Dos mujeres identificadas como tía y prima del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, fueron asesinadas a balazos en Colima durante la madrugada del sábado 31 de enero de 2026. Este doble homicidio, ocurrido en la capital del estado, subraya el grave contexto de inseguridad que azota a la entidad, históricamente marcada por la presencia del crimen organizado.
El ataque no solo conmocionó al círculo político federal, sino que también sacó a la luz pública denuncias previas que las víctimas habían hecho ante las autoridades locales sobre la situación de riesgo que enfrentaban diariamente.
Los detalles del ataque en la colonia Placetas
El violento suceso tuvo lugar aproximadamente a las 5:00 de la mañana del sábado 31 de enero, al interior de un domicilio ubicado en la colonia Placetas Estadio, en la ciudad de Colima.
Las víctimas fueron identificadas como María Eugenia Geña Delgado y su hija, Sheila Amezcua Delgado. Mientras ambas descansaban, un grupo de hombres armados irrumpió en la vivienda, localizada sobre la calle Río Salado, entre Fray Pedro de Gante.
Los atacantes dispararon en repetidas ocasiones contra las mujeres. La gravedad de las lesiones, tras recibir múltiples impactos de arma de fuego en diferentes partes del cuerpo, provocó que ambas fallecieran en el recinto, según los reportes preliminares.
El parentesco con figuras políticas y las denuncias ignoradas
María Eugenia Geña Delgado y Sheila Amezcua Delgado eran tía y prima, respectivamente, del titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo. Además, eran familiares del diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Felipe Delgado Carrillo.
Fue precisamente el diputado Felipe Delgado quien, a través de sus redes sociales, confirmó el trágico hecho y ofreció detalles sobre el ambiente de inseguridad que padecían sus familiares en la colonia Placetas.
El legislador señaló que sus tías ya habían reportado de manera reiterada la situación de riesgo que enfrentaban. Indicó que las mujeres eran constantemente acosadas por un grupo de drogadictos que operaba en la zona.
El hermano del secretario de Educación Pública lamentó que, a pesar de los reportes, las autoridades locales no tomaran medidas para atender sus denuncias ni para reforzar la seguridad en el área.
¿Quiénes eran las víctimas?
Las mujeres, además de ser parte de la familia del secretario federal, tenían una actividad económica conocida en su comunidad. Trascendió que María Eugenia Geña Delgado y su hija se dedicaban a la elaboración y venta de pasteles y comida para llevar desde su domicilio.
El diputado federal Felipe Delgado también confirmó este hecho a través de un comentario en Facebook: «Mi tía hacía comida para llevar».
El patrón de inseguridad y la respuesta oficial
Este doble asesinato se suma a la larga lista de víctimas en Colima, un estado que los reportes de medios señalan como marcado por la inseguridad y la presencia del crimen organizado.
Tras el ataque, elementos de distintas corporaciones policiacas y fuerzas federales acordonaron la zona del crimen. Personal de la Fiscalía General del estado de Colima realizó las diligencias correspondientes para iniciar una carpeta de investigación y esclarecer los hechos.
Los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) para los trámites de ley. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente los hechos, no han ofrecido información detallada sobre las circunstancias del presunto asesinato, ni han informado sobre personas detenidas o el posible móvil del doble homicidio.
Se informó que la ceremonia fúnebre para María Eugenia Geña Delgado y su hija, Sheila Amezcua Delgado, se realizará el domingo 1 de febrero, según con un comunicado de la funeraria.
La conexión de las víctimas con la élite política del país, sumada al historial de denuncias ignoradas en una de las zonas con mayor violencia documentada, obliga a cuestionar la efectividad de los protocolos de seguridad estatales. Cuando los familiares de altos funcionarios son vulnerables a la violencia doméstica y al acoso crónico sin recibir protección, ¿qué tipo de justicia y seguridad puede esperar el ciudadano común en un estado tan convulso como Colima?









