En un clima de intensa negociación, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) se prepara para definir el ajuste que entrará en vigor el 1 de enero de 2026. Sobre la mesa se encuentran propuestas contrastantes que impactarán directamente la economía de millones de familias. Este incremento no solo mejora el ingreso mensual, sino que también activa una serie de beneficios indirectos que la mayoría de los trabajadores desconocen.
La mesa de negociación: sindicatos, gobierno y la Conasami
La Conasami definirá el aumento al salario mínimo que entrará en vigor el 1 de enero de 2026. Los sindicatos, los empresarios y el gobierno han presentado propuestas que contrastan en sus porcentajes, reflejando diferentes prioridades económicas, según lo reportado el 2 de diciembre de 2025.
Las propuestas que están sobre la mesa son:
- Sindicatos: Proponen el aumento más alto: un 30.6%. Esto elevaría el salario diario a 362.34 pesos en la mayor parte del país, buscando mejorar la capacidad de las familias para cubrir los gastos básicos.
- Gobierno y empresarios: Impulsan un ajuste más contenido, situado entre el 11% y el 12%. Esta opción dejaría el salario mínimo en 312.20 pesos diarios y en 470.20 pesos para la Zona Libre de la Frontera Norte, con el objetivo de evitar presiones inflacionarias.
- Senadores (Tercera vía): Sugieren que el salario cubra el equivalente a dos canastas básicas. Esto implicaría un aumento cercano al 17% y un monto cercano a 326.20 pesos diarios.
Cualquiera de estas opciones tendría un impacto directo no solo en los ingresos de los trabajadores, sino también en las prestaciones y los presupuestos familiares.
La estructura salarial vigente desde 2019
Pese a que anualmente se publican dos cifras, solo existe un salario mínimo dividido en dos zonas: la Frontera Norte, donde es más alto por el mayor costo de vida, y el resto del país. Esta estructura, vigente desde 2019, ha reducido brechas, aunque mantiene el debate sobre si debería ajustarse para equilibrar mejor las condiciones económicas regionales.
Los nueve beneficios poco conocidos del incremento salarial
Cada ajuste al salario mínimo trae efectos que van más allá del bolsillo. Un aumento en el ingreso diario desencadena una serie de beneficios en créditos, prestaciones, derechos laborales y hasta en la manera en que los trabajadores son evaluados para recibir apoyos y servicios, de acuerdo con el análisis del periodista Cristian Herrera.
Estos son los nueve beneficios poco conocidos del aumento al salario mínimo en 2026:
- Mejora la capacidad de pago ante instituciones financieras: Un salario más alto aumenta la capacidad de ingresos ante bancos y cajas de ahorro. Esto puede traducirse en mejores condiciones para préstamos pequeños, consolidación de deudas o historiales crediticios más estables, aunque no garantiza la obtención del crédito.
- Facilita acceder a mejores créditos de nómina: Los créditos de nómina están ligados directamente al ingreso comprobable. Con un salario mayor, los trabajadores pueden recibir montos más altos o tasas más competitivas, especialmente en instituciones que ajustan sus tabuladores tras cada aumento anual.
- Incrementa tu base para aportaciones de seguridad social: Un salario mínimo más alto significa cotizar ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con un ingreso superior. Esto puede mejorar, a largo plazo, los cálculos de incapacidades, prestaciones médicas y otros apoyos vinculados al salario base de cotización.
- Mejora el cálculo de futuras prestaciones laborales: Prestaciones como aguinaldo, vacaciones o prima vacacional se calculan a partir del salario base. Un aumento al mínimo mejora estas prestaciones para quienes ganan cerca de esa referencia.
- Ayuda a que más trabajadores puedan tramitar apoyos públicos: Muchos programas sociales usan rangos de ingreso como requisito. Un incremento del salario mínimo puede modificar criterios y permitir que ciertos trabajadores cumplan umbrales de acceso a becas, apoyos energéticos, vivienda o programas locales.
- Reduce el riesgo de caer en endeudamiento informal: Al aumentar el ingreso base, los trabajadores tienen un margen ligeramente mayor para cubrir gastos esenciales. Esto disminuye la dependencia de préstamos informales o intereses elevados que suelen usarse cuando el sueldo es insuficiente.
- Favorece mejores condiciones ante empleadores: Al subir el mínimo, muchas empresas ajustan tabuladores, incluso para puestos que ganan por encima de ese nivel. Esto puede traducirse en revisiones salariales internas, nuevas bandas de compensación o mejoras indirectas para empleados operativos.
- Incrementa la acumulación para el ahorro obligatorio: Con un salario mínimo más alto, las aportaciones a la Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE) —tanto del trabajador como del patrón— aumentan ligeramente. Esto ayuda a fortalecer el ahorro para el retiro sin que el trabajador tenga que aportar más voluntariamente.
- Mejora el acceso a vivienda social y ciertos créditos habitacionales: El salario es un criterio clave para determinar montos máximos de financiamiento y capacidad de endeudamiento. Con un incremento al salario mínimo, algunos trabajadores pueden subir de rango y acceder a mejores opciones dentro de esquemas de vivienda económica.
La decisión final de la Conasami no solo determinará el poder adquisitivo de millones a partir del 1 de enero de 2026, sino que también reconfigurará sutilmente el panorama financiero y social del país, desde el otorgamiento de un crédito de nómina hasta el monto acumulado para el retiro. ¿Será suficiente el aumento negociado para alcanzar la meta de cubrir dos canastas básicas, o primará el riesgo inflacionario sobre la urgencia social?









