El cierre de 2025 sorprendió a los mercados: la inflación en México se desaceleró a niveles no vistos en cinco años, ubicándose en 3.69% anual. Sin embargo, detrás del promedio favorable se esconde una realidad de alto impacto para las familias, marcada por el encarecimiento de alimentos esenciales que mostraron alzas superiores al 60%.
El contexto histórico: la desaceleración de la inflación general
La inflación general en México se situó en 3.69% anual al finalizar 2025. Este dato no solo estuvo por debajo del 3.8% que esperaban los analistas del mercado, sino que representó la menor variación para un cierre de año desde 2020, cuando registró 3.15% anual. La cifra también es inferior al 4.21% registrado en diciembre de 2024.
Este resultado permitió que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), según los registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), acumulara seis meses consecutivos dentro del rango objetivo establecido por el Banco de México (Banxico), que es de 3% más/menos 1 punto porcentual.
El aumento de precios al consumidor fue de 0.23% en diciembre respecto a noviembre, la inflación mensual más baja para un último periodo de año desde 2012. Aunque la volatilidad estuvo contenida en 2025, la inflación se mantuvo persistentemente por encima del objetivo puntual de 3%. El año había comenzado en 3.59%, alcanzando su punto más alto en mayo con 4.42%, reflejando la interacción de distintos factores económicos, según describió Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex.
Según analistas de Bancoppel, la desaceleración moderada de los precios al consumidor fue favorecida por diversas variables que se conjuntaron, destacando:
- La debilidad del consumo.
- La fortaleza del tipo de cambio.
- La contención del costo energético.
La clave de la caída: el índice no subyacente
La baja en la inflación general se debió principalmente al índice no subyacente, que incluye productos agropecuarios y energéticos. Este componente aumentó solo 1.61% anual en 2025. Esto fue su mejor nivel desde 2020 (1.18% anual) y muy inferior al 5.95% de 2024.
La clave agropecuaria: frutas, verduras y la ausencia de sequías
El índice no subyacente se vio favorecido por la caída en los precios de las frutas y verduras y un bajo crecimiento en los energéticos. Los precios de los productos agropecuarios, que son volátiles, mostraron caídas importantes a lo largo de 2025. Ricardo Aguilar, economista en jefe de Invex, indicó que estos productos registraron 12 caídas en 24 quincenas, lo que permitió que la inflación no subyacente cediera y favoreciera el dato general.
El factor determinante fue la caída en los precios de las frutas y verduras, que acumularon un descenso de 5.62% en el año. La Fuente 3 atribuye este comportamiento a la ausencia de sequías en el país durante 2025. En contraste, los precios pecuarios subieron 5.76%, y el componente de energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno subió un marginal 0.18%.
El riesgo persistente: la inflación subyacente fuera de objetivo
Aunque la inflación general cedió, el índice subyacente—que excluye de su cálculo la energía y los alimentos frescos, y determina la trayectoria de los precios a mediano y largo plazos—permanece en niveles elevados y es considerado un factor de riesgo hacia los próximos meses.
El índice subyacente registró una variación anual de 4.33% en 2025, superando el 3.65% de 2024 y ubicándose fuera del objetivo de estabilidad de Banxico. Además, fue la variación más alta desde 2023 (5.09% anual).
Este incremento fue impulsado por varios rubros que superaron el 5% anual:
- Educación: 5.82%.
- Alimentos, bebidas y tabaco: 5.22%.
- Otros servicios (incluyendo loncherías, fondas, taquerías, restaurantes, servicios turísticos en paquete, servicio de telefonía móvil, mantenimiento de automóvil y consulta médica, entre otros): 5.11%.
Dentro de este componente, los precios de los alimentos y bebidas se aceleraron a 5.22%, el resto de las mercancías subieron 3.51%, y los servicios mostraron un alza de 4.35%. La persistencia de los precios en mercancías alimenticias y servicios se mostró renuente a descender. Por ejemplo, las loncherías, taquerías y torterías terminaron el año pasado con una inflación de 8.54% anual, lo que resultó el doble o hasta el triple de la inflación general para estos genéricos.
