La fuga frustrada de Jair Bolsonaro: La violación de la tobillera que precipitó su detención

Jair Bolsonaro es detenido preventivamente en Brasil tras romper su tobillera electrónica e intentar fugarse. La orden del juez Alexandre de Moraes se basa en el alto riesgo.
La fuga frustrada de Jair Bolsonaro: La violación de la tobillera que precipitó su detención

El expresidente Jair Bolsonaro, de 70 años y convicto por golpismo, fue trasladado este sábado 22 de noviembre de 2025 de su arresto domiciliario a la sede de la Policía Federal en Brasilia. Esta detención preventiva de Bolsonaro en Brasil se ordenó por el juez Alexandre de Moraes ante un «elevado riesgo de fuga» después de que se constatara la manipulación de su dispositivo electrónico de vigilancia.

El quiebre del arresto domiciliario y la orden de Moraes

Jair Messias Bolsonaro, expresidente de Brasil y golpista convicto, llevaba confinado en su chalé desde agosto de 2025 por orden judicial. En septiembre, fue condenado a 27 años de cárcel por liderar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. La nueva orden de traslado a la principal sede de la Policía Federal en Brasilia llegó poco después del amanecer, en un momento crucial mientras el ultraderechista apura su último recurso de apelación.

La decisión de detenerlo de manera preventiva, según la Corte Suprema, se fundamentó en dos hechos principales que apuntaban a la intención de evadir la justicia:

  • Manipulación de la tobillera: Las autoridades detectaron una «violación del equipamiento de monitoreo electrónico» a las 00:08 hora local de este sábado, minutos después de la medianoche del viernes al sábado.
  • Riesgo facilitado: La Policía Federal solicitó la prisión preventiva porque la violación coincidió con la convocatoria de una protesta por su hijo, el senador Flavio Bolsonaro.

El juez que lleva el caso, el ya famoso Alexandre de Moraes, relator del proceso, calificó esta información como prueba evidente. Según el togado, confirmaba la intención del condenado de romper la tobillera electrónica para «asegurar el éxito de su fuga, facilitada por la confusión causada por la manifestación convocada por su hijo». Moraes añadió que la Embajada de Estados Unidos queda a solo 15 minutos en coche y recordó que Bolsonaro ya sopesó pedir asilo político en Argentina a su aliado Javier Milei antes incluso de ser juzgado. Bolsonaro se considera víctima de una persecución política.

La vigilia convocada por Flavio Bolsonaro

Horas antes del traslado del expresidente, el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario, convocó a sus seguidores a una «vigilia» frente al chalé familiar. El llamamiento se realizó en un vídeo divulgado en redes sociales anoche con un marcado tono bélico y mesiánico, incluyendo la invocación al «señor de los ejércitos» y versículos bíblicos.

En el video, Flavio Bolsonaro preguntaba a sus seguidores: «¿Vas a luchar por tu país o vas a verlo todo desde el móvil en el sofá de casa?». La vigilia, inicialmente prevista para el sábado por la noche, hora local, fue descrita como una oportunidad para rezar por la salud de su padre tras los recientes informes de problemas de salud y «por el regreso de la democracia a nuestro país».

El Supremo Tribunal Federal de Brasil afirmó que la convocatoria de simpatizantes indicaba una «alta probabilidad de un intento de fuga». Para De Moraes, la protesta tenía la finalidad de obstruir la fiscalización de la prisión domiciliaria a la que estaba sometido Bolsonaro desde el pasado 4 de agosto por incumplir una serie de medidas cautelares. A su juicio, «la supuesta vigilia» ponía «en riesgo el orden público y la efectividad de la ley penal».

La defensa y las condiciones de reclusión

La defensa de Jair Bolsonaro refutó la afirmación de que intentaba fugarse. Sus abogados emitieron un comunicado, según CNN Brasil, señalando que el expresidente fue detenido en su domicilio, con un dispositivo electrónico de vigilancia en el tobillo y bajo supervisión policial. Los abogados añadieron que el derecho de reunión está protegido por la ley, en referencia a la vigilia prevista.

Los abogados también solicitaron al Tribunal Supremo que le permita cumplir la pena “en prisión domiciliaria humanitaria” porque su traslado a una prisión “tendría graves consecuencias y representa un riesgo para su vida”. La defensa citó como argumentos diversos problemas de salud. Bolsonaro sufre secuelas por una puñalada que recibió en 2018 y crisis periódicas de vómitos e hipo.

El magistrado De Moraes solicitó que, en atención a su calidad de antiguo presidente, Bolsonaro no sea esposado ni expuesto públicamente, y que, dados sus problemas de salud, haya un equipo médico pendiente de él.

