La Franja de Gaza experimentó la oleada de ataques israelíes más intensa desde el inicio de la segunda fase del alto el fuego, con un saldo de víctimas que las autoridades locales y fuentes médicas cifran entre 28 y 32 muertos, incluyendo niños y mujeres. Esta ofensiva se produjo apenas días después de avances clave en la tregua, como la recuperación del último rehén israelí sin vida y la próxima reapertura del paso fronterizo de Rafah, lo que subraya la fragilidad extrema del cese al fuego mediado por la administración estadounidense.
El contexto: la tregua negociada y las cifras de la guerra
Para entender la magnitud de estos bombardeos recientes, es necesario volver al acuerdo de alto el fuego, negociado por el presidente estadounidense Donald Trump, cuya segunda fase entró en vigor a principios de mes. Desde el inicio de la tregua, establecida el 10 de octubre (una fuente menciona la fecha de 2025), la violencia no ha cesado por completo.
Los datos presentados por el Ministerio de Sanidad de la Franja (cifras que la ONU y otros grupos de derechos humanos consideran fiables) indican que al menos 509 palestinos han muerto a causa del fuego israelí desde el inicio del alto el fuego. También han muerto cuatro soldados israelíes en este periodo.
La guerra se originó con el ataque liderado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que causó la muerte de unas 1,200 personas y dejó 251 rehenes. La respuesta militar israelí en Gaza ha provocado la muerte de más de 71,660 personas, según el Ministerio de Sanidad. Aunque Israel ha cuestionado estas cifras anteriormente, medios de comunicación locales reportaron que una fuente de seguridad de alto rango aceptó que más de 70,000 palestinos han muerto durante la guerra en Gaza.
Los detalles del ataque: tiendas de campaña y edificios residenciales
La ofensiva de este sábado se centró en varias ubicaciones críticas, afectando especialmente a la población desplazada.
Según la agencia de defensa civil, administrada por Hamás, los ataques fueron calificados por los palestinos como los más intensos desde que entró en vigor el cese al fuego.
- Jan Yunis: Helicópteros artillados alcanzaron una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas. Un portavoz de la defensa civil agregó que los ataques alcanzaron apartamentos residenciales, refugios y tiendas de campaña. Siete de las víctimas pertenecían a una familia desplazada de Jan Yunis.
- Al Mawasi: En la zona sureña, donde se amontonan decenas de miles de personas, un bombardeo destruyó una tienda de campaña, matando a los siete integrantes de una familia, formada por un hombre, sus hijos y sus tres nietos, que eran niños. Atallah Abu Hadaiyed, un gazatí desplazado en Al Mawasi, relató a Al Jazeera: «Estaba en las plegarias del amanecer cuando oí explosiones. Vine corriendo y me encontré a mis primos por el suelo con fuego alrededor».
- Ciudad de Gaza: Un ataque aéreo sobre la ciudad alcanzó un edificio de apartamentos, matando a tres niños y dos mujeres, según funcionarios del hospital Al Shifa. Samer Al Atbash, tío de las tres niñas fallecidas, expresó a Reuters: «Encontramos a mis tres sobrinas pequeñas en la calle. Dicen ‘alto el fuego’ y todo eso. ¿Qué hicieron esos niños? ¿Qué hicimos nosotros?».
- Sheikh Radwan: El hospital Al Shifa también registró al menos 13 víctimas mortales a causa de un bombardeo contra una comisaría en Sheikh Radwan. Otro ataque contra un inmueble de la capital dejó una decena de heridos.
En total, las autoridades gazatíes y las fuentes médicas informaron de al menos 32 muertos, con un mínimo de siete de ellos niños. Un residente, Lara Eljmala, dijo a El País por mensajes de texto: «Esperemos que la cosa se quede aquí».
La justificación militar israelí y el incumplimiento mutuo
El ejército israelí confirmó la realización de varios ataques como respuesta a lo que consideró una violación del acuerdo por parte de Hamás el viernes.
Tanto Israel como Hamás se han acusado mutuamente de violar la tregua desde que esta entró en vigor. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Agencia de Seguridad de Israel (ISA) afirmaron que los objetivos atacados eran «cuatro comandantes y otros terroristas», además de infraestructura militar.
