Guillermo del Toro ha revivido su obsesión personal con Frankenstein, transformando la novela gótica de Mary Shelley en una profunda reflexión filosófica para Netflix. El cineasta mexicano, ganador del Óscar, ha logrado con esta adaptación redefinir el mito, cosechando ovaciones y críticas unánimes, mientras posiciona a Jacob Elordi en el centro del debate. La película llegó a Netflix el 7 de noviembre de 2025, siendo uno de los estrenos más esperados del año.
La relectura humana de un clásico gótico
El cineasta Guillermo del Toro, quien ha reconocido que la obra de Mary Shelley ha sido una «obsesión personal desde hace décadas» y que para él «es la Biblia», buscó con esta nueva versión explorar los dilemas morales y emocionales de la novela original desde una mirada más humana. El director mexicano señaló que quería «hacerla mía, cantarla en un tono diferente, con una emoción distinta».
Del Toro presenta una historia más profunda, emotiva y visualmente impactante, que da un giro total al clásico literario. En su visión, transforma el relato de horror en una reflexión sobre la creación, la paternidad y las heridas emocionales que se heredan de generación en generación.
La película está protagonizada por un elenco de primer nivel encabezado por:
- Oscar Isaac, en el papel de Víctor Frankenstein.
- Jacob Elordi, dando vida a la criatura.
- Mia Goth, como Elizabeth.
- Christoph Waltz, interpretando al enigmático Heinrich Harlander.
La trama y el mensaje filosófico
La historia sigue a Víctor Frankenstein, un joven científico obsesionado con la ciencia y la vida eterna, quien desafía los límites de la naturaleza al crear un ser con partes humanas. Sin embargo, horrorizado por el resultado, lo abandona, desatando una cadena de tragedias y venganza.
En su versión, la narrativa profundiza en temas como el dolor, la culpa, el perdón, la soledad y el rechazo social. Después de una serie de tragedias, incluida la muerte de Elizabeth y William, el hermano de Víctor, el científico termina solo y moribundo en una embarcación en el Ártico.
Allí se reencuentra con su criatura, que ya ha aprendido sobre la vida, la empatía y el dolor. Víctor muere arrepentido, mientras que el monstruo, en lugar de vengarse, opta por romper el ciclo del odio y la violencia. Usa su fuerza para liberar el barco atrapado en el hielo y contempla el amanecer, símbolo de una nueva oportunidad para vivir y encontrar paz.
Guillermo del Toro cierra su versión de Frankenstein con el mensaje de que el verdadero horror no está en el monstruo, sino en la incapacidad humana de amar y perdonar. Es decir, la criatura, que nació del egoísmo, termina encontrando la humanidad que su creador perdió.(Nota contextual de los contenidos originales: Paola Jara hace historia por su nominación al Grammy a mejor álbum mexicano; Steven Spielberg y Timothée Chalamet reciben su primera nominación al Grammy; Jessi Uribe y Paola Jara celebran la vida y el amor con ‘Emilia’; Piter Albeiro se disculpó tras comentario político que generó polémica: “Mil disculpas, voy a enfocarme en trabajar”. El pronóstico actual para las nevadas en Nueva York en noviembre y diciembre también fue parte del contexto noticioso del estreno).
Jacob Elordi y la transformación física y emocional
El actor australiano Jacob Elordi se ha convertido en una de las figuras más prometedoras de Hollywood. Nacido en Brisbane, Australia, el 26 de junio de 1997, saltó a la fama internacional por su papel como Noah Flynn en la saga adolescente The Kissing Booth de Netflix. Su consolidación llegó con la exitosa serie de HBO Euphoria, donde interpreta a Nate Jacobs, personaje que le valió el reconocimiento de la crítica.
En 2023, Elordi sorprendió al público con su interpretación de Felix Catton en la aclamada película Saltburn, dirigida por Emerald Fennell, y también encarnó a Elvis Presley en Priscilla, dirigida por Sofia Coppola.
Para interpretar a la criatura en Frankenstein, Jacob Elordi pasó hasta diez horas diarias en la silla de maquillaje durante el rodaje, que se llevó a cabo entre Toronto y Escocia. El actor explicó que su evolución física en pantalla refleja también el viaje emocional del personaje: “Cuando nace, no lleva casi nada puesto. Tiene el pecho abierto y la cabeza alta. Luego, cuando empieza a sentir dolor, se encorva. Y de adulto, se cierra”.
Por su parte, Oscar Isaac encarna a Víctor Frankenstein como un científico brillante, egocéntrico y cada vez más obsesionado con desafiar la muerte, con una interpretación que transita entre la genialidad y la locura.
Ovación en Venecia y el veredicto de la crítica
Frankenstein tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde fue recibida con una ovación de 13 minutos, consolidando la obra como una de las más personales y ambiciosas de Guillermo del Toro.
La crítica internacional ha reaccionado con entusiasmo, destacando tanto la estética visual como las interpretaciones del elenco:
- Variety elogió la transformación de Jacob Elordi, describiendo su actuación como “una interpretación física y emocionalmente devastadora”. También resaltó el trabajo de maquillaje y diseño de producción como “uno de los logros técnicos más notables del cine reciente”.
- Fotogramas destacó el estilo inconfundible del cineasta: “Guillermo del Toro emerge como el paradigma del autor total, un director que construye universos fantásticos para celebrar la singularidad humana y denunciar el despotismo institucional. Nadie ama a los monstruos como él, y su versión de Frankenstein vuelve a confirmarlo”.
- Deadline subrayó la fuerza del reparto, indicando que “Elordi está magnífico en un papel muy distinto al que acostumbra, mientras que Isaac se hunde en la locura con un ego desbordante. Christoph Waltz aporta elegancia y ambigüedad moral”.
- The Hollywood Reporter calificó la cinta como “una narración a escala épica, de excepcional belleza y creatividad artística”.
- The Guardian la definió como “un melodrama monstruosamente bello”, mientras que The Wrap la calificó de “monstruosamente conmovedora”.
- The Telegraph se rindió ante la interpretación de Elordi, señalando que su belleza y vulnerabilidad “hacen sentir simpatía por el diablo”.
- El País concluyó que la cinta es “una experiencia fílmica enorme, una mirada tierna y empática hacia el monstruo y hacia todos los que se sienten como él”.
La versión de Del Toro se inscribe en la línea de sus trabajos previos, como El laberinto del fauno o La forma del agua, donde las criaturas representan los márgenes de la sociedad y las emociones reprimidas. El monstruo en este filme es tanto víctima como espejo de la ambición y la arrogancia humanas. Con una combinación de drama gótico, sensibilidad poética y efectos visuales, Frankenstein promete ser un hito que, más de dos siglos después, sigue interrogando a la humanidad sobre los límites del poder, la ciencia y el amor.










