El uso de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo exige un análisis profundo bajo una perspectiva ética, según especialistas. La IA se concibe como una herramienta para amplificar el conocimiento, no para sustituirlo, y debe servir para formar a nuevas generaciones en pensamiento crítico y relaciones humanas, mientras se investigan sus impactos en el aprendizaje y la salud mental.
El debate central: ¿Cómo y para qué usar la IA?
Ante la irrupción de la inteligencia artificial en la educación, instituciones, organismos internacionales y la academia están obligados a examinar su impacto en la salud mental de los alumnos, el aprendizaje, las emociones y la protección de datos personales. Este análisis fue el punto central de un foro reciente en la Ciudad de México el 28 de agosto de 2025.
Andrés Morales, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México, enfatizó que la IA en las aulas puede tener un impacto significativo. Entre los riesgos, destacó los efectos en la salud mental, la privacidad, la amplificación de sesgos, el aumento de brechas por desigualdad de acceso y el debilitamiento de habilidades esenciales como el pensamiento crítico, la creatividad y la conexión humana.
No obstante, Morales también señaló las vastas oportunidades. La IA puede crear modelos para identificar con precisión riesgos de deserción escolar, reducir la carga administrativa de los docentes, dar seguimiento a trayectorias formativas, personalizar materiales educativos y fomentar el cuestionamiento y la reflexión. Para él, el debate ya no es sobre si aceptar o no la IA en las escuelas y universidades, pues «ya está aquí y seguirá desarrollándose a pasos muy acelerados. Los niños y las niñas que la próxima semana ingresan a la escuela son nativos algorítmicos». La discusión, aseveró, debe centrarse en *porqué* usarla, *para qué*, *cuáles* herramientas utilizar, *cómo* usarlas y *cuándo* hacerlo.
Riesgos críticos: salud mental y brecha digital
Especialistas coincidieron en que los avances tecnológicos deben discutirse desde perspectivas éticas, humanistas, filosóficas, ambientales y pedagógicas, poniendo a las personas y al ambiente en el centro, más allá de la visión puramente técnica. Entre los riesgos identificados se encuentran:
- La salud mental afectada por adicciones digitales y ciberacoso.
- Las brechas de acceso y de calidad educativa.
- Los sesgos algorítmicos que pueden reforzar estereotipos, discriminación y desigualdades.
Oportunidades transformadoras para el aprendizaje
A pesar de los desafíos, la IA ofrece rutas transformadoras. La Unesco, a través de su Guía de Políticas para la Igualdad Sustantiva en la IA, propone un camino hacia el diseño inclusivo y la innovación democrática. Estas rutas incluyen la participación significativa en la gobernanza de la IA, la transparencia y rendición de cuentas para prevenir daños, y el acceso efectivo a la justicia frente a la discriminación algorítmica.
Estrategias éticas y humanistas para la integración
Para mejorar la convivencia con las nuevas herramientas digitales, Andrés Morales propuso cuatro líneas de acción clave:
- Diseñar una estrategia nacional para el uso ético y humanista de la IA en la educación.
- Desarrollar una hoja de ruta propia con enfoque de derechos para cada escuela y universidad.
- Fortalecer la alfabetización digital y algorítmica de docentes y estudiantes, para que comprendan cómo funciona la herramienta, sus límites y sus implicaciones.
El papel crucial de las humanidades
Luz María Moreno, decana de investigación de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey, destacó la necesidad de que las humanidades digitales examinen críticamente la tecnología, sus sesgos y posibilidades, para ponerla al servicio de la equidad. Su rol es esencial para asegurar que la implementación de la IA no profundice las desigualdades existentes ni cree nuevas.
Un seminario clave para el futuro digital
Estas discusiones se llevaron a cabo durante la inauguración del Seminario Internacional «Crecer, aprender y convivir en la era digital: oportunidades, riesgos y desafíos», organizado por la Escuela de Humanidades del Tecnológico de Monterrey y la Unesco en México.
El seminario, que tendrá una duración de dos días, abordará una serie de temas cruciales para el futuro digital de la educación, incluyendo la identidad digital, la exposición a dispositivos y su uso en la primera infancia, los riesgos en salud mental y seguridad en la adolescencia, los desafíos de la IA en la educación superior, la regulación y normatividad para el desarrollo de la IA, así como las políticas públicas y la producción científica educativa en y para la educación digital.
La integración de la inteligencia artificial en la educación es una realidad ineludible. La cuestión crítica no radica en su presencia, sino en cómo se gestiona su impacto multifacético, asegurando que su poder amplifique el potencial humano sin socavar la salud mental, la privacidad o el pensamiento crítico. ¿Estamos preparados para construir un futuro educativo donde la tecnología sirva verdaderamente al desarrollo integral del individuo?