El huracán Melissa, catalogado ya como «la tormenta del siglo» para la región, ha dejado una estela de desolación. Tras pulverizar Jamaica como fenómeno categoría 5, tocó tierra en Cuba, específicamente en Santiago de Cuba, debilitado a categoría 3 pero manteniendo su peligrosidad extrema. El Caribe enfrenta ahora la titánica tarea de cuantificar los daños.
El huracán Melissa toca tierra en Cuba con alerta máxima
El poderoso fenómeno climático, que el martes había golpeado Jamaica con una intensidad inusitada, tocó tierra en los alrededores de la provincia de Santiago de Cuba, al sureste de la isla. Esto ocurrió en horas de la madrugada de este miércoles.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) informó que Melissa llegó con categoría 3 y con vientos «sostenidos» de hasta 193 km/h. Aunque la tormenta perdió fuerza al pasar por Jamaica, el NHC advirtió que la situación sigue siendo «extremadamente peligrosa» y supone un «riesgo para la vida» en Cuba.
Antes de su llegada al territorio cubano, la tormenta ya había dejado un saldo trágico de siete vidas: tres en Jamaica, tres en Haití y una en República Dominicana.
Medidas de emergencia y evacuaciones masivas
Las autoridades locales de Cuba han reaccionado movilizando a más de 700.000 personas que han sido evacuadas. El NHC instó a los residentes de la isla a buscar refugio de inmediato, considerando que se pronostican hasta 63 cm de lluvia.
Los primeros reportes indicaron el registro de inundaciones, un escenario que ya había sido vaticinado por el Instituto Meteorológico de Cuba (Insmet). El Insmet había pronosticado que el huracán dejaría hasta 450 litros de agua por metro cuadrado y provocaría marejadas ciclónicas con olas de hasta ocho metros de altura.
El meteorólogo de la BBC, Simon King, afirmó que Melissa será una de las tormentas más potentes que ha azotado la isla desde el año 2017.
La respuesta del gobierno cubano ante la amenaza
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se pronunció el martes por la tarde, señalando que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) estaban enfocando sus mayores esfuerzos en la ciudad de Santiago de Cuba, la segunda más poblada de la isla. El diario digital *CubaDebate* también admitió que, pese a la pérdida de fuerza, el huracán continuaba siendo peligroso.
Díaz-Canel comunicó que: «El huracán Melissa debe estar afectando el territorio nacional y ya debemos estar sintiendo sus principales influencias, en horas de la tarde a la noche de hoy». Agregó que pasaría con toda su fuerza en la noche del martes y la madrugada del miércoles, esperando su salida del territorio nacional en horas de la tarde del miércoles.
El mandatario enfatizó que los preparativos gubernamentales solo serían efectivos si la población seguía las recomendaciones oficiales. «Pedimos que una vez más, aprovechando las horas que nos queden para su paso, toda nuestra población esté ubicada en zonas seguras para enfrentar este huracán», agregó.
El gobierno ha declarado en alerta las provincias de:
- Granma
- Santiago de Cuba
- Guantánamo
- Holguín
- Las Tunas
El panorama de destrucción en Jamaica: «La tormenta del siglo»
Antes de ingresar a Cuba por el sureste, cerca de la ciudad de Chivirico, Melissa arrasó Jamaica como un fenómeno de categoría 5 con vientos de hasta 295 km/h. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha calificado a Melissa no solo como la tormenta más potente del mundo en lo que va del año, sino como «la tormenta del siglo» para Jamaica.
Las autoridades señalan que Melissa es el huracán más fuerte que haya azotado Jamaica desde que se iniciaron los registros hace 174 años, superando el récord anterior que ostentaba el huracán Gilbert en 1988, el cual causó 49 víctimas.
El primer ministro, Andrew Holness, declaró al país como «zona catastrófica» y reportó a la cadena estadounidense CNN que, si bien el gobierno no había recibido confirmación de víctimas mortales, dada la fuerza del huracán, «esperamos que haya algunas pérdidas humanas».
El caos logístico y las amenazas adicionales
Los reportes preliminares sobre los daños en Jamaica son devastadores e incluyen afectaciones en al menos seis hospitales, numerosas carreteras inundadas y miles de árboles y postes de luz caídos.
Richard Vernon, alcalde de Montego Bay, la segunda ciudad más importante, declaró al programa BBC *Breakfast* que la prioridad inicial es «asegurarnos que todos estén vivos».
La capital, Kingston, amaneció con un «silencio sepulcral» este miércoles, reportó Nick Davis, reportero de la BBC. La tormenta dejó a cerca de tres cuartos de la isla sin servicio de electricidad, lo que ha complicado las comunicaciones.
Tamisha Lee, presidenta de la Red de Mujeres Productoras Rurales de Jamaica (JNRWP), socia de la organización humanitaria CARE International, afirmó que las labores de rescate serán «una maratón, no una carrera de velocidad». La JNRWP teme dificultades para entregar ayuda debido a la intransitabilidad de las carreteras y la falta de electricidad.
Además de los daños a la infraestructura, las autoridades sanitarias jamaiquinas advirtieron que la fauna silvestre representa una amenaza: «El aumento del nivel del agua en ríos, barrancos y pantanos podría provocar que los cocodrilos se trasladen a zonas residenciales», advirtió la Autoridad Sanitaria Regional del Sureste, instando a los residentes cerca de estas zonas a mantenerse alerta.
Extensión regional y llamado a la solidaridad
Mientras Jamaica, Haití y las islas Turcas y Caicos seguían sufriendo los coletazos del fenómeno, en las Bahamas, el siguiente destino de Melissa hacia el noreste, el gobierno ordenó la evacuación de los residentes de la parte sur del archipiélago.
El gobierno de Reino Unido se sumó a las precauciones e instó a los turistas británicos que se encuentran en la isla caribeña de vacaciones que permanezcan en sus hoteles.
Melissa se ha caracterizado por un avance particularmente lento, de solo 6 km/h sobre las aguas del Caribe. Esta velocidad representa un mayor riesgo, ya que sus fuertes lluvias se mantienen durante más tiempo en la región, agravando el riesgo de inundaciones.
En el ámbito internacional, el Papa León XIV ha hecho un llamado a la solidaridad con las islas afectadas. Durante la tradicional audiencia general de los miércoles, el pontífice pidió a las autoridades «hacer todo lo posible» por atender a los afectados, según reseñó *Vatican News*.
«Oro por quienes han perdido la vida, por quienes huyen y por las poblaciones que, a la espera del desarrollo de la tormenta, viven horas de angustia y preocupación», declaró.
Mientras el Caribe intenta cuantificar la magnitud de una catástrofe que la Organización Meteorológica Mundial ha calificado como sin precedentes para Jamaica, la lenta pero implacable marcha del huracán Melissa hacia el noreste subraya la urgencia de fortalecer la infraestructura y los protocolos de respuesta en una región que, cíclicamente, se enfrenta a la fuerza bruta del clima. ¿Qué tan preparadas están realmente las naciones caribeñas para resistir futuras tormentas de esta magnitud?









