La verdadera agenda de la Generación Z: ¿Protesta o montaje político?

Investigación revela que la Generación Z México protesta del 15 de noviembre no es orgánica. Analizamos los datos de Latinobarómetro y la postura de Claudia Sheinbaum sobre la oposición.
La verdadera agenda de la Generación Z: ¿Protesta o montaje político?

La convocatoria a la Generación Z México protesta el 15 de noviembre ha desatado un debate crucial sobre su autenticidad. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum acusa a la oposición de orquestarla, datos de Latinobarómetro revelan que el descontento juvenil tiene raíces económicas, no solo en la inseguridad.

Desvelando la manipulación detrás de la convocatoria

Se espera que el sábado 15 de noviembre de 2025 varias ciudades mexicanas, incluida la Ciudad de México, experimenten protestas supuestamente convocadas por la generación Z, es decir, jóvenes menores de 28 años. Sin embargo, la autenticidad de esta movilización está seriamente cuestionada por investigaciones periodísticas y por el propio Gobierno federal.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó el miércoles 12 de noviembre de 2025 que es fundamental que la ciudadanía conozca quiénes están detrás de la convocatoria, la cual, según dijo, “ya fue asumida por la oposición”. La mandataria aseguró que la manifestación ya es de la oposición, señalando que:

  • Se debe presentar cómo se fue conformando el llamado a la marcha.
  • En la protesta hay «unos cuantos» que tienen más edad que la que representa a la generación a la que se le atribuye la protesta.
  • La presidenta ironizó que algunos promotores “ni a chavorrucos llegan”, sugiriendo que la marcha pudo ser originada por personajes ajenos a los jóvenes.
  • Figuras como el expresidente Vicente Fox y legisladores del PRI ya se han sumado públicamente a la convocatoria, algo que Sheinbaum consideró poco afín a la Generación Z.

La académica y analista Viri Ríos (13 nov 2025) documentó que, aunque los convocantes utilizan iconografía similar a la de la Generación Z que derrocó al Gobierno de Nepal, el manifiesto y dominio web de la supuesta “Generación Z” que promueve las protestas en México no es orgánico. Dicha investigación concluye que la convocatoria es una creación de una agencia de marketing ligada a un exdiputado del PRI.

Además, varias de las cuentas de redes sociales que promovieron la marcha son las mismas que anteriormente impulsaron la “marea rosa” y otras movilizaciones asociadas a las oposiciones mexicanas y al PAN.

El deslinde del colectivo juvenil real

El colectivo juvenil original de “Gen Z México”, que sí está conformado por jóvenes, se ha deslindado de la marcha del sábado, llamando a sus integrantes a no participar por considerarla “partidista” y contraria a sus ideales.

Este colectivo se encuentra promoviendo marchas alternas con agendas como la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas.

A pesar de las dudas sobre su autenticidad, no se debe descartar que algunos jóvenes participen de manera orgánica, ya sea por cercanía con los grupos partidistas organizadores o por el legítimo agravio ante la inseguridad que aqueja a México, la cual es la principal bandera de la movilización del 15 de noviembre.

La manifestación ocurre en el contexto del asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre de 2025, e incluirá la participación del movimiento de los del sombrero, con el que se identificó el alcalde Manzo.

Confianza institucional: un fenómeno de la Generación Z

Para entender el sentir de la juventud, el análisis de datos del Latinobarómetro, una de las encuestas más prestigiadas de la región, ofrece una perspectiva contrastante con la narrativa de la oposición.

Los datos indican que la Generación Z tiene una mayor desconfianza del Gobierno federal (46%) que el resto de la población (53%). No obstante, el nivel general de desconfianza de la juventud mexicana es históricamente bajo:

  • Entre generaciones Z de 17 países de Latinoamérica, México tiene el cuarto nivel más bajo de desconfianza al Gobierno, solo por debajo de El Salvador (33%) y Uruguay (52%).
  • Este fenómeno es reciente, pues en agosto de 2018, el 82% de los jóvenes menores de 28 años desconfiaban del Gobierno federal, siendo México entonces el séptimo nivel más alto de desconfianza de Latinoamérica.

