Ciudad de México, 10 de noviembre de 2025. Cuarenta años después de la histórica Copa de 1986, México se prepara para ser, por tercera ocasión, anfitrión de un Mundial de fútbol, compartiendo la sede en 2026 con Estados Unidos y Canadá. En medio de un fervor popular que rompe récords, las autoridades y la FIFA han presentado el plan logístico, económico y de seguridad, intentando disipar las dudas que la realidad nacional impone sobre un evento de escala global.
La fiebre por el fútbol y las cifras de la FIFA
El entusiasmo de los aficionados mexicanos ha superado las expectativas de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). Este lunes, el director ejecutivo de la FIFA en México, Jürgen Mainka, reveló en el Complejo Cultural Los Pinos que el 75% de los boletos de la segunda fase de venta para los partidos jugados en el país fueron destinados a ciudadanos mexicanos.
Las cifras de registro confirman esta efervescencia. Más de cinco millones de aficionados se registraron para conseguir una entrada en esta etapa, lo que representa medio millón más que en la primera fase.
Mainka aseguró que el país avanza «a pasos firmes para entregar un evento histórico» y que el torneo «será el Mundial más ambicioso en la historia de la humanidad». Las proyecciones son monumentales:
- Se espera una audiencia televisiva global superior a los 6.000 millones de espectadores.
- Más de 800.000 aficionados asistirán a los estadios mexicanos.
- Se contempla la ocupación de hasta 26.000 habitaciones.
La siguiente fase de venta de boletos se abrirá después del sorteo de grupos, previsto para el 5 de diciembre en Washington, momento en que se dará a conocer el calendario definitivo de los partidos en las 16 ciudades sede.
El gesto de la presidenta y las grandes promesas de infraestructura
El acto de presentación reunió a la presidenta Claudia Sheinbaum, a Jürgen Mainka y a Gabriela Cuevas, quien funge como representante del país ante la FIFA.
La presidenta Sheinbaum tomó una decisión que rompe con la tradición del torneo, la cual contempla la participación del jefe de Estado anfitrión en el partido inaugural. Ella puso en duda su asistencia al partido del 11 de junio en el Estadio Azteca. «Tomé una decisión» reiteró, y agregó: “Se lo voy a regalar a una niña que pueda soñar con el Mundial”. Explicó que este boleto 001, destinado a ella, será entregado a una niña apasionada del fútbol que no tenga oportunidad de asistir.
En cuanto a la preparación logística, la presidenta destacó la coordinación entre los tres niveles de Gobierno y la organización internacional. Se anunció una serie de inversiones públicas esenciales:
- Una inversión pública de 9.000 millones de pesos para la remodelación y mejora del Aeropuerto Internacional Benito Juárez.
- La puesta en marcha del tren de pasajeros que conectará el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) con la estación de Buenavista. Este servicio estará listo para el partido inaugural.
Sheinbaum aseguró que México está listo para recibir este evento y afirmó que «nunca dudamos de que la inauguración fuera en nuestro país». Además, mencionó que el torneo es un momento para «reconocer amistad y unión entre los tres países de América del Norte», así como el tratado comercial.
La remodelación del Estadio Azteca y el calendario
México acogerá un total de 13 encuentros distribuidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El Estadio Azteca, actualmente en remodelación con inversiones privadas, volverá a ser el escenario del partido inaugural.
Mainka destacó el papel simbólico del Coloso de Santa Úrsula, que será el primer recinto en albergar tres Copas del Mundo. “Sin estadio no hay Mundial. Pero con México, habrá un espectacular Mundial”, puntualizó.
Las tres ciudades sede se han comprometido a cumplir con estándares de sostenibilidad y accesibilidad, con la intención de que las mejoras beneficien a la población una vez terminado el torneo. Esto incluye obras complementarias en vialidades, zonas hoteleras y complejos deportivos en Guadalajara y Monterrey. Gabriela Cuevas explicó que las ciudades sede han formado sus propios equipos de coordinación, con la participación de gobiernos locales y de la iniciativa privada.
La sombra de la inseguridad: promesas y protocolos
Uno de los puntos clave del evento fue abordar los retos de seguridad que enfrenta el país. La violencia que azota a México ha quedado retratada por el reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, un contexto que genera preocupación internacional.
Mainka aseguró que desde la FIFA están “muy seguros, muy confiados” de que los protocolos y todos los planes que se están implementando para el Mundial “darán el marco de seguridad para todos los aficionados, todos los equipos y todos los árbitros en el 2026”. La FIFA ha trabajado durante tres años en una estrategia conjunta de seguridad y logística, que contempla 13 campamentos base, 10 ciudades y 17 campos de entrenamiento.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum hizo un llamado a los asistentes a comportarse de manera pacífica, abordando la seguridad dentro de los recintos. Esto surge a raíz de la reciente muerte de un aficionado de Cruz Azul en el Estadio Olímpico a manos de funcionarios de seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Impacto económico y reposicionamiento internacional
El Gobierno mexicano confía en que el Mundial «representa una oportunidad de mostrar al mundo lo mejor de México» y sirva para reposicionar la imagen del país en el extranjero.
Según estimaciones de la Secretaría de Turismo y de la Cancillería, México podría recibir más de 5,5 millones de visitantes durante el evento y generar una derrama económica de entre 1.800 y 3.000 millones de dólares. El impacto económico podría aumentar la actividad económica nacional hasta un 235%, cuatro veces más de lo que genera el Gran Premio de Fórmula 1. La representante ante la FIFA, Gabriela Cuevas, coincidió con la FIFA en que esta Copa no debe ser solo la más grande, sino la mejor.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, resaltó el potencial cultural: “El Mundial mostrará al mundo la riqueza precolombina, la biodiversidad y la calidez humana de México. Somos gente hospitalaria, generosa y alegre. Este torneo se convertirá en una gran fiesta”.
El Gobierno también anunció el «Mundialito social», con el cual construirán canchas para actividades destinadas a menores y personas con discapacidad, así como el FIFA Fest, donde el público podrá ver de manera directa los partidos de fútbol. Respecto a los altos precios de entrada, la presidenta Sheinbaum aclaró que estos eventos los organiza la FIFA y no es un asunto en el que intervengan los gobiernos, pero buscan coordinarse para que todos puedan disfrutar del Mundial.
Al finalizar, Sheinbaum envió un mensaje a la selección mexicana: “Cuando salgan a la cancha, piensen en el gran país que representan. En la cancha representan a México”.
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La conjunción de un fervor popular sin precedentes con ambiciosas inversiones en infraestructura marca el inicio del camino hacia el Mundial 2026. Sin embargo, la promesa de entregar el «Mundial más ambicioso de la historia» estará irremediablemente ligada a la capacidad del Gobierno y la FIFA para garantizar la seguridad de los 5,5 millones de visitantes y proyectar una imagen de México que eclipse la violencia que hoy azota a sus ciudades. El reloj corre, y la inauguración en el Azteca, el 11 de junio, pondrá a prueba la coordinación prometida.









