El 17 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso aranceles del 10 por ciento a ocho naciones europeas—incluyendo Dinamarca, Francia y Alemania—que participan en ejercicios militares en Groenlandia. Esta medida es una presión directa para forzar la “compra total” del territorio ártico. El aumento de tensiones se produce mientras miles de personas en Nuuk y Copenhague protestan contra las ambiciones territoriales de Washington.
El ultimátum arancelario de Washington
Desde West Palm Beach, el presidente Trump anunció el 18 de enero de 2026 un nuevo paquete de aranceles de importación. La medida establece una tasa inicial del 10 por ciento, aplicable a partir de febrero, sobre los productos provenientes de las ocho naciones que demuestran solidaridad con Groenlandia a través de su participación en ejercicios militares en la isla.
Lo que realmente importa es la amenaza que acompaña a esta decisión: la administración Trump proyectó elevar la tasa arancelaria al 25 por ciento para el 1 de junio. Esta escalada punitiva solo se evitaría si se llega a un acuerdo para la “compra total y completa” del territorio ártico.
El mandatario usó su plataforma Truth Social para justificar la acción. “Estados Unidos está abierto inmediatamente a negociar con Dinamarca y/o cualquiera de estos países que han puesto tanto en riesgo, a pesar de todo lo que hemos hecho por ellos”, señaló Trump.
Las ocho naciones sancionadas
Las sanciones del 10 por ciento se aplican a los siguientes países, todos participantes en los ejercicios militares en el Ártico:
- Dinamarca
- Noruega
- Suecia
- Francia
- Alemania
- Reino Unido
- Países Bajos
- Finlandia
En el Senado estadounidense, la decisión fue criticada por legisladores clave. Jeanne Shaheen y Thom Tillis, quienes son copresidentes del grupo de observadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), emitieron un comunicado. Ambos afirmaron que “seguir por este camino es malo para Estados Unidos, malo para las empresas estadunidenses y malo para los aliados de Estados Unidos”.
A pesar de la medida, el impacto económico inmediato no está claro. Algunos analistas sugieren que las naciones sancionadas podrían evadir el impuesto redirigiendo sus exportaciones a través de otro estado miembro de la Unión Europea, utilizando los mecanismos comerciales internos del bloque antes de enviar los productos a Estados Unidos.
La contundente respuesta política de Europa
La reacción en Europa fue de rechazo y unidad, con líderes prometiendo una respuesta coordinada.
Declaraciones de líderes clave
Emmanuel Macron, presidente de Francia, fue directo al calificar las amenazas arancelarias como “inaceptables” y aseguró: “no nos dejaremos intimidar”. El presidente francés añadió que “los europeos responderán de forma unida y coordinada. Haremos que se respete la soberanía europea”.
La cúpula de la Unión Europea (UE) también mostró respaldo total. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, publicaron mensajes similares en redes sociales indicando que la UE es “plenamente solidaria” con Dinamarca y Groenlandia.
Los líderes de la UE advirtieron que los aranceles “socavarían las relaciones transatlánticas y supondrían el riesgo de una peligrosa espiral descendente”. Insistieron en que Europa “permanecerá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía”.
Desde el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer calificó la decisión de Trump como “completamente errónea” y aseguró que su gobierno abordará el asunto directamente con la administración estadounidense.
Protestas masivas en Nuuk y Copenhague
Mientras se anunciaban las medidas comerciales, miles de manifestantes con banderas de Groenlandia y Dinamarca se congregaron en las calles de Nuuk y Copenhague. La protesta se manifestó como una marea roja y blanca contra las ambiciones territoriales de la Casa Blanca.
Bajo un cielo nublado, los asistentes llevaban pancartas con mensajes de rechazo al intento de anexión. Entre los lemas más visibles se leían “Estados Unidos ya tiene suficiente hielo” y “Make America Go Away”, una parodia del eslogan de campaña de Trump.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, participó en la manifestación de Nuuk. Tomando un megáfono y arropado por banderas groenlandesas, subrayó el control sobre el futuro del territorio: “Nosotros decidimos nuestro futuro”, dijo a los asistentes.
Las movilizaciones se extendieron más allá de las capitales. En Aarhus, el alcalde de la ciudad, Anders Winnerskjold, sostuvo en un discurso que “Groenlandia y la Comunidad del Reino están bajo una presión masiva”, según reportó RT. El funcionario afirmó la necesidad de enviar una señal: “Queremos enviar una señal de que Groenlandia no está sola. Estamos junto al pueblo groenlandés y hoy son muchos los que lo respaldan”.
La seguridad en el Ártico: la OTAN en el centro
En un desarrollo relacionado con el contexto de seguridad, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó haber hablado con Trump acerca de la “situación de seguridad” en Groenlandia. Rutte indicó que seguirán trabajando en el asunto y que esperaba ver al presidente estadounidense en Davos a finales de esa semana, sugiriendo que las negociaciones y discusiones sobre el Ártico son de alta prioridad para la alianza atlántica.
La cuestión de Groenlandia no es solo un conflicto territorial; es una prueba de la solidez de las relaciones transatlánticas bajo presión económica directa. La UE ha manifestado una coordinación que podría neutralizar parcialmente los aranceles, pero la amenaza de una espiral descendente en las relaciones internacionales es real. ¿Será suficiente la unidad europea para disuadir la ambición de Washington o veremos una escalada arancelaria que redefina la alianza occidental?









