El panorama internacional se tensó dramáticamente el 3 de enero de 2026, luego de que el Senado de la República condenara la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Esta acción, que resultó en el presunto secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha provocado una inmediata y firme exigencia para que la Organización de las Naciones Unidas asuma su papel y preserve la paz continental.
La condena unánime del Senado mexicano ante la agresión
Desde la Ciudad de México, el Senado de la República emitió una contundente condena a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, un hecho ocurrido el mismo 3 de enero de 2026. La institución legislativa demandó la acción inmediata de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para asegurar la paz en la región.
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, fue la encargada de formular la condena, argumentando que la incursión en el territorio de la República, bolivariana de Bolivia (sic), constituye una grave transgresión:
- Violación al derecho internacional.
- Incumplimiento de los principios establecidos en la carta de las Naciones Unidas.
Castillo Juárez recalcó que México ha sostenido históricamente una política exterior basada en los principios constitucionales de la no intervención, el rechazo de las ingerencias extranjeras y la autodeterminación de los pueblos, buscando siempre la solución pacífica de las controversias.
El artículo 89 y el respaldo a la presidencia
Estos principios fundamentales se encuentran consagrados en el artículo 89, fracción X, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los cuales comprometen al Estado mexicano a rechazar cualquier medida que implique el uso bilateral de la fuerza.
El Senado de la República enfatizó que su postura acompaña firmemente la posición ya expresada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, en el sentido de que los conflictos internacionales deben resolverse exclusivamente a través de:
- Vías políticas.
- Vías diplomáticas.
- Vías pacíficas.
La institución legislativa exhortó a la Organización de las Naciones Unidas a «asumir de inmediato el papel que le corresponde para preservar la paz en nuestro continente». México, aseguraron, reitera firmemente su compromiso con la defensa del orden jurídico internacional y con el respeto irrestricto a la soberanía de los pueblos.
El secuestro del mandatario y las reacciones políticas en el país
La intervención militar en Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, han provocado reacciones polarizadas en el panorama político mexicano, evidenciando las divisiones ideológicas ante la crisis.
Partidarios del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, salieron a las calles para protestar contra la acción militar ejercida por Estados Unidos, en la que fue secuestrado el mandatario bolivariano el 3 de enero de 2026.
Postura de la Cámara de Diputados y contraste con el PAN
La Cámara de Diputados se unió a la condena contra la violación al derecho internacional. Pedro Vázquez, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, manifestó su rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que produjo “el secuestro” del presidente de ese país, Nicolás Maduro.
Por otro lado, el Partido Acción Nacional (PAN) adoptó una postura diferente. “Ante los acontecimientos que hoy vive Venezuela, el PAN expresa su más firme condena al régimen que ha oprimido sistemáticamente al pueblo venezolano y ha cancelado las libertades democráticas”, señaló el partido en un comunicado, pidiendo una «transición pacífica a la democracia» tras el ataque militar de Estados Unidos.
Apoyo internacional a México
Adicionalmente, Venezuela agradeció públicamente a México por la firme condena al ataque de Estados Unidos. Este respaldo se sumó a las reacciones de líderes internacionales como Lula, quien señaló que el ataque a Venezuela “ha cruzado el límite de lo aceptable”. El Senado reiteró que respalda la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre dirimir solo con diálogo y por la vía diplomática los conflictos internacionales.
La posición unificada del Estado mexicano, que ha invocado su tradición histórica de no intervención y ha exigido la activación inmediata de la ONU, marca un punto de inflexión diplomático serio. ¿Podrá México, al insistir en la vía pacífica y condenar una acción unilateral de Estados Unidos, lograr que la comunidad internacional frene una escalada de consecuencias impredecibles en el continente?









