Mark Carney desafía a Estados Unidos con un acuerdo histórico sobre autos eléctricos chinos

Análisis del acuerdo histórico entre Mark Carney y Xi Jinping. Canadá reduce aranceles del 100% a autos eléctricos chinos a cambio de facilidades agrícolas. Un desafío a la política de Donald Trump.
Mark Carney desafía a Estados Unidos con un acuerdo histórico sobre autos eléctricos chinos

El tablero geopolítico del comercio global presenció un sismo el 16 de enero de 2026. El primer ministro canadiense, Mark Carney, materializó un giro diplomático al anunciar la reducción del 100 por ciento de los aranceles impuestos a los autos eléctricos chinos. Este movimiento audaz, que lo aleja de la postura de Estados Unidos, busca la cooperación mutua y prioriza una autonomía económica largamente buscada por Ottawa.

El intercambio estratégico: acceso al mercado canadiense por productos agrícolas

Mark Carney hizo el anuncio en Pekín, tras dos días de reuniones intensas con líderes chinos. El acuerdo no fue unilateral; se trata de un pacto que beneficia a sectores clave de la economía canadiense, particularmente el agrícola, a cambio de abrir las puertas a los vehículos eléctricos producidos en el país asiático.

Los términos específicos del acuerdo incluyen:

  • Reducción arancelaria canadiense: Canadá rebaja su arancel del 100 por ciento sobre los automóviles eléctricos chinos.
  • Límites de exportación: Se impone un límite inicial anual de 49 mil vehículos en las exportaciones de autos eléctricos chinos a Canadá. Este límite se ampliará a unos 70 mil en un periodo de cinco años.
  • Beneficio chino a la canola: China reducirá su arancel final aplicado a las semillas de canola, una exportación canadiense clave, pasando de alrededor del 84 por ciento al 15 por ciento.

Carney calificó las negociaciones como “dos días históricos y productivos”, destacando la necesidad de entender las diferencias entre Canadá y otras naciones para centrar los esfuerzos en los puntos de acuerdo mutuo.

Un nuevo capítulo en las relaciones China-Canadá

El anuncio del primer ministro Carney, quien es el primer jefe de gobierno canadiense que visita China en ocho años, se da en el contexto de un compromiso de mejora en los lazos bilaterales, que sufrieron años de hostilidades.

En una reunión celebrada en el Gran Salón del Pueblo, el presidente de China, Xi Jinping, expresó su disposición a seguir trabajando para mejorar la relación. El diálogo para restablecer y reiniciar la cooperación se activó tras su primer encuentro en octubre, durante una conferencia económica regional celebrada en Corea del Sur.

El mandatario chino afirmó que la reunión del año pasado «abrió un nuevo capítulo en el camino hacia la mejora de las relaciones entre China y Canadá».

Carney, por su parte, señaló a Xi que una mejor relación ayudaría a mejorar un sistema de gobernanza global que describió como «bajo gran presión». Durante la conferencia de prensa posterior, el primer ministro canadiense sugirió que el sistema global podría evolucionar hacia «acuerdos entre países o regiones», en lugar de los pactos globales que han sustentado el crecimiento desde la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

La búsqueda de la autonomía frente a Washington

Las nuevas realidades comerciales que adopta Canadá reflejan, en gran medida, la influencia del enfoque denominado “Estados Unidos primero” del presidente estadounidense, Donald Trump. Los aranceles impuestos por la administración Trump han afectado a las economías de ambas naciones.

Carney, que se reunió con varias empresas líderes chinas en Pekín, indicó antes del viaje que su gobierno está enfocado en construir una economía menos dependiente de Estados Unidos, en lo que calificó como “un momento de perturbaciones en el comercio global”.

Jacob Cooke, director general de WPIC Marketing + Technologies, empresa que ayuda a los exportadores a navegar el mercado chino, calificó la visita de Carney como un cambio de escenario que restablece el diálogo, el respeto y un marco entre las dos naciones, elementos que, según él, llevaban años ausentes.

Antecedentes de la guerra comercial y el impacto económico

El gobierno de Canadá había seguido previamente el ejemplo de Washington e impuso gravámenes de alto nivel durante el mandato del ex primer ministro Justin Trudeau, predecesor de Carney. Estos aranceles incluyeron:

  • 100 por ciento a los vehículos eléctricos chinos.
  • 25 por ciento al acero y el aluminio.

Pekín había respondido con contundencia a estas medidas:

  • Aranceles del 100 por ciento al aceite y la harina de canola canadienses.
  • Aranceles del 25 por ciento a la carne de cerdo y los mariscos.
  • Un impuesto adicional del 75.8 por ciento a las semillas de canola en agosto.

Estas medidas punitivas cerraron de facto el mercado chino para la canola canadiense, según la información proporcionada por un grupo sectorial. En general, las importaciones de China procedentes de Canadá cayeron un 10.4 por ciento el año pasado, situándose en 41 mil 700 millones de dólares, de acuerdo con los datos comerciales chinos.

Defensa del sector automotriz canadiense

Carney abordó directamente las preocupaciones de las automotrices y los trabajadores del sector en Canadá, señalando que el límite inicial de importación equivale solo a aproximadamente 3 por ciento de los 1.8 millones de vehículos que se venden cada año en el país.

A cambio, Canadá espera que China comience a invertir en la industria automotriz canadiense en un plazo de tres años. Además, se espera que más de la mitad de los autos eléctricos chinos exportados a Canadá tengan un precio de importación inferior a 35 mil dólares canadienses (25 mil dólares estadounidenses) en un plazo de cinco años, volviéndolos accesibles para los consumidores.

“Estamos construyendo una nueva parte de nuestra industria automotriz, fabricando los autos del futuro en colaboración, ofreciendo autos asequibles para los canadienses en un momento en que la asequibilidad es una prioridad, y haciéndolo a una escala que permite una transición suave en el sector», declaró Carney.

China espera que tácticas de presión como las de Donald Trump a aliados como Canadá impulsen a estas naciones a adoptar una política exterior menos alineada con Estados Unidos. No obstante, Carney insistió en que la relación de Canadá con Estados Unidos es mucho más polifacética, profunda y amplia, aunque reconoció que las dos naciones vecinas tienen sistemas diferentes y discrepan en temas como los derechos humanos, lo que limita el alcance de su compromiso.

El primer ministro concluirá su visita a China el sábado. Posteriormente, se trasladará a Qatar el domingo para reunirse con líderes empresariales e inversionistas, promoviendo el comercio y la inversión, antes de asistir a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Suiza la próxima semana.

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