El polémico plan de 28 puntos de Donald Trump para poner fin a la guerra en Ucrania se tambalea antes de aterrizar. Tras imponer un ultimátum a Volodímir Zelenski, el presidente de Estados Unidos suavizó su postura, declarando que el controvertido plan de paz Trump Ucrania no es la propuesta final. Este giro llega en medio de una intensa presión diplomática global.
La apertura de Washington: un cambio de guion en la oferta de paz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, introdujo este sábado 22 de noviembre de 2025 un nuevo elemento de flexibilidad en las negociaciones sobre el conflicto en Ucrania. La declaración se produjo justo cuando salía de la Casa Blanca para desplazarse a la base aérea de Andrews con destino a un campo de golf.
Al ser preguntado por la prensa, Trump se distanció de la rigidez inicial de su propuesta de 28 puntos, que había dado un plazo perentorio a Kiev.
> “No, no es mi oferta definitiva”, declaró. “Nos gustaría lograr la paz. Tendría que haber ocurrido ya hace tiempo. La guerra entre Ucrania y Rusia nunca debió haber sucedido. Si yo hubiera sido presidente entonces, nunca habría ocurrido. Ahora intentamos ponerle fin. De un modo u otro tenemos que terminarla”.
Apenas el viernes, Trump había sugerido que el jueves 27 de noviembre (Día de Acción de Gracias en Estados Unidos) sería «un momento apropiado» para que el presidente Volodímir Zelenski diera su respuesta sobre el plan. El sobreentendido, si Kiev se negaba, era que Estados Unidos le retiraría su apoyo, aunque Trump solo afirmó que, de otro modo, “pueden seguir combatiendo”.
Las declaraciones del sábado, calificadas como más conciliatorias, se producen después de que el mandatario estadounidense conversara con líderes europeos clave:
- El viernes, habló con el canciller alemán, Friedrich Merz.
- El sábado, conversó con el primer ministro británico, Keir Starmer.
En paralelo a este giro diplomático, se confirmó que los negociadores estadounidenses viajarían a Ginebra.
Delegaciones y la ruta de negociación en Suiza
Una delegación estadounidense, encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado personal para misiones de paz, Steve Witkoff, se reuniría este domingo en Ginebra con representantes de Kiev para abordar el plan.
En Ginebra se encuentra también el secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll. Driscoll ha jugado un papel fundamental, pues se convirtió desde esta semana en uno de los negociadores del plan y fue el encargado de comunicar al gobierno ucraniano el contenido de la propuesta.
Este controversial documento fue pergeñado conjuntamente entre Witkoff y Kirill Dimitriev, hombre de confianza del presidente ruso, Vladímir Putin.
Desde el lado ucraniano, también se anunciaron consultas en Suiza en los próximos días. El secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania y jefe negociador del país, Rustem Umérov, indicó que el objetivo principal será presentar la visión de Kiev y determinar los próximos pasos.
Poco antes, Volodímir Zelenski designó un equipo negociador para trabajar con Estados Unidos, Rusia y otros socios internacionales en un plan de paz «justo y sostenible». Dicho equipo estará encabezado por:
- Andrí Yermak, máximo responsable de su gabinete.
- Rustem Umérov.
- Otros siete altos cargos, incluidos los jefes de la Inteligencia Militar (GRU) y del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
El rechazo de europa y las concesiones exigidas a kiev
El plan de Trump tomó por sorpresa a las cancillerías europeas, que han intentado coordinarse rápidamente para responder a una propuesta que consideran escorada «completamente hacia los intereses de Moscú».
Los líderes de la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón se reunieron en los márgenes de la Cumbre del G-20 que se celebra este fin de semana en Johannesburgo. En un comunicado conjunto, afirmaron que el plan requiere «trabajo adicional».
Aunque acogieron con satisfacción los continuos esfuerzos de Estados Unidos para lograr la paz, los líderes europeos señalaron que:
- El borrador inicial de 28 puntos incluye elementos importantes, pero que no son suficientes para una paz justa y duradera.
- Creen que el borrador constituye una base que requerirá «trabajo adicional» para asegurar que la paz futura sea sostenible.
- Enfatizaron el principio inquebrantable de que «las fronteras no deben cambiarse por la fuerza».
