Mientras el mundo encendía fuegos artificiales para recibir el 2026, la despedida del convulso 2025 estuvo marcada por la tristeza y la geopolítica. Desde el Pacífico hasta Copacabana, las celebraciones globales reflejaron un año de conflictos, crisis climáticas y reacomodos en el poder, incluyendo el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Los primeros brindis y el dolor en el Pacífico
Las primeras naciones en recibir el 2026 fueron las del Pacífico, incluyendo Kiribati y Samoa, seguidas de Nueva Zelanda, cuya capital, Wellington, se iluminó con espectáculos pirotécnicos.
Las celebraciones continuaron en Asia y Oceanía, con Malasia marcando la transición en la madrugada del 1 de enero de 2026, donde los fuegos artificiales iluminaron el cielo sobre:
- La mezquita Tuanku Mizan Zainal Abidin.
- El puente Seri Saujana en Putrajaya.
Sin embargo, en Sídney, autoproclamada la «capital mundial del Año Nuevo», los preparativos para la Nochevieja tuvieron un sabor amargo. Apenas dos semanas antes, la ciudad fue escenario de la matanza más grave en tres décadas, cuando dos hombres irrumpieron en una fiesta judía en la popular playa de Bondi y asesinaron a 15 personas.
Una hora antes de medianoche, las festividades fueron detenidas para guardar un minuto de silencio, mientras el puente de la bahía de Sídney se iluminaba de blanco como símbolo de paz. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, reconoció en un mensaje de vídeo: «La alegría que solemos sentir al comienzo de un nuevo año se ve atenuada por la tristeza del antiguo».
A pesar de la tragedia, cientos de miles de espectadores se congregaron en el puerto de Sídney para observar el lanzamiento de nueve toneladas de pirotecnia a partir de medianoche. Susana Suisuikli, una turista inglesa, comentó la magnitud del evento: «Los fuegos artificiales siempre han estado en mi lista de cosas que hacer antes de morir y estoy muy feliz de estar aquí».
El peso del año convulso
El año 2025, que terminaba este miércoles 31 de diciembre, fue calificado como convulso. Estuvo marcado no solo por la inestabilidad política, sino también por una crisis climática aguda.
Geopolítica y medio ambiente en 2025
El 2025 fue uno de los años más cálidos jamás registrados, una situación que generó:
- Temperaturas sofocantes que avivaron incendios forestales en Europa.
- Sequías severas en África.
- Lluvias devastadoras en el sudeste asiático.
En el ámbito político, el año estuvo definido por conflictos internacionales, especialmente el de Gaza, y el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Los grandes escenarios de la bienvenida al 2026
Mientras las naciones del Pacífico y Australia daban la bienvenida al nuevo año, la expectación crecía en otras latitudes. Las celebraciones se esperaban con ansias en:
- La deslumbrante Nueva York.
- Las frías calles de Escocia, con el tradicional festival Hogmanay.
No obstante, la playa brasileña de Copacabana se perfilaba para albergar la mayor fiesta de Año Nuevo del planeta, con una asistencia prevista de 2.5 millones de personas. El evento en Copacabana contó con conciertos en tres escenarios, encabezados por el legendario Gilberto Gil, y un espectáculo tecnológico que incluyó mil 200 drones, además del tradicional show de pirotecnia.
La sombra de la guerra: reportes de Gaza
La mención al conflicto de Gaza, que marcó gran parte de 2025, se vio reflejada en reportes adicionales que detallan las acciones militares y las consecuencias humanitarias de la crisis.
Según reportes, Israel desplegó vehículos con toneladas de explosivos en Gaza justo antes de un alto al fuego. El uso de estas armas podría implicar violaciones al derecho humanitario, debido al ataque a infraestructuras civiles y el uso de fuerza desproporcionada.
Tensiones diplomáticas y humanitarias
Las acciones de Israel hacia las organizaciones humanitarias también fueron un punto de tensión:
- La ONU calificó como «escandaloso» que Israel retirara los permisos de operación a 37 ONG en Gaza.
- El Parlamento israelí aprobó una legislación que prohíbe el suministro de electricidad o agua a instalaciones que sean propiedad de la Unrwa.
Finalmente, en un desarrollo diplomático relacionado con conflictos regionales, Tailandia liberó a 18 prisioneros de guerra camboyanos. Esta liberación se produjo tras un acuerdo de alto al fuego, a pesar de que Tailandia había insistido en que podía retener a los hombres bajo las disposiciones de las Convenciones de Ginebra, las cuales rigen las normas de guerra y establecen que los prisioneros pueden ser retenidos hasta el fin de las hostilidades.
El comienzo del 2026, aunque brillante en su pirotecnia y masivo en sus celebraciones, no logra borrar las cicatrices de 2025, un año que demostró la fragilidad global ante la violencia, la política extrema y el cambio climático. ¿Podrá este nuevo ciclo global ofrecer la paz y la estabilidad que el mundo desesperadamente necesita, o simplemente replicará las convulsiones que definieron al año anterior?









