La Operación «Furia Épica», lanzada el 28 de febrero de 2026, representa el clímax de una estrategia de «presión máxima» cultivada durante casi una década. Esta ofensiva militar de gran escala busca la destrucción quirúrgica de la capacidad de respuesta de la Guardia Revolucionaria y la infraestructura de enriquecimiento de uranio, reconfigurando el mapa geopolítico regional.
¿Cómo la doctrina Trump reconfiguró la estrategia de presión máxima?
La evolución de la retórica en redes sociales hacia una ofensiva militar de gran escala se fundamenta en tres pilares de la doctrina Trump. Se observa un rechazo visceral al acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), calificado como «el peor trato de la historia», lo que marcó una ruptura diplomática y el inicio de sanciones económicas en 2018. La soberanía energética, específicamente el control de las rutas del crudo en el Estrecho de Ormuz, constituye un objetivo estratégico central. Finalmente, la alianza de hierro con Israel ha facilitado la coordinación de inteligencia, permitiendo la identificación de objetivos críticos en tiempo récord para la ejecución de este ataque. La trayectoria de la industria geopolítica indica que la diplomacia sin una demostración de fuerza se percibe como ineficaz.
¿Qué tácticas de guerra híbrida precedieron la incursión aérea?
La semana previa al ataque masivo fue un ejercicio intensivo de guerra híbrida, demostrando la integración de capacidades no convencionales. Entre el 21 y el 23 de febrero, se registraron ciberataques masivos, atribuidos a los Estados Unidos, que inhabilitaron sistemas de comunicación clave del ejército iraní. Posteriormente, el 25 de febrero, se emitió un ultimátum de 48 horas desde Mar-a-Lago, exigiendo la entrega de inspectores internacionales a sitios «no declarados». La inminencia de la orden de ataque se confirmó el 27 de febrero con el despliegue de bombarderos B-2 desde bases en Diego García, una maniobra que las pruebas realizadas demuestran como un claro indicador de escalada militar.
¿Cuáles son las proyecciones de respuesta asimétrica en el Golfo Pérsico?
Se anticipa una escalada de represalias asimétricas por parte de Irán y sus aliados. Se espera una respuesta por proxy, con ataques de Hezbollah y milicias pro-iraníes en Irak dirigidos contra bases estadounidenses. Adicionalmente, se proyecta un intento de bloqueo naval por parte de Irán, buscando minar el Estrecho de Ormuz para estrangular el suministro global de petróleo, lo que representa un desafío logístico y económico significativo. En el ámbito diplomático, se prevé que Rusia y China busquen resoluciones de condena en el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que los Estados Unidos ejercerán su poder de veto para blindar la operación, una trayectoria observada en conflictos previos.
¿Qué ventajas y desafíos técnicos enfrenta la operación militar?
La Operación «Furia Épica» se beneficia de una superioridad tecnológica decisiva, pero enfrenta desafíos significativos en el ámbito económico y diplomático. La capacidad de los Estados Unidos para proyectar fuerza y neutralizar defensas avanzadas es un factor determinante. Sin embargo, las repercusiones globales en los mercados y las relaciones internacionales presentan un panorama complejo.
¿Cómo la superioridad tecnológica impacta la capacidad defensiva iraní?
La superioridad tecnológica de los Estados Unidos se ha manifestado en el uso de armamento hipersónico, el cual ha neutralizado eficazmente las defensas S-300 y S-400 de fabricación rusa desplegadas en suelo iraní. Esta capacidad técnica avanzada ha permitido la destrucción de objetivos críticos con una precisión sin precedentes. Paralelamente, la debilidad interna de Irán, exacerbada por años de sanciones que han erosionado el apoyo popular al régimen, facilita el llamado a la insurrección, un factor que se ha constatado en implementaciones reales de estrategias de cambio de régimen.
¿Qué implicaciones económicas y diplomáticas se anticipan globalmente?
Las implicaciones económicas son considerables; se proyecta que el crudo Brent podría superar los 140 USD por barril, desencadenando una crisis inflacionaria global. Este escenario de inestabilidad de precios representa un riesgo sistémico para la economía mundial. En el frente diplomático, se observa un aislamiento de Washington, ya que aliados europeos clave como Francia y Alemania han expresado su «profunda preocupación» por la falta de consulta previa, lo que subraya la complejidad de las alianzas internacionales en un contexto de acción unilateral.
¿Qué estrategias de mitigación se recomiendan para actores regionales y financieros?
Ante la escalada del conflicto, se han delineado recomendaciones específicas para mitigar los riesgos tanto a nivel gubernamental regional como en los mercados financieros globales. La anticipación y la preparación son cruciales para minimizar el impacto de las repercusiones.
¿Cómo la cronología de tensión define la actual escalada?
La actual escalada es el resultado de una cronología de tensión que se remonta a 2018. Ese año, la salida del Acuerdo Nuclear (JCPOA) marcó una ruptura diplomática y el inicio de sanciones económicas. En 2020, la ejecución de Qasem Soleimani representó una acción militar directa mediante un ataque con drones. El retorno de Trump al poder en 2024 vino acompañado de la promesa de «terminar lo empezado» con Irán. En 2025, se implementó un bloqueo total de exportaciones, asfixiando financieramente la economía persa. Finalmente, en 2026, la Operación «Furia Épica» culmina con bombardeos masivos y un llamado explícito al cambio de régimen. Esta secuencia de eventos confirma una trayectoria de confrontación progresiva, prefigurada por declaraciones como la de Donald Trump el 22 de julio de 2018 en X (Twitter): «Nunca amenaces a los Estados Unidos de nuevo o sufrirás consecuencias que pocos a lo largo de la historia han sufrido antes.»
Para Gobiernos Regionales, se recomienda activar protocolos de defensa civil ante la posible lluvia de misiles de corto alcance de las milicias pro-iraníes, una medida preventiva esencial. Para Mercados Financieros, la recomendación es refugiarse en activos seguros como el oro y los bonos del tesoro, mientras se evalúa la duración de la interrupción logística en el Golfo Pérsico, una estrategia de gestión de riesgo que se ha demostrado efectiva en periodos de alta incertidumbre geopolítica.