El costo real: la lista de los 15 productos que más se encarecieron
A pesar de la desaceleración general, algunos alimentos y mercancías mostraron alzas superiores al 60%, lo cual impacta el bolsillo de los mexicanos. El Inegi confirmó que el chile serrano registró el mayor incremento de precios en 2025, con un aumento de 64.40 por ciento.
La lista de los 15 alimentos y mercancías que registraron los mayores incrementos de precio durante 2025 es la siguiente:
- Chile serrano: 64.40%
- Café tostado: 27.58%
- Otros chiles frescos: 27.47%
- Tomate verde: 25.91%
- Café soluble: 23.99%
- Chuletas y costillas de res: 19.30%
- Vísceras de res: 19.27%
- Retazo de carne de res: 18.45%
- Bistec de res: 17.60%
- Carne molida de res: 16.51%
- Chocolate líquido para preparar bebidas: 14.48%
- Limón: 13.70%
- Cortes especiales de res: 13.69%
- Desodorantes personales: 12.52%
- Lechuga y col: 12.27%
La carne de res en sus diferentes variedades, así como el café y el limón, destacaron por las alzas. Además de los cortes de res mencionados, las carnes frías también persistieron al alza, con el jamón subiendo 10.09%.
Riesgos y nubarrones: la inflación que viene en 2026
Los analistas consideran que, a pesar del dato de cierre de 2025, existen “nubarrones” hacia adelante. Existe consenso en que se observará un repunte temporal de la inflación anual al inicio de 2026.
El equipo de análisis de Banamex anticipa un repunte debido a los efectos de los incrementos a impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1 de enero. Estos impactos afectarían principalmente al componente de mercancías, que luego de mostrar una tendencia al alza en 2025 se había estabilizado. Laura Díaz, analista económica de Banamex, secunda esta visión.
El equipo de Monex destaca que se mantienen “riesgos significativos” al alza para la inflación de cara a 2026. Janeth Quiroz, directora de análisis económico de Monex, anticipa que es probable observar cierta volatilidad, particularmente en el primer trimestre del año, debido a factores estacionales y al ajuste de precios administrados.
Entre los principales riesgos identificados se encuentran:
- Los aumentos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con un impacto relevante en los precios de mercancías.
- El efecto de los aranceles a países con los que no se tiene un tratado de libre comercio, principalmente China. Bancoppel anticipa que el tema arancelario continuará siendo un factor determinante, junto a las presiones por costos laborales.
- Un repunte de la actividad económica frente a 2025.
- La persistencia de la inflación de servicios.
A pesar de lo anterior, la directora de análisis económico de Monex estima que a medida que pasen los primeros meses del año podría observarse cierta estabilidad en los precios, apoyada por la probable desaceleración gradual de la inflación subyacente y un crecimiento económico moderado que limitaría presiones por el lado de la demanda. Asimismo, Banamex señala que las presiones se contrarrestarán parcialmente por los efectos de la apreciación del tipo de cambio y la relativamente baja inflación de precios al productor.
Perspectivas para el Banco de México
Sobre la postura que podría adoptar Banxico a lo largo de 2026, los expertos coinciden en que prevalecerán ciertos recortes, pero de forma moderada y cautelosa.
Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, estima un ajuste total a la baja de 50 puntos base a la tasa de referencia durante el año, llevándola a 6.50% al cierre de 2026.
No obstante, esta postura debe ser cautelosa. Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina en Goldman Sachs, indicó que la alta inflación subyacente, las expectativas de inflación fluctuantes y las previsiones muy optimistas de los bancos centrales indican la necesidad de ser prudentes en la calibración de la política monetaria a corto plazo.
El dato general de 3.69% ofrece una narrativa tranquilizadora, pero la persistencia del componente subyacente y la presión constante en el precio de la carne de res y los servicios fuera del hogar demuestran que la batalla contra los picos inflacionarios sigue siendo una carga diaria para el bolsillo de los mexicanos. ¿Podrá la estabilidad del tipo de cambio neutralizar la amenaza del IEPS y los aranceles en el primer trimestre de 2026?









