El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso a su homólogo estadounidense, Donald Trump, restringir el alcance del futuro Consejo de Paz a la cuestión de la Franja de Gaza, incluyendo además un asiento para Palestina. Esta propuesta, discutida el 27 de enero de 2026 durante un diálogo de 50 minutos, posiciona a Brasil como un actor diplomático clave que busca reestructurar los mecanismos de paz globales, mientras presiona por una reforma profunda y la ampliación de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La iniciativa diplomática brasileña surge en un contexto de extrema violencia en el conflicto, donde una relatora especial de la ONU ya había señalado que Tel Aviv había «exterminado a unas 2,700 familias en Gaza». La urgencia de la crisis humanitaria y la necesidad de una voz palestina directa en la mediación son el motor detrás del planteamiento de Lula.
La reforma de la ONU y el enfoque en la Franja de Gaza
La conversación entre Lula y Trump se centró en la necesidad de generar estabilidad regional y avanzar en la cooperación económica, pero el componente geopolítico respecto a Gaza fue el más destacado. La propuesta principal de Brasil es práctica y específica: crear un Consejo de Paz cuya tarea esté estrictamente limitada a la situación de la Franja de Gaza, y que cuente con Palestina como miembro con voz y voto.
Además del enfoque territorial, Lula insistió en la necesidad ineludible de una reforma estructural de la Organización de Naciones Unidas que permita la ampliación de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Esto refleja la filosofía de Brasil de buscar mayor representatividad para las potencias emergentes en los foros globales de toma de decisiones.
Condena directa al intervencionismo en Venezuela
Uno de los puntos más críticos de la conversación binacional fue la estabilidad política en la región. Lula abordó con firmeza la situación de Venezuela y no dudó en calificar el bombardeo de Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro como una «afrenta gravísima» a la soberanía venezolana.
Según el comunicado emitido por la presidencia brasileña, el presidente Lula resaltó la importancia de preservar la paz y la estabilidad de la región, y de trabajar activamente por el bienestar del pueblo venezolano, marcando una clara diferencia con la política de intervención que había llevado Estados Unidos.
Checklist de cooperación bilateral: Seguridad y economía
Ambos mandatarios celebraron la buena relación construida en los meses previos, la cual ya había generado resultados tangibles, como el levantamiento de una parte significativa de los aranceles que se aplicaban a productos brasileños. También intercambiaron información sobre indicadores económicos, proyectando buenas perspectivas para ambas economías y afirmando que el crecimiento mutuo es positivo para la región en su conjunto.
Respecto a la seguridad regional, Lula reiteró la propuesta enviada al Departamento de Estado en diciembre para fortalecer la cooperación en el combate al crimen organizado.Elementos clave de la propuesta de cooperación brasileña:
- Estrechar la alianza en el combate al lavado de dinero.
- Intensificar esfuerzos contra el tráfico de armas.
- Congelamiento de activos pertenecientes a grupos criminales.
- Intercambio de datos sobre transacciones financieras sospechosas.
El gobierno brasileño confirmó que esta propuesta fue bien recibida por el presidente Trump, aunque al cierre de la edición no se habían formulado comentarios oficiales estadounidenses sobre la llamada.
Contexto global y agenda de viajes
Como resultado de la conversación del 27 de enero, los dos presidentes acordaron una visita de Lula a Washington. La fecha definitiva se fijará más adelante, aunque se estableció que el viaje se realizará después de la gira que el mandatario brasileño tiene programada en febrero, que incluye escalas en India y Corea del Sur.
La llamada se dio en un momento de tensión geopolítica generalizada, con temas clave orbitando en el panorama informativo. Por ejemplo, en Corea del Norte, el líder Kim Jong Un había supervisado un ejercicio con lanzacohetes de gran calibre, confirmando planes para reforzar la disuasión nuclear. A nivel regional, continuaban las incursiones militares, como la redada de fuerzas israelíes en Kafr Aqab, cerca de Ramallah, el desplazamiento ilegal de la Línea Amarilla del armisticio en Gaza, y el asesinato de tres personas en Gaza en el marco de una visita de enviados de Estados Unidos.
Incluso temas internos de Estados Unidos encontraron su lugar en el contexto mediático, como el tiroteo en Arizona en el que estuvo involucrada la Patrulla Fronteriza, y las declaraciones de Trump respaldando el «muy buen trabajo» de Kristi Noem después de otro asesinato en Minesota.
El esfuerzo de Brasil por insertar una solución focalizada en Gaza dentro de la agenda binacional con Estados Unidos subraya un realineamiento de prioridades diplomáticas. ¿Podrá la insistencia de Lula lograr la aceptación de una Palestina con voz en la mesa de negociaciones, o la postura crítica sobre Venezuela enfriará la coordinación necesaria para impulsar la reforma de la ONU? El seguimiento a la propuesta de cooperación en seguridad, bien recibida por Trump, será la prueba de fuego sobre la solidez de la relación bilateral más allá de los desacuerdos regionales.