Lo que realmente parece estar sucediendo es que los jóvenes han comenzado a sentirse afines al partido en el poder. Históricamente votaban en mayor medida por partidos opositores que gobernantes (con excepción de 2015). Hoy, la mayoría reporta querer votar por la coalición gobernante (73%), aunque ligeramente menor que el resto de la población (74%).

La Generación Z mexicana reporta una confianza significativa en instituciones clave:

  • Congreso: 40% (vs. 31% en el resto de la población).
  • Poder judicial: 41% (vs. 34%).
  • Instituto electoral: 63% (vs. 55%).
  • Fuerzas armadas: 52% (al igual que el resto de las generaciones).

Los jóvenes de la Generación Z mexicana reportan estar satisfechos, señalando que en México se encuentran algo o completamente garantizados el derecho a la participación política, la igualdad de género y oportunidades, la libertad de expresión y religión, e incluso la seguridad social.

La agenda real de la juventud: más allá de la inseguridad

Si bien la mayoría de la Generación Z reporta sentirse desprotegida ante el crimen (61%) y tener preocupación frecuente de ser víctimas de la violencia (65%), el análisis muestra que la inseguridad no es su principal motor político.

El hartazgo de los jóvenes parece estar dirigido más hacia las oposiciones tradicionales, lo cual se refleja en el rechazo expresado hacia la marcha del 15 de noviembre. El beneficio de la duda se dirige al Gobierno en turno, con el cual se perciben ideológicamente más afines; de hecho, el 23% de los jóvenes de la Generación Z se identifica con la izquierda en comparación con el 16% que lo hace con la derecha.

Problemas principales identificados por la Generación Z

Los datos del Latinobarómetro demuestran que la inseguridad suele ser una agenda política más importante para las generaciones viejas que para las jóvenes:

  • Solo el 20% de la Generación Z identifica al crimen o la seguridad pública como el principal problema del país.
  • Este porcentaje es notablemente menor al 29% observado entre personas de 61 años o más.

Una agenda más atractiva para movilizar a las generaciones jóvenes mexicanas es aquella relacionada con temas económicos y de capacidad de compra:

  • Dificultades económicas o alza en precios: 24% de la Generación Z lo reporta como principal problema.
  • Problemas de empleo: 15% reporta bajos salarios, empleos inestables o falta de oportunidades.

Los colectivos de Generación Z auténticos han expresado sus deseos en movilizaciones propias: mejores empleos, mejor acceso a la vivienda y cambiar de raíz el modelo económico mexicano, argumentando que este no ha generado suficiente bienestar y justicia social.

Blindaje y advertencia oficial

En el contexto de la próxima movilización, la presidenta Sheinbaum explicó que su gobierno decidió colocar vallas metálicas en el Zócalo capitalino (las inmediaciones de Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana amanecieron blindadas el martes 12 de noviembre de 2025) ante la posibilidad de que grupos violentos se infiltren en las próximas movilizaciones.

La mandataria señaló que en ocasiones “bloques negros” o provocadores ajenos a las marchas utilizan artefactos incendiarios y generan enfrentamientos. Las vallas, subrayó, se ponen para proteger a los manifestantes, a la policía y para resguardar el patrimonio histórico del país.

Además de la movilización de la Generación Z para el sábado 15 de noviembre, bajo el lema de rechazo a la violencia, también se anunció un paro nacional de 48 horas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que advirtió que podría «cercar» Palacio Nacional el jueves.

En suma, la Generación Z mexicana se distingue por ser menos contestataria de lo que muchos suponen, y sus prioridades se orientan hacia temas económicos, laborales y de bienestar. Pretender movilizarlos en torno a causas que no sienten propias, como las narrativas tradicionales sobre crimen, tendrá un efecto acotado. La gran pregunta que la clase política debe responder es si el verdadero miedo de la juventud mexicana es a los criminales o a la incapacidad del modelo económico para generarles una calidad de vida digna.

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