La Unión Ciclista Internacional condena el respaldo del gobierno español a protestas pro Palestina

La UCI condena el respaldo del gobierno español a protestas pro Palestina en la Vuelta a España, acusándolo de instrumentalizar el deporte y poner en riesgo a ciclistas.
La Unión Ciclista Internacional condena el respaldo del gobierno español a protestas pro Palestina

El mundo del ciclismo internacional ha elevado su voz en un enfrentamiento directo con el gobierno español, presidido por Pedro Sánchez, a raíz de las masivas protestas pro Palestina que perturbaron la Vuelta a España. La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha acusado a la administración de «instrumentalizar el deporte con fines políticos», generando una profunda crisis entre la UCI y el gobierno español que pone en tela de juicio la capacidad de España para albergar eventos deportivos de magnitud.

La unión ciclista internacional denuncia la instrumentalización política

La Unión Ciclista Internacional (UCI), máximo organismo rector del ciclismo mundial y responsable de la organización de carreras globalmente, emitió un comunicado contundente. Este pronunciamiento surgió pocas horas después de que el presidente Sánchez expresara su «admiración» por los manifestantes que impidieron la finalización de la última etapa de la Vuelta en Madrid, tras la irrupción de miles de personas en el recorrido. La UCI lamentó que el gobierno español y su equipo hayan respaldado estas acciones, advirtiendo que «ponen en riesgo la integridad de los deportistas al alentar las movilizaciones».

Incidentes en la Vuelta a España: «grave violación de la carta olímpica»

El organismo ciclista detalló que «desde la llegada de la carrera al territorio español, la Vuelta se ha visto perturbada casi a diario por acciones de carácter militante». Estas incluyeron «intrusiones de individuos en el pelotón, lanzamiento de orina y puesta en peligro de los corredores, atentando contra su integridad física», lo que provocó «caídas, lesiones y el abandono de la prueba por parte de algunos deportistas». La UCI reconoció la profesionalidad ejemplar de los organizadores de la carrera, quienes «reaccionaron con rapidez y serenidad, implementando medidas de emergencia para garantizar la continuidad de la prueba». Sin embargo, calificó los actos reiterados como una «grave violación de la Carta Olímpica y de los principios fundamentales del deporte», enfatizando que la postura gubernamental «contradice totalmente los valores olímpicos de unión, respeto mutuo y paz».

Acusación directa al gobierno de sánchez

La UCI señaló directamente al presidente Sánchez y a miembros de su gobierno por apoyar las movilizaciones y alentar a sus bases a protestar contra la presencia del equipo Israel Premier Tech en el pelotón. «Lamentamos asimismo que el presidente del gobierno español y su equipo hayan respaldado acciones realizadas en el marco de una competición deportiva que pueden obstaculizar su buen desarrollo y que, en algunos casos, hayan expresado su admiración hacia los manifestantes», afirmó el comunicado. Esta situación, según la UCI, «pone en tela de juicio la capacidad de España para acoger grandes eventos deportivos internacionales, garantizando su buen desarrollo en condiciones de seguridad y de conformidad con los principios de la Carta Olímpica». El organismo condenó «de manera firme la instrumentalización del deporte con fines políticos en general, y en particular por parte de un gobierno», insistiendo en que «el deporte debe seguir siendo autónomo para cumplir su papel como herramienta al servicio de la paz».

La postura del gobierno español y la réplica de israel

En medio de la polémica, el presidente Sánchez propuso a la comunidad internacional expulsar a Israel de todas las competiciones deportivas. «Nosotros por supuesto que rechazamos siempre la violencia. Faltaría más. Lo hemos hecho siempre», afirmó el mandatario.

Sánchez: admiración por manifestantes y propuesta de expulsión de Israel

El líder socialista reiteró su «profunda admiración y respeto por nuestros deportistas, por los ciclistas de la Vuelta ciclista a España». No obstante, subrayó que también sentía un «inmenso respeto, y una profunda admiración, por una sociedad civil española que se moviliza contra la injusticia y defiende su idea de forma pacífica». Además, Sánchez fue más allá en sus declaraciones, proponiendo que «hasta que no cese la barbarie, ni Rusia ni Israel deben estar en ninguna competición internacional». Estas palabras intensificaron el debate sobre la relación entre política y deporte a nivel global.

Israel responde: «¡vergüenza para españa!»

La respuesta de Israel no se hizo esperar. El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, acusó al presidente Sánchez de «haber alentado a los manifestantes a salir a la calle». Saar recordó que «hace unos días, el presidente del gobierno español lamentó no tener una bomba atómica para detener a Israel. Hoy, animó a los manifestantes a salir a la calle». El ministro israelí concluyó su declaración con una crítica mordaz: «Se ha cancelado el evento deportivo que siempre había sido motivo de orgullo para España. Sánchez y su gobierno: ¡vergüenza para España!». Este intercambio de acusaciones evidencia la escalada de la tensión política con implicaciones directas en el ámbito deportivo y diplomático.

Este conflicto abierto y total, entre la máxima autoridad del ciclismo mundial y el gobierno de España, expone una peligrosa intersección donde la política busca dictar las reglas del deporte, arriesgando su autonomía y sus valores fundacionales. ¿Qué precedente establece este choque para la integridad de los eventos deportivos internacionales en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas?

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