En un evento sin precedentes, un mortal accidente de trenes en Machu Picchu 2025 no solo dejó un fallecido y decenas de heridos, sino que también expuso las profundas fallas en la infraestructura y la respuesta de emergencia en Perú. Dos mil turistas, entre extranjeros y peruanos, quedaron varados por más de 15 horas, poniendo en evidencia la negligencia estatal ante una crisis esperada.
El drama de los dos mil varados tras la colisión
El 30 de diciembre de 2025, el servicio ferroviario hacia la ciudadela inca de Machu Picchu fue interrumpido bruscamente. Dos trenes, que cubren la ruta Machu Picchu–Ollantaytambo, se vieron involucrados en un choque frontal registrado en la zona de Pampacahua, en el departamento de Cusco, Perú. El siniestro, ocurrido a las 13:20 horas del martes, dejó al menos una persona muerta y 36 heridos.
La magnitud del incidente provocó que cerca de 2,000 viajeros quedaran varados: unos 1,300 turistas extranjeros y 700 peruanos. Según un comunicado de la oficina del primer ministro Ernesto Álvarez, la evacuación se concretó la madrugada del miércoles 31 de diciembre de 2025.
Entre las 4:00 y 5:00 horas, los turistas fueron trasladados desde el pueblo más cercano a la ciudadela hasta la localidad de Ollantaytambo, que sirve como paradero inicial del tren. Desde allí, los viajeros pueden usar auto para llegar en dos horas a la ciudad de Cusco, la capital regional.
Maquinista fallecido y 36 heridos internacionales
El saldo trágico del accidente incluyó la muerte del maquinista peruano de la empresa Inca Rail, Roberto Cárdenas, de 61 años.
Entre los heridos se contabilizaron 36 turistas procedentes de:
- Estados Unidos.
- Australia.
- Canadá.
- Rusia.
- China.
- Taiwán.
- Japón.
- Polonia.
- España.
- Brasil.
- Chile.
Las autoridades informaron que dos turistas sufrieron heridas graves en la cabeza producto de la colisión, aunque sus identidades no han sido reveladas.
Investigaciones y el silencio de las empresas
Un día después de la colisión de los trenes de las empresas PeruRail e Inca Rail, las autoridades aún no han determinado las causas exactas del accidente. Tampoco las empresas de transporte ferroviario han indicado en sus comunicados las razones que provocaron el siniestro.
La policía ha avanzado en las indagatorias, indicando que se ha detenido a cuatro trabajadores ferroviarios, a quienes se les realizó un dosaje etílico como parte de las investigaciones.
El accidente tuvo lugar en un sector cercano a dos puntos geográficos importantes:
- Un sitio arqueológico llamado Qoriwayrachina.
- El área de Pampaccahua, dentro del distrito de Machu Picchu.
La crítica a la infraestructura de respuesta en Perú
El choque de trenes ha sido calificado por miembros del gremio turístico como un suceso «sin precedentes» en la historia ferroviaria de la ruta a Machu Picchu. Más allá de la tragedia, el suceso puso en evidencia la falta de una respuesta inmediata ante emergencias tanto por parte de las autoridades como de las propias empresas de transporte.
Este tipo de fallas no es nuevo en el país. El artículo señala que las respuestas ante los frecuentes accidentes de buses de transporte interprovincial en carreteras de Perú son usualmente lentas y desorganizadas para auxiliar a los heridos, muchos de los cuales mueren cerca de las vías.
Según expertos citados en la cobertura, la solución estructural a este problema crónico es una reforma integral del transporte, una iniciativa que ningún gobierno ha iniciado hasta la fecha.
Contexto de la ciudadela inca
La ruta afectada es crucial para el turismo nacional e internacional. La ciudadela inca de piedra está ubicada a unos 53 kilómetros (cerca de 33 millas) de la ciudad de Cusco. Fue construida en el siglo XV como santuario religioso, ceremonial, astronómico y agrícola durante el apogeo de la cultura Inca.
Machu Picchu se ubica en el sureste peruano, a 2,490 metros de altitud, en una zona de bosques entre los Andes y la Amazonía. De acuerdo con datos oficiales, hasta 5,600 personas ingresan cada día a este recinto.
La lenta y desorganizada respuesta ante el accidente ferroviario en un sitio de trascendencia mundial como Machu Picchu, ¿será finalmente el catalizador para que el gobierno peruano inicie la largamente aplazada reforma integral del transporte que tanto exige el país?









