Tras su polémica salida de Red Bull a finales de 2024, Sergio Pérez, conocido como Checo Pérez, ha roto el silencio sobre su turbulenta etapa al lado de Max Verstappen. El piloto mexicano, que regresa a la Fórmula Uno en 2026 con Cadillac, asegura sin ambages que ser coequipero del neerlandés es el «peor trabajo» de la parrilla, revelando una estructura diseñada para un solo campeón.
El proyecto hecho para Max: la realidad de Red Bull
Sergio Pérez fue coequipero de Max Verstappen durante cuatro años en la escudería Red Bull. A pesar de haber estado en «el mejor equipo», Pérez describe esa experiencia como «complicada». El piloto tapatío afirmó en un podcast de YouTube transmitido el domingo 6 de enero de 2026 que el proyecto de la escudería estaba inherentemente diseñado para el neerlandés.
Pérez asumió esta realidad al firmar con el equipo, notando que todos los esfuerzos y planes estaban construidos alrededor del desempeño de Verstappen, un piloto que, si bien es descrito como «descomunal», concentraba toda la atención de la escudería.
El ex director del equipo, Christian Horner, le confirmó esta estructura sin rodeos al inicio de su relación:
> «Cuando me siento la primera vez con Christian Horner me dice ‘mira, nosotros vamos a correr con dos autos porque tenemos que correr con dos coches, pero este proyecto ha sido creado para Max. Él es nuestro talento’», aseguró Pérez.
Esto significaba que, aunque la normativa establecía la presencia de dos autos, la única figura central del proyecto era Verstappen.
Las modificaciones técnicas que generaron la crisis
La parcialidad de la escudería no solo fue visible en la atención mediática y la planificación estratégica, sino también en las decisiones técnicas. Pérez recordó que, antes de que se modificara su monoplaza, su desempeño era sólido y automático:
- Al inicio, era «más rápido que Max» desde el simulador.
- Llegaba a los fines de semana de carrera pensando en ganar.
- «Todo llegaba en automático» mientras no tenía que pensar en cómo manejar el coche.
Sin embargo, las mejoras introducidas en el monoplaza beneficiaron de manera desproporcionada a Verstappen. Según Pérez, cuando el equipo optó por una dirección de desarrollo muy clara, él comenzó a tener problemas serios, ya que su vehículo se volvió impredecible.
> «Cuando llegan las mejoras, hay una dirección muy clara en la que se tiene que ir el equipo, y ahí es donde yo empiezo a tener problemas, porque el coche ya no sé qué me va a hacer en la curva. Ya te preocupas en no chocar, pero empiezan los choques, los accidentes… Ya no tienes el control al 100 por ciento», indicó.
Verstappen, en contraste, no tuvo que lidiar con estos obstáculos técnicos y solo tuvo que concentrarse en la conducción.
Un ambiente destructivo y la presión constante
Después de culminar su mejor temporada en 2023, donde logró el subcampeonato, Pérez vivió una campaña que él mismo calificó como una pesadilla. La separación de Red Bull se concretó a finales de 2024, a pesar de tener dos años restantes en su contrato. En ese año conflictivo, Pérez finalizó en octavo sitio, mientras que Max ganó el campeonato.
El ambiente interno era de tensión constante y crítica, independientemente de sus resultados.
> «En Red Bull todo era un problema: si yo era más rápido que Max, era un problema; se creaba un ambiente muy tenso; si eras demasiado lento y Max era lento, entonces también todo era un problema”, dice el piloto mexicano.
En ese periodo, Pérez fue acusado de ser irresponsable en las calificaciones, de asumir riesgos costosos y de no estar a la altura de Verstappen. Ante la dificultad de pilotar un coche que no respondía y de tener a su equipo públicamente en contra, el tapatío recurrió a un sicólogo para manejar la presión.
El episodio de discriminación de Helmut Marko
Un incidente que reveló la toxicidad del entorno fue la declaración del asesor de Red Bull, Helmut Marko, quien atacó la consistencia de Pérez utilizando argumentos de origen. Marko incluso demostró desconocimiento sobre el país de origen de Pérez al aludirlo como «sudamericano».
Marko declaró en aquella ocasión: “Debemos recordar que Sergio Pérez es sudamericano. Por eso, su cabeza no está tan enfocada como la de Max Verstappen o como era el caso con Sebastian Vettel”.
Pérez lamentó que, a pesar de contar con el potencial para dominar el deporte por una década, el proyecto terminó destruido. «No era la salida que yo esperaba en Fórmula Uno», sentenció.
El adiós y las consecuencias para Red Bull
Cuando Pérez se marchó, tuvo una última conversación con Christian Horner, en la que cuestionó la sostenibilidad del equipo en el futuro. Pérez le preguntó al director qué haría cuando su relación con sus reemplazos, Liam Lawson o Yuki Tsunoda, tampoco funcionara.
Pérez recordó la respuesta de Horner:
> Le preguntó que qué iba a hacer cuando no funcione con Liam Lawson o con Yuki Tsunoda (quienes suplieron a Checo), que los iba a usar a todos y me respondió: ‘sí, ya sé’”, agregó Pérez.
Las palabras de Pérez parecen haber sido proféticas, pues en 2025 Red Bull perdió el campeonato de constructores, y Verstappen cortó su racha de títulos consecutivos. A pesar de la salida amarga, Sergio Pérez ostenta la carrera más exitosa para un conductor mexicano en la Fórmula Uno, con seis victorias, 39 podios, un subcampeonato mundial en 2023 y dos campeonatos de constructores. El piloto mexicano regresará a la pista este 2026 con el nuevo equipo Cadillac.
La narrativa de Sergio Pérez confirma que, más allá del talento de Max Verstappen, el fracaso de la relación se debió a un sistema estructuralmente desequilibrado. La pérdida del campeonato de constructores en 2025 tras la salida de Checo Pérez parece validar, a posteriori, las advertencias del tapatío sobre la fragilidad de un equipo centrado en un único eje.








