El magnate Jeff Bezos, más concentrado en su proyecto aeroespacial Blue Origin que en Amazon, ha revelado una de las visiones más optimistas y radicales sobre el futuro de la humanidad. Durante una reciente charla, afirmó que no hay razón para el pesimismo ante la convergencia de la inteligencia artificial, la robótica y la exploración espacial.
El optimismo radical: «Millones de personas viviendo en el espacio»
El discurso contundente de Bezos se dio durante la Italian Tech Week en Turín, en una conversación con John Elkann, presidente de Ferrari y Stellantis. El fundador de Blue Origin aseguró que no logra entender cómo «alguien que esté vivo ahora mismo puede estar desanimado» por el futuro. La razón de este optimismo radica en la inminente llegada de múltiples «edades de oro» impulsadas por las tecnologías clave.
Según Bezos, el futuro de la humanidad ya no se limita a la Tierra. Su predicción sobre la expansión exponencial es dramática:
> «Creo que, en el próximo par de décadas, habrá millones de personas viviendo en el espacio; así de rápido se va a acelerar esto», afirmó.
Este nivel de expansión explica por qué Bezos ha confesado que su expectativa a largo plazo es que Blue Origin acabe siendo una empresa más grande que Amazon. El optimismo no es solo retórico; el magnate está invirtiendo miles de millones de su fortuna personal anualmente para hacer realidad este futuro.
Los cimientos de Blue Origin para una civilización espacial
Las inversiones de Bezos están enfocadas en la construcción de nuevas tecnologías destinadas a la explotación comercial y la infraestructura espacial, lo que se convierte en la base de su predicción de una «visión espacial» cercana.
Los proyectos clave de Blue Origin que buscan materializar esta expansión incluyen:
- New Glenn: Este es el cohete pesado de Blue Origin. Se tiene previsto que realice su primera misión en noviembre para la NASA, lanzando el satélite Escapade hacia la órbita de Marte.
- Orbital Reef: Se concibe como una estación espacial comercial, diseñada para operar como un hotel de lujo dirigido a millonarios. Además, contará con módulos científicos que reemplazarán a la Estación Espacial Internacional cuando esta sea retirada de la órbita.
- Blue Moon: Es el módulo lunar de la compañía. Con él, Blue Origin pretende superar a Starship, la nave de SpaceX, al solucionar uno de sus grandes desafíos técnicos: la evaporación de propelentes criogénicos en el espacio.
El papel de la luna como plataforma industrial
Uno de los objetivos industriales más claros de Bezos es la explotación de la Luna, concibiéndola como una plataforma de lanzamiento industrial y un depósito de recursos crucial.
La estrategia se basa en aprovechar la baja gravedad lunar, que, según el magnate, hace que el coste energético sea 30 veces menor para lanzar un kilogramo de masa desde la Luna que desde la Tierra. Bezos fue enfático al declarar: «Si vas a ir a la Luna y quedarte en la Luna, necesitas usar los recursos de la Luna».
- Recursos Lunares: Blue Origin está desarrollando tecnologías para fabricar células solares directamente a partir del regolito lunar.
- Depósito de combustible: En esta visión, la Luna se transforma en un «depósito de combustible para cohetes», lo que facilitaría la exploración del resto del sistema solar.
Inteligencia artificial: La necesidad energética que impulsa el éxodo
La visión de Bezos conecta la nueva carrera espacial con la otra gran revolución del momento: la inteligencia artificial (IA). El magnate identifica un problema crítico en la Tierra con esta tecnología: su «sed energética descomunal». Los centros de datos requeridos para alimentar la IA se están convirtiendo en un verdadero «agujero energético» en el planeta.
La solución que propone Bezos es sacar esta infraestructura pesada fuera del planeta, construyendo gigantescos centros de datos de gigavatios en el espacio.
Las ventajas de esta propuesta, que, según el magnate, no es ciencia ficción, son innegables: «Tenemos energía solar allí 24/7, y la energía solar allí no tiene nubes, ni lluvia, ni clima». Bezos predice que esta aparente fantasía será viable económicamente muy pronto, asegurando que:
> «Podremos superar el coste de los centros de datos terrestres en el espacio en las próximas dos décadas».
Para Bezos, el espacio dejará de ser únicamente un lugar para satélites de comunicaciones para convertirse en el nuevo centro de la infraestructura de datos y la industria pesada. Si la robótica y la IA se encargan de esta producción masiva en el espacio, la pregunta lógica es qué papel jugará la humanidad. Bezos simplifica la respuesta: la libertad de elegir. La tecnología robótica será tan avanzada que «podremos enviar robots a hacer ese trabajo».
La visión concluye que los humanos no irán al espacio por una necesidad de supervivencia, sino porque la mayoría de esos millones de personas «vivirá allí porque quiere».