Este domingo, Bolsonaro será sometido a una audiencia de custodia, que se celebrará en la superintendencia de la Policía Federal en Brasilia, donde ha quedado detenido. El capitán del Ejército en la reserva permanece en una sala para autoridades donde dispone de cama, cuarto de baño privado y una mesa.

Antecedentes: la sombra de la fuga de aliados y el pulso político

Otro de los motivos citados por el juez para endurecer las condiciones del expresidente ultra fue el precedente de otros aliados condenados o procesados por golpismo que han huido del país recientemente.

  • El diputado brasileño Alexandre Ramagem, uno de los compañeros de banquillo de Bolsonaro y condenado a 16 años, se ha fugado a Estados Unidos pese a la prohibición de salir de Brasil y la orden de entregar el pasaporte. Ramagem, comisario de policía de profesión y exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) en los tiempos de Bolsonaro, es el cuarto parlamentario bolsonarista que huye al extranjero para evadir a la justicia.
  • Entre ellos, destaca el diputado Eduardo Bolsonaro, quien escapó a Estados Unidos y al que el Supremo brasileño ha imputado por coacciones al tribunal.

El diputado Bolsonaro maniobró allí hasta lograr movilizar al presidente Trump y a su Gobierno en defensa del patriarca del clan brasileño. Ni siquiera la «extraordinaria campaña de presión» lanzada por Donald Trump, su aliado más poderoso, impidió que Bolsonaro fuera juzgado y condenado. Los jueces ignoraron el castigo impuesto por Trump como medida de presión: el tarifazo —un golpe a las exportaciones brasileñas— y sanciones económicas contra varios de los jueces del Supremo de Brasil. Trump acaba de suavizar los aranceles tras reunirse por primera vez con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en un encuentro cordial, pese a las enormes diferencias ideológicas.

El panorama actual y la influencia menguante

La última decisión judicial sobre Bolsonaro coincide con la recta final de la cumbre climática COP30, en la ciudad amazónica de Belém, y mientras el presidente Luiz Inácio Lula da Silva participa en el G20, en Sudáfrica.

Bolsonaro lleva más de tres meses sin poder comunicarse con sus fieles porque el juez le prohibió usar redes sociales. Ese silencio ha mermado su influencia en el debate público y desdibujado su figura como jefe de la oposición. No obstante, se da por seguro que él decidirá el candidato de la derecha a las elecciones de 2026, donde Lula buscará un cuarto mandato. El favorito para suceder a Bolsonaro, el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, ha tuiteado: “Bolsonaro es inocente, y el tiempo lo demostrará. Seguimos firmes a su lado y lucharemos para que esta injusticia sea revertida cuanto antes”.

Las circunstancias en las que ha quedado detenido ahora Bolsonaro recuerdan a las que le brindaron los jueces en 2018 al actual presidente, Lula, cuando cumplía condena por un caso de corrupción que después fue anulado. Estuvo año y medio encarcelado en una comisaría de policía en Curitiba.

El futuro de la pena y las opciones de reclusión

El recurso de apelación que les resta a Bolsonaro y al resto de los condenados con él no puede revertir la condena, según los juristas. La prisión preventiva de este sábado no se trata del inicio de la ejecución de la pena, lo que se esperaba para las próximas semanas tras el rechazo de los primeros recursos. Cuatro de los cinco jueces del Supremo Tribunal Federal de Brasil votaron a favor de condenar a Bolsonaro, no solo por planear un golpe de Estado, sino por:

  • Participar en una organización criminal armada.
  • Intentar abolir el orden democrático de Brasil por la fuerza.
  • Cometer actos violentos contra instituciones estatales.
  • Dañar bienes públicos protegidos durante el asalto a edificios gubernamentales del 8 de enero de 2023.

Junto al expresidente Bolsonaro, varios generales fueron condenados por golpismo por primera vez en Brasil y están a las puertas de empezar a cumplir su pena. La prensa brasileña lleva semanas especulando sobre en qué régimen y dónde cumplirá Bolsonaro la condena, con un temor latente a la reacción de los seguidores más fanáticos.

Existen varias opciones para su reclusión: una comisaría, prisión domiciliaria, el penal de máxima seguridad de Brasilia o una cárcel militar. A medida que avanzaba el caso judicial, Bolsonaro ha ido perdiendo gradualmente la libertad: entregar el pasaporte, prohibición de viajar al extranjero, la tobillera electrónica, prisión domiciliaria y, ahora, prisión provisional ante las sospechas agravadas de fuga.

La prisión preventiva impuesta al expresidente, basada en la presunción de fuga tras la violación de su monitoreo electrónico, subraya la profunda crisis institucional que vive Brasil. Con sus principales aliados políticos evadiendo la justicia y la sombra del golpismo aún presente, ¿podrá la justicia brasileña imponer la ley sin que la polarización política desborde las calles, o estamos ante el preámbulo de una escalada de tensiones que definirá las elecciones de 2026?

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