Las relaciones diplomáticas entre México y Perú han entrado en una profunda espiral, sufriendo los coletazos de la destitución del expresidente Pedro Castillo, casi tres años después de su salida de la Casa de Pizarro. La tensión escaló a su punto más alto esta semana, confirmando la crisis diplomática México Perú que se inició por el asilo político otorgado por el gobierno mexicano a la ex primera ministra Betssy Chávez.
El Congreso peruano ejecuta la segunda medida contra México
Este jueves (06.11.2025), el Congreso peruano aprobó una moción para declarar «persona non grata» a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Esta decisión, motivada por la que el Parlamento calificó como «inaceptable injerencia en los asuntos internos» del país andino, se adoptó con una votación contundente.
- La moción, presentada por partidos de derecha, obtuvo 63 votos a favor y 33 en contra, además de dos abstenciones (según DW). Otra fuente señala 63 votos a favor y 34 en contra.
- El Congreso sostiene que la mandataria mexicana ha mostrado una «conducta hostil» hacia Perú desde que asumió su cargo en octubre de 2024.
La declaración de «persona non grata» es la segunda medida importante adoptada por las autoridades peruanas en contra de México esta semana. Previamente, el lunes, el canciller peruano, Hugo de Zela, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.
La respuesta oficial de México: «Planteamientos falsos»
El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), rechazó inmediatamente la determinación del parlamento peruano. La SRE enfatizó que la declaración contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo «está motivada por planteamientos falsos».
La cancillería sostuvo:
- Se rechaza la declaración de ‘persona non grata’ contra la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, al estar motivada por planteamientos falsos.
- Negó que México, en particular la Jefa del Ejecutivo, haya intervenido «en modo alguno» en los asuntos internos del Perú.
- El gobierno mexicano consideró la decisión de Lima como «excesiva y desproporcionada».
Por su parte, la presidenta Sheinbaum defendió el asilo otorgado a Betssy Chávez como un «acto legítimo» y apegado a «derecho internacional», que no interviene «en modo alguno» en los asuntos internos de Perú. En conferencia de prensa, Sheinbaum dijo que la decisión peruana está «fuera de toda proporción».
El subsecretario de la cancillería para América del Norte, Roberto Velasco Álvarez, señaló que existieron irregularidades en el proceso judicial de Chávez, razón por la cual atendieron el pedido de asilo de la exfuncionaria peruana. El asilo a la ciudadana Betssy Betzabet Chávez Chino —ex primera ministra durante el mandato del depuesto presidente Pedro Castillo— se decidió en estricto apego al derecho internacional aplicable en la materia, el cual resulta vinculante tanto para México como para Perú. México se apega a su «larga tradición de asilo diplomático, de asilo político», citando además una resolución de la ONU que establece que el otorgamiento de asilo es un acto pacífico y humanitario, que no puede ser considerado inamistoso por ningún otro Estado.
Cronología de una ruptura: Asilo, expulsión y tensiones históricas
La ruptura de relaciones diplomáticas se concretó el lunes de esta semana. El canciller peruano, Hugo de Zela, expresó «sorpresa y profundo pesar» tras conocer que Chávez estaba recibiendo asilo en la residencia de la embajada de México en Perú, calificando el acto como «inamistoso», un acto que se suma a la defensa de Castillo que en su momento hizo el exmandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Tras la ruptura, el presidente interino José Jerí, quien asumió las riendas del país hace pocas semanas tras la destitución de Dina Boluarte, anunció en su cuenta de X «que la encargada de la embajada de México en Perú, Karla Ornela, fue informada por el canciller que tiene un plazo perentorio para abandonar» el país.
La figura de Betssy Chávez: Acusaciones y proceso judicial
Betssy Chávez, quien fue la última jefa del gabinete de Castillo, se encuentra asilada en la residencia de la embajada mexicana. Ella fue expresidenta del Consejo de Ministros y se encuentra procesada por el fallido golpe de Estado de diciembre de 2022.
- El juicio contra Chávez y el expresidente Castillo por el presunto delito de rebelión comenzó en marzo pasado.
- La fiscalía pide 25 años de prisión para ella por haber participado en el presunto plan de Castillo.
- Ella había asumido el cargo de primera ministra poco más de dos semanas antes de que el entonces mandatario decidiera cerrar el Congreso.
- Chávez fue detenida en junio de 2023, pero en septiembre pasado un juez la dejó salir de prisión para que afrontara su juicio en libertad. Ella niega los delitos que se le imputan.
El canciller De Zela volvió a referirse al caso de Chávez el miércoles en la noche, indicando que las autoridades peruanas están evaluando si le otorgan un salvoconducto para que abandone el país esta semana, agregando que se trata de una «decisión de Estado». De Zela también acusó al gobierno mexicano de abordar los hechos relacionados con la destitución de Castillo desde una perspectiva «ideologizada». Argumentó que «Se trata de dos personas que están siendo objeto de un proceso judicial con todas las garantías y no son perseguidos políticos».
El contexto histórico: El ‘golpe blando’ y el legado de López Obrador
Las tensiones diplomáticas actuales son el resultado de un conflicto que se arrastra desde diciembre de 2022, cuando el entonces presidente de Perú, Pedro Castillo, intentó disolver el Congreso de la nación andina y convocar a una Asamblea Constituyente ante la inestabilidad política que enfrentaba. Este acto ocurrió el 7 de diciembre de 2022, el mismo día que iba a ser sometido a una moción de vacancia (destitución) bajo cargos de presunta corrupción.
Castillo, sin respaldo militar, fue cesado con votos de bancadas de izquierda y derecha, y detenido por la policía cuando se dirigía con su familia a la embajada de México en Lima.
- El expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador brindó apoyo al depuesto mandatario peruano, considerando que Castillo —de corte progresista— fue víctima de un «golpe blando» al ser destituido y apresado.
- López Obrador le ratificó su apoyo y su gobierno apoyó a su familia para salir de aquel país.
- La esposa de Castillo, Lilia Paredes (a quien las autoridades peruanas investigan por su presunta participación en una red de lavado de dinero), y sus dos hijos, viven asilados en México desde la detención de Pedro Castillo.
- A raíz de esa postura, el régimen de la autoproclamada presidenta Dina Boluarte —recientemente destituida— expulsó al entonces embajador de México en Perú, Pablo Monroy, declarándolo «persona non grata» a finales de diciