La escritora Mónica Rojas presentó su novela A la sombra de un árbol muerto en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el 4 de diciembre de 2025. La obra, un profundo análisis sobre la migración y la herencia emocional, expone cómo los silenciados traumas familiares resultan a veces más estruendosos que los gritos.
Mónica Rojas y la exploración de un trauma histórico
El martes 4 de diciembre de 2025, la escritora Mónica Rojas (Puebla, 1983) presentó su novela A la sombra de un árbol muerto en el salón H, Área Internacional, de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Rojas, quien estuvo acompañada por el académico y narrador Pedro Ángel Palou, abordó en una entrevista con La Jornada la resonancia de los secretos íntimos en la historia.
La novela, publicada por Hachette Literatura, se centra en la resistencia que emerge desde la corporalidad de la mujer. Según la autora, tomó en cuenta «cómo el cuerpo de la mujer se convierte en un territorio de resistencia», haciendo énfasis en «la manera en que las mujeres son reprimidas a partir de su corporalidad».
Los ecos de los silencios familiares
Uno de los ejes centrales de la obra radica en la transmisión de los traumas a través de las generaciones, a menudo de forma no verbalizada. La escritora enfatizó que los «silencios familiares son muchas veces más estruendosos que lo que se grita».
A la sombra de un árbol muerto se concibe como una invitación a:
- Explorar estos profundos silencios.
- Acercarse al trauma como un espacio de memoria y resistencia.
La autora reveló que la elección de nombres para sus personajes refleja vínculos personales y recuerdos de infancia. Por ejemplo, Leonarda, que cierra la historia, lleva el nombre de su abuela materna, y Petra hace referencia a su bisabuela.
La migración como desplazamiento interno
Aunque la historia se enfoca en un exilio transcontinental, Mónica Rojas profundizó en el concepto de migración, señalando que esta no se limita al traslado de un continente a otro. También se manifiesta en los desplazamientos internos, en «territorios diversos que existen dentro de un mismo país».
Rojas explicó que esta perspectiva surgió de la necesidad de «visibilizar la extrañeza que surge cuando estamos fuera de un espacio conocido». Este desplazamiento conecta de manera natural e histórica a México con España, permitiendo explorar los espacios físicos y, crucialmente, los territorios del cuerpo femenino.
Un matrimonio entre Santander y los Altos de Jalisco
La saga familiar inicia en 1873 en Santander, España. La trama sigue a Magdalena y Juan, un matrimonio humilde, cuya vida queda marcada por la pérdida de un embarazo que «truncó sus sueños de formar una familia».
En busca de una vida distinta, deciden emprender la migración a los Altos de Jalisco, México. Es en este punto donde la novela comienza a abordar temas como el exilio, la resistencia personal y la herencia emocional que se transmite.
Los personajes, en palabras de la autora, «hacen lo que pueden con lo que tienen», manteniendo una «constante resistencia a la condición biológica, al cuerpo y al lugar que ocupan en un mundo que no eligieron habitar».
El realismo mágico y la historia cotidiana
El interés de Rojas por la historia cotidiana y los relatos familiares proviene de la enseñanza de su abuela. Esto le permitió entender la historia a través de lo íntimo, la vida de las soldaderas, las mujeres y los actores cotidianos que no figuran en los libros. La escritora postula que «la verdadera resistencia ocurre en la vida doméstica y en lo pequeño».
El realismo mágico de la obra surge de la particular relación cultural de México con la muerte. Rojas lo describe así: «Estamos habituados a convivir con los muertos. Los muertos no se mueren nunca. Están con nosotros en forma de colibrí, de sueño, de flor, de recuerdo; esta memoria tiene que ser tangible».
Contexto de la FIL de Guadalajara 2025
Durante la misma edición de la FIL de Guadalajara 2025, se destacaron otros temas de cultura. Cristina Rivera Garza, escritora y columnista de La Jornada, presentó su obra Lo roto precede a lo entero: Ciento veinticinco infraensayos, señalando que «Leer es producir una nueva realidad con otro». Asimismo, Amin Maalouf alabó el avance de la tecnología, afirmando que si «el más grande sabio dejara de trabajar, no se detendría la evolución de la ciencia», y sugiriendo que la tecnología podría «resolver todos los problemas de la humanidad».
La novela de Mónica Rojas no solo narra una historia de migración entre España y México, sino que también ofrece un mapa íntimo de las batallas silenciadas que libran las mujeres en el ámbito doméstico. Al visibilizar la resistencia que ocurre en lo pequeño, Rojas nos obliga a preguntarnos: ¿Qué traumas invisibles seguimos heredando de aquellos silencios familiares que, a pesar de no gritarse, definen nuestra existencia?










