de relocalización (nearshoring) ha traído inversiones hacia estados como Yucatán y Quintana Roo, sobre todo en sectores como tecnologías limpias, autopartes y agroindustria.
¿Peligra esa dinámica?
Si el discurso de Trump se traduce en una política proteccionista más agresiva, las inversiones podrían frenarse. El nearshoring, que depende de reglas claras y estabilidad regional, necesita certidumbre.
Aranceles, presión migratoria y amenazas veladas
Nuevas tarifas con motivación política
Aunque México quedó fuera de los aranceles recíprocos anunciados por Trump esta semana, se mantienen tarifas del 25% en sectores clave: automotriz, acero y aluminio. Esto afecta directamente a industrias con alto valor agregado que ya están aterrizando en la región sur-sureste.
“El 50% de nuestras exportaciones a EE.UU. no están dentro del T-MEC, y eso las hace vulnerables”, explicó un funcionario de la Secretaría de Economía.
La otra cara del discurso: migración
Detrás de la amenaza comercial se oculta una exigencia: que México refuerce el control migratorio. La Casa Blanca publicó documentos en los que vincula el levantamiento de aranceles a medidas más estrictas en la frontera sur mexicana.
Reacción oficial: calma tensa en Palacio Nacional
Sheinbaum apuesta por estabilidad
Funcionarios del gobierno de Claudia Sheinbaum, que tomará posesión formalmente en octubre, aseguraron que el T-MEC no está en riesgo inmediato, pero reconocen que “todo puede cambiar de un momento a otro”.
La cancillería y economía ya operan en modo de contención
Desde la Secretaría de Economía se iniciaron contactos con la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés) para mantener abierta la vía diplomática y contener cualquier brote de proteccionismo unilateral.
El Caribe mexicano: entre oportunidades y amenazas
Turismo: una posible víctima colateral
Cualquier tensión diplomática que escale podría impactar también al turismo. Quintana Roo recibe más del 50% de sus visitantes desde EE.UU., y aunque el turismo no está ligado al tratado comercial, la percepción de riesgo político puede afectar flujos.
Inversión inmobiliaria y nearshoring turístico
En zonas como Tulum o Bacalar, la inversión estadounidense ha migrado de lo vacacional a lo residencial y de servicios. Si aumenta la tensión bilateral, podrían frenarse compras de propiedades, aperturas de hoteles boutique y desarrollos sostenibles.
¿Y si gana Trump?
El futuro del T-MEC en juego
El T-MEC debe ser revisado formalmente en 2026. Si Trump regresa a la Casa Blanca en enero de 2025, tendría un año para decidir si quiere renegociar el acuerdo o abandonarlo.
“Podría usar el mismo guion de 2018: chantajear con salirse para obtener ventajas”, recuerda un exfuncionario de la administración Peña Nieto.
¿Puede México prepararse?
Sí. Desde ahora, sectores industriales, diplomáticos y legisladores pueden activar una estrategia preventiva, diversificar mercados y reforzar cadenas de valor regionales. La región sur-sureste no debe quedar fuera de esos planes.
El discurso como arma y el comercio como campo de batalla
Trump ha vuelto a poner a México en el centro de su retórica electoral. Su afirmación de que “subsidia” a nuestro país con 300 mil millones de dólares al año es, más que un dato exacto, una pieza de propaganda que puede tener consecuencias reales.
En el sur del país, donde la integración comercial apenas comienza a rendir frutos, el mensaje debe ser claro: más allá del ruido político, es momento de consolidar la relación con Estados Unidos sin perder soberanía ni depender de promesas volátiles.
La región necesita reglas claras, pero también visión estratégica para resistir los vaivenes del populismo electoral.