El movimiento denominado Generación Z ha escalado su protesta política, convocando una segunda movilización nacional apenas cinco días después de los disturbios registrados en la capital. Ante el clima de inseguridad que vive el país y el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, la Generación Z marcha México para confirmar que su demanda central es la seguridad y la justicia.
La reactivación de las protestas: fecha y ruta
La Generación Z convocó a una nueva marcha para este jueves 20 de noviembre a las 11:00 horas, aprovechando la conmemoración del Día de la Revolución Mexicana. Esta decisión llega después de los cuestionamientos por parte del gobierno federal y de seguidores de la autodenominada Cuarta Transformación (4T), además de los hechos violentos ocurridos el pasado 15 de noviembre.
El colectivo informó en redes sociales que en la movilización anterior «quisieron ignorarlos, minimizarlos y terminaron insultándolos», lo cual impulsó la decisión de salir de nuevo a las calles para manifestarse en contra de la «inseguridad, la corrupción y el autoritarismo».
La movilización replicará los mismos puntos de partida utilizados el sábado anterior en las más de 50 ciudades donde se llevó a cabo la primera jornada.
Puntos clave de la convocatoria en Ciudad de México
- Cita: Jueves 20 de noviembre a las 11:00 horas.
- Punto de partida: Glorieta del Ángel de la Independencia, sobre Paseo de la Reforma.
- Destino final: El Zócalo capitalino.
A través de un posteo que muestra una bandera de México junto con una calavera, el movimiento difunde el lema: “México no se rinde. Mexicanos al grito de guerra. Gen Z no se rinde!”. Hasta el momento, el colectivo no ha detallado rutas alternas ni medidas de seguridad adicionales, por lo que ha pedido a los asistentes mantenerse pendientes de sus comunicaciones oficiales.
La indignación detrás de la movilización
La protesta busca exigir justicia y demandar mayor seguridad en el país. El movimiento está motivado, en parte, por el clima de violencia reciente y, de manera particular, por el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, un crimen que avivó la indignación en amplios sectores de la población. Las consignas de la primera marcha incluyeron señalamientos directos contra la administración federal y la local.
Confrontación en el Zócalo: el saldo de la primera marcha
La primera manifestación, realizada el sábado 15 de noviembre, congregó a miles de personas, aunque fue notoria la asistencia de ciudadanos adultos mayores y críticos del gobierno, además de los jóvenes.
Aunque la concentración inició en el Ángel de la Independencia y avanzó hacia el Zócalo sin incidentes relevantes en la mayor parte del trayecto, los disturbios se registraron al llegar a la Plaza de la Constitución. Un grupo de personas encapuchadas derribó las vallas metálicas instaladas frente a Palacio Nacional.
A partir de este punto, se generaron:
- Confrontaciones directas con elementos de seguridad.
- Lanzamiento de objetos.
- Uso de gas lacrimógeno por parte de los elementos de seguridad.
Balance oficial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana
Según el reporte oficial de las autoridades capitalinas, los disturbios dejaron un saldo de lesionados y detenidos:
- 100 policías lesionados.
- 20 civiles heridos.
- 20 personas detenidas por presuntos actos de agresión y robo.
- 20 personas remitidas por faltas administrativas.
Preocupación por asistentes no localizados
Organizaciones y asistentes a la marcha advirtieron que algunos participantes no han sido localizados tras la jornada. La Generación Z difundió mensajes en redes sociales solicitando a la ciudadanía compartir videos, fotografías o cualquier material que permita esclarecer su situación o confirmar su paradero.
La respuesta del gobierno: narrativa montada y descalificación
La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó fuertemente la autenticidad del movimiento de la Generación Z, señalando que este no tuvo un origen genuino, sino que fue impulsado por grupos opositores con fines políticos.
La mandataria federal aseguró que se detectó una operación de desinformación que involucró recursos millonarios, cuyo objetivo era influir en la narrativa pública y restar legitimidad a la administración. Además, habló de una «narrativa montada» y una «campaña» sobre la represión en el Zócalo.
El señalamiento al grupo violento
Sheinbaum destacó la “presencia reducida de jóvenes” en la protesta y afirmó que la convocatoria fue amplificada mediante campañas digitales y el uso de «bots”. La presidenta señaló que la violencia detectada al final de la marcha provino de un grupo específico:
> “Llama la atención un ‘grupo muy violento que llegó al Zócalo; la mayoría no eran jóvenes’”, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la marcha del sábado. Señaló que iban preparados con diversas herramientas y que su objetivo era derribar la valla de Palacio Nacional.
Finalmente, la mandataria subrayó que su gobierno respalda la libertad de manifestación siempre que esta se desarrolle de manera pacífica, aunque insistió en la existencia de una operación de desinformación destinada a manipular la percepción ciudadana.
Cierre Reflexivo La convocatoria a una segunda movilización nacional por la Generación Z evidencia una profunda polarización y la incapacidad de la esfera política para contener el descontento social manifestado en las calles. Mientras la oposición ve en la descalificación oficial un intento de censura, el gobierno insiste en la existencia de intereses políticos detrás de una protesta que, legítima o no, ha puesto en la agenda pública la crisis de seguridad y violencia que culminó con hechos como el asesinato del alcalde Manzo. ¿Es posible deslegitimar un reclamo social que se fundamenta en cifras oficiales de violencia?









