Casi 50 años después del nacimiento del primer niño concebido in vitro, la inteligencia artificial reproducción asistida marca una nueva frontera. Desde Francia, especialistas validan algoritmos capaces de identificar el embrión con mayor potencial, prometiendo reducir la mitad de los intentos fallidos. Sin embargo, esta revolución tecnológica desata profundas preguntas éticas sobre la vida y la selección algorítmica.
La selección de embriones: una herramienta crucial para el éxito de la FIV
Los avances tecnológicos en Francia, datados el 8 de diciembre de 2025, están abriendo nuevas expectativas en los procesos de reproducción asistida. La inteligencia artificial (IA) no solo puede identificar al embrión con más posibilidades de éxito, sino también mejorar las respuestas a los tratamientos hormonales y reducir los plazos de acceso a los procedimientos.
Según Nathalie Massin, jefa de la unidad de reproducción asistida del Hospital Americano de París, la IA «está aquí para ayudarnos a seleccionar mejor los embriones, en todo caso a determinar mejor su potencial de implantación».
El Hospital Americano de París, que asegura realizar más de 2,300 fecundaciones in vitro (FIV) al año, utiliza tecnologías avanzadas como el embryoscope (o time-lapse). Este sistema permite filmar el desarrollo del embrión de manera continuada sin necesidad de sacarlo de la incubadora.
Anne-Claire Leprêtre, responsable del área de reproducción asistida en la Agencia de Biomedicina (un organismo público francés), señala que estos sistemas permiten adquirir datos que no se podían observar anteriormente. Aunque históricamente los datos de estas grabaciones —como:
- Morfología
- Simetría
- Ritmo de división celular
— se utilizaban de manera limitada, los nuevos módulos de IA están cambiando el panorama. Con estos algoritmos, los especialistas podrán identificar el embrión que tiene más posibilidades de implantarse o de ser congelado, lo que podría reducir significativamente el número de intentos fallidos que, en ocasiones, terminan en abortos espontáneos.
El objetivo de AIVF: reducir ciclos y predecir anomalías genéticas
El Hospital Americano de París está actualmente utilizando una IA desarrollada por la empresa emergente israelí AIVF, la cual se encuentra en proceso de validación interna. El objetivo de este proyecto es ambicioso: «reducir a la mitad el número de ciclos necesarios para lograr un embarazo».
Frida Entezami, corresponsable del centro de reproducción asistida del Hospital Americano de París, explicó que la IA de AIVF les proporcionará «una probabilidad del 70% de que el embrión que recomienda esté libre de anomalías genéticas». Entezami considera este dato un avance sustancial, dado que actualmente se sabe que la mitad de los embriones preimplantatorios son genéticamente anormales.
La IA como herramienta, no como juez absoluto
A pesar de la precisión que ofrecen los algoritmos, los expertos insisten en que la IA es una herramienta de apoyo y no un sustituto del juicio médico. Entezami enfatiza: «Es el ser humano quien seguirá tomando las decisiones, pero con esta herramienta adicional».
La IA también está siendo probada para optimizar la estimulación ovárica:
- Ayuda a ajustar el momento y la dosis de las inyecciones hormonales.
- Optimiza la estimulación antes de la extracción de óvulos.
- Aumenta las posibilidades de encontrar un espermatozoide en una muestra donde son extremadamente escasos.
Leprêtre destaca que los algoritmos están siendo probados para «verificar si los criterios de observación en los que se basan las decisiones hoy en día siguen siendo pertinentes y si otros datos podrían afinar el análisis». La finalidad es clara: «disminuir el número de intentos» y, consecuentemente, «atender a más pacientes».
El análisis de toda esta información sobre los ciclos, las pacientes y los parámetros de su pareja o del donante, podría aportar «respuestas personalizadas» y «también evitar ese vaivén emocional» inherente a estos procesos, que son «largos, complejos y a menudo psicológicamente difíciles».
Dilemas éticos y la necesidad de marcadores pertinentes
Los avances tecnológicos plantean serias preguntas éticas. Una de las más delicadas es: «¿Qué hacer con los embriones bien calificados para una implantación pero que, según el algoritmo, presentan una anomalía cromosómica?».
Si bien la IA ofrece una probabilidad alta, la decisión final recae en el especialista. Michaël Grynberg, ginecólogo obstetra francés especialista en fecundación in vitro, matiza las expectativas: «Hay mucha comunicación en torno a la IA. Pero actualmente la IA no es capaz de hacerlo todo».
Tanto Grynberg como Leprêtre coinciden en que, en la elección del embrión, «siempre será un experto quien tome la decisión». Es necesario, según Grynberg, buscar «marcadores más pertinentes porque los relativos a la morfología de un óvulo o un espermatozoide no son suficientes» para garantizar un desarrollo saludable.
En el contexto de la ciencia, la lucha por la verdad
Mientras la comunidad científica se enfoca en perfeccionar herramientas como la IA para mejorar la salud humana, otros ámbitos de la ciencia y la comunicación enfrentan desafíos de credibilidad. Recientemente, se ha recordado el caso del retiro de un estudio sobre el glifosato que negaba el riesgo cancerígeno; se supo hace ocho años que el texto no fue escrito por científicos, sino por empleados de Monsanto.
Además, el especialista Guillermo Parás ha señalado que las redes sociales pueden desincentivar la lectura profunda y el pensamiento crítico, advirtiendo que «falla comprensión de lectura en siete de cada 10 alumnos de 3º a 6º grado de primaria”.
Estos contrastes evidencian que, si bien la tecnología ofrece soluciones sin precedentes en campos como la reproducción asistida, el reto de la información veraz y el desarrollo cognitivo fundamental sigue siendo una prioridad social y educativa.









