Lula y Trump fijan encuentro tras discutir Junta de Paz y Gaza

Lula y Trump acuerdan una cumbre en Washington tras discutir la polémica Junta de Paz de Trump. Analizamos las condiciones de Lula sobre Gaza y la tensión por la soberanía en Venezuela.
Lula y Trump fijan encuentro tras discutir Junta de Paz y Gaza

Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump acordaron un encuentro en Washington tras una llamada telefónica de 50 minutos el 26 de enero de 2026, donde discutieron la iniciativa de paz global propuesta por el estadounidense. La conversación se centró en la «Junta de Paz,» donde Lula propuso que su alcance se limite a la situación en Gaza y que se garantice un asiento oficial para Palestina. Esta reunión de alto nivel se concretará después de los viajes programados del líder brasileño a India y Corea del Sur en febrero.

El acuerdo de reunión refleja un esfuerzo bilateral por gestionar las tensiones geopolíticas y los desacuerdos sobre multilateralismo, especialmente después de que Lula acusara públicamente a Trump de querer convertirse en el «dueño» de una «nueva ONU» con su iniciativa lanzada en Davos. A pesar de estas diferencias, ambos líderes celebraron la buena relación construida en los meses previos, la cual ya había resultado en el levantamiento de una parte significativa de los aranceles que Washington aplicaba a productos brasileños.

La visión crítica de Lula sobre la «Junta de Paz» de Trump

La Junta de Paz, presentada por Donald Trump con la pretensión de resolver conflictos globales, fue el foco principal de la llamada del 26 de enero, según el comunicado emitido desde Brasilia. Lula, quien hasta ese momento no había respondido a la invitación de Trump para integrar la Junta junto a otros dirigentes mundiales, utilizó la conversación para establecer condiciones muy específicas.

El presidente brasileño insistió en que la iniciativa debe concentrar sus esfuerzos exclusivamente en la cuestión de Gaza, demandando además que se prevea un asiento para Palestina. Esta propuesta de focalización contrasta fuertemente con la pretensión original del magnate republicano de utilizar la Junta para solucionar conflictos de alcance global, lo que Lula interpretó días antes como un intento de subvertir o reemplazar el sistema de Naciones Unidas.

Multilateralismo, soberanía regional y el conflicto en Venezuela

Más allá de la Junta de Paz, Lula reiteró al presidente estadounidense la importancia clave de una «reforma completa» del sistema de Naciones Unidas. Esta reforma debe incluir necesariamente la ampliación de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, una postura diplomática consistente del líder izquierdista.

En este marco de defensa del multilateralismo, la situación en Venezuela fue abordada. Lula resaltó la necesidad de preservar la paz y la estabilidad de la región. Esta mención ocurrió tras la incursión militar estadounidense que resultó en la deposición del presidente Nicolás Maduro. El líder brasileño había calificado previamente los ataques de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Maduro como una «afrenta gravísima» a la soberanía de ese país.

Lula señaló el pasado viernes que mantenía contacto con «todos los países del mundo» para «encontrar una forma de reunirse» y defender el sistema multilateral existente. Entre los líderes con los que confirmó haber conversado se encuentran el ruso Vladimir Putin, el indio Narendra Modi y la mexicana Claudia Sheinbaum. Este activismo diplomático subraya la postura de Brasil de rechazar que un solo país «imparta justicia» en otro, criticando de forma directa las acciones unilaterales de Estados Unidos.

El contexto político contemporáneo: Seguridad y democracia

La conversación entre ambos líderes, aunque marcada por acuerdos comerciales y diferencias sobre política exterior, se enmarca en un contexto de debates intensos sobre seguridad, democracia y orden internacional.

En este sentido, Lula había tomado una decisión interna significativa al vetar un proyecto que habría reducido las penas para el expresidente Jair Bolsonaro y otros implicados en el intento golpista, reafirmando su compromiso con la estabilidad democrática interna.

Paralelamente, Estados Unidos enfrenta debates sobre la aplicación de la ley migratoria y la seguridad interna. La Casa Blanca, a través de su vocera Karoline Leavitt, afirmó que, si bien el presidente Donald Trump respaldó la Segunda Enmienda para ciudadanos «respetuosos de la ley», este derecho no ampara la obstrucción de operaciones federales de control migratorio. Leavitt atribuyó la tragedia del asesinato del enfermero Alex Pretti en Mineápolis a funcionarios estatales que alentaron a manifestantes a obstruir la aplicación de las leyes migratorias.

A nivel transatlántico, Mark Rutte, secretario general de la OTAN, argumentó ante el Parlamento Europeo que la Unión Europea no puede defenderse sin Estados Unidos. Rutte defendió que la presión del presidente Trump fue la causante de que varios países europeos hubieran elevado sus presupuestos de defensa, demostrando el efecto directo de la diplomacia de Washington en la política de seguridad global.

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