- Expresaron preocupación específica por «las limitaciones propuestas a las fuerzas armadas de Ucrania», advirtiendo que esto dejaría al país vulnerable a futuros ataques.
El proyecto de paz contempla una serie de concesiones ucranias que Volodímir Zelenski siempre aseguró que Kiev no admitiría bajo ninguna circunstancia, sin que Moscú pareciera tener que ceder nada más que detener los combates. Los 28 puntos estipulan, entre otras cosas, que Ucrania:
- Ceda a Rusia el control de la región oriental de Donbás, donde Kiev aún controla parte del territorio.
- Se resigne a reducir el tamaño de su ejército.
- Impida la presencia de tropas de la OTAN en su territorio.
- Renuncie a entrar en la Alianza Atlántica en el futuro.
A cambio de estas cesiones, Kiev contaría con garantías de seguridad de Estados Unidos y Europa.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la filosofía del plan, declarando que cualquier acuerdo de paz “debe ofrecer garantías de seguridad y disuasión para Ucrania, Europa y Rusia”, además de incentivos económicos tanto a Kiev como a Moscú. Sostuvo que el plan se diseñó “para reflejar la realidad de la situación y determinar el mejor escenario posible en el que todos ganen, y en el que ambas partes ganen más que lo que deben ceder”.
La recepción de moscú: putin confirma la flexibilidad rusa
Desde el Kremlin, la respuesta fue inmediata y positiva. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, confirmó este viernes que recibió el plan de paz para Ucrania a través de los “canales de comunicación existentes con la Administración estadounidense” y afirmó que el documento puede servir de base para un arreglo pacífico “definitivo”.
Durante una reunión telemática con miembros del Consejo de Seguridad ruso, Putin aseguró que el plan es una versión “actualizada” de una iniciativa de Trump que ya se había abordado antes de su reunión en Anchorage (Alaska) el 15 de agosto pasado.
Según el líder ruso:
- Durante la discusión preliminar, la parte estadounidense pidió a Rusia «hacer ciertas concesiones» y «mostrar flexibilidad».
- Moscú confirmó en Anchorage el 15 de agosto que, “a pesar de ciertas dificultades e inconvenientes”, estaba preparada para mostrar la flexibilidad requerida.
- Rusia informó a todos sus socios y amigos sobre estas conversaciones y «todos como uno apoyaron los posibles acuerdos”.
Sin embargo, Putin señaló que después del encuentro en Alaska hubo una pausa en las negociaciones, que atribuyó al “rechazo de facto de Ucrania” al plan original de Trump, razón por la cual, en su opinión, se publicó esta nueva versión de 28 puntos.
El jefe del Kremlin advirtió que Ucrania y sus aliados europeos aún buscan conseguir una derrota estratégica de Rusia, una postura que, según él, está relacionada con la “falta de información objetiva sobre la situación real en el campo de batalla”. Como prueba de ello, recordó las recientes conquistas territoriales rusas, incluida la ciudad de Kúpiansk, en la región de Járkov.
Putin lanzó una severa advertencia: si las autoridades ucranianas persisten en el rechazo de las propuestas de Trump, verán cómo “los sucesos en Kúpiansk se repiten inevitablemente en otras zonas clave del frente”. Con todo, insistió en que el nuevo plan requiere un «análisis exhaustivo» y reiteró: “Estamos dispuestos a dialogar y a resolver los problemas pacíficamente”.
Horas antes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió directamente a Volodímir Zelenski que continuar la guerra “carece de sentido” y es “peligroso” para su gobierno, instando a Kiev a negociar “ahora mismo” un arreglo pacífico.
El hecho de que el presidente Trump se haya visto obligado a calificar su propuesta como «no definitiva» subraya la complejidad de imponer un acuerdo que beneficie desproporcionadamente a Moscú sin detonar una fractura con los aliados occidentales. Mientras los líderes europeos se aferran al principio de no modificar fronteras por la fuerza, y Rusia redobla sus amenazas militares, el verdadero test para el periodismo de investigación será desvelar qué negociaciones «actualizadas» se llevan a cabo en Ginebra, y si el precio de la paz para Ucrania no resultará, irónicamente, en una vulnerabilidad estratégica permanente.