El comunicado de las FDI detalló que, en el este de Rafah, una zona donde las fuerzas israelíes están desplegadas bajo el acuerdo de octubre, se identificó a ocho terroristas saliendo de una infraestructura terrorista subterránea. Se afirma que se abrió fuego en ese momento, matando al menos a tres de los supuestos combatientes.
Como respuesta a este incidente, la ofensiva israelí apuntó a:
- «Cuatro comandantes y varios terroristas más» de Hamás y de Yihad Islámica (según la fuente 2).
- Un almacén de armas y una fábrica de armas.
- Dos bases de lanzamiento pertenecientes a Hamás en el centro de la Franja de Gaza.
El ejército israelí acusó a los grupos armados gazatíes de incumplir el derecho internacional «sistemáticamente».
El plan de paz de Trump y el apoyo incondicional
La ofensiva más reciente tiene lugar en un momento clave para el desarrollo de las siguientes fases del alto el fuego. La Junta de Paz, dirigida por el presidente estadounidense Donald Trump, supervisa el proceso.
Un componente indispensable de la primera fase de la tregua era el compromiso israelí de reabrir el paso de Rafah, en la frontera con Egipto, después de la recuperación del cuerpo del último rehén israelí sin vida a principios de la semana. La reapertura está prevista para el domingo, y es vista como el paso hacia el último tramo del cese, que busca volverse permanente y llevar a las tropas israelíes a salir de casi toda la Franja.
Sin embargo, el contexto político en Washington parece reforzar la línea dura. La última ronda de bombardeos se produjo horas después de que Estados Unidos aprobara una nueva venta de armas a Israel. El envío, valorado en 6,000 millones de dólares (unos 5,000 millones de euros), marca la tercera vez que Trump aprueba una venta sin el consentimiento del Congreso, rompiendo con un procedimiento habitual.
Mientras que Hamás condenó los ataques e instó a Estados Unidos a tomar medidas inmediatas contra las «continuas violaciones» y la «brutal guerra de genocidio», la administración Trump ha defendido consistentemente el derecho israelí de responder militarmente. La Casa Blanca ha tendido a quitar importancia a estos estallidos de violencia, definiéndolos como previsibles después de dos años de guerra.
Bloqueo humanitario y el ‘territorio apocalíptico’
La continuación de los repliegues israelíes en la Línea Amarilla (divisoria teóricamente temporal que encapsula a dos millones de gazatíes) depende del progreso del alto el fuego. Sin embargo, Israel ha mantenido una restricción de suministros básicos. Varios centros médicos alegan que este bloqueo les impide afrontar la llegada de heridos de gravedad en condiciones adecuadas.
El bloqueo humanitario también niega materiales para la construcción de refugios y para resguardarse del frío a centenares de miles de gazatíes. Según denunció Farhan Haq, portavoz adjunto del secretario general de las Naciones Unidas, once niños murieron de frío este invierno en las tiendas de campaña.
Además, Reuters publicó que en 2024, la embajada estadounidense en Israel impidió que la Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional enviara a Washington un informe de alerta basado en testimonios de personal de la ONU. Dicho informe describía el norte del enclave como un «territorio apocalíptico» con carencias severas de comida y asistencia médica.
Ante estas matanzas, que la milicia palestina Hamás denuncia que buscan debilitar la tregua, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto condenó los ataques e instó a todas las partes a «actuar con la máxima moderación». Mientras tanto, Hamás ha solicitado que los 10,000 integrantes de la policía gazatí se incorporen a la administración transitoria que debe regir Gaza bajo la Junta de Paz.
La diferencia entre un plan de paz y un ciclo de violencia constante se reduce, en la Franja de Gaza, a la interpretación de un puñado de incidentes que sirven de excusa para escalar la respuesta. El compromiso de reabrir Rafah para aliviar la crisis se contrapone directamente a los bombardeos que aniquilan familias enteras en tiendas de campaña de desplazados. ¿Puede un proceso diplomático sobrevivir cuando el aliado más poderoso del mediador sigue armando a la parte que intensifica los ataques?









