El 3 de enero de 2026, la política venezolana se sumergió en la incertidumbre y el caos. La noticia de que Nicolás Maduro había sido capturado por fuerzas estadounidenses tras un ataque militar a Venezuela, obligó a la cúpula a reaccionar. El paradero de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, confirmada por cuatro fuentes, se localizó en Rusia, mientras el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) llamaba a la movilización popular ante el ataque militar Venezuela 2026.
La desarticulación de la cúpula chavista
En medio de la conmoción nacional provocada por el asalto militar de Estados Unidos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez emergió como figura central, aunque lejos de Caracas. Cuatro fuentes familiarizadas con sus movimientos confirmaron a la agencia Reuters que Rodríguez se encuentra en Rusia.
Este viaje adquiere una relevancia crítica considerando el contexto del ataque y la presunta captura de Nicolás Maduro, anunciada por Donald Trump. La vicepresidenta reaccionó previamente el sábado, apareciendo en un mensaje de audio transmitido por la televisión estatal. Su objetivo era demandar públicamente una prueba de vida de Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Mientras tanto, su hermano, Jorge Rodríguez, quien ejerce como jefe de la Asamblea Nacional, se encuentra en Caracas, según precisaron tres fuentes con conocimiento de su paradero. A diferencia de Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez no ha realizado apariciones públicas desde que se perpetró el ataque. Esta situación dibuja un panorama de desarticulación y desorientación en el alto mando del régimen.
Reacción interna: conmoción y movilización
Venezuela amaneció ese día entre la conmoción generalizada y una intensa movilización en las calles. La respuesta del PSUV fue inmediata, haciendo un llamado al pueblo venezolano a defender el país.
En Caracas, el ambiente era complejo, caracterizado por:
- Nerviosismo: Ante la incertidumbre del futuro inmediato.
- Indignación: Contra la agresión de Estados Unidos.
- Expectativa: Sobre los siguientes movimientos militares y políticos.
La información detalla que, mientras algunos ciudadanos salieron a las calles a reclamar el regreso de Maduro, otros optaron por resguardarse en sus hogares, a la espera de los acontecimientos. Sin embargo, lo que se mantiene como consenso general es que «nadie celebra la agresión de Estados Unidos» en la capital.
El objetivo económico y el respaldo regional
Donald Trump no solo confirmó la captura del mandatario venezolano, sino que también delineó públicamente los objetivos económicos de la operación militar en una conferencia de prensa. El presidente estadounidense anunció que su país buscará establecer un mayor control sobre el crudo venezolano.
Trump aseguró que, como parte de esta nueva política, empresas de Estados Unidos invertirán directamente en el sector petrolero de Venezuela. La geopolítica del ataque militar Venezuela 2026 está claramente ligada al control de los recursos energéticos.
La operación también recibió un fuerte respaldo de aliados regionales, específicamente de los gobiernos de Argentina y Ecuador, quienes apoyaron tanto el ataque como el secuestro de Maduro:
- Postura de Argentina: El presidente Milei declaró que «la operación de EU» significa «la caída del régimen de un dictador que venía trampeando las elecciones». Además, enfatizó que este evento no solo es beneficioso para Venezuela, sino para «toda la región».
- Postura de Ecuador: El presidente Noboa utilizó la red social X para emitir un comentario contundente: «A todos los criminales narco chavistas les llega su hora. Su estructura terminará de caer en todo el continente».
La huida de la vicepresidenta a Rusia en medio de la crisis, el silencio del jefe de la Asamblea Nacional en Caracas, y el claro interés geopolítico por el petróleo, dibujan un escenario de colapso en la estructura de poder bolivariana. ¿Es esta desarticulación la prueba definitiva del éxito de la operación estadounidense, o la élite chavista solo se replegó para coordinar una resistencia desde el exterior?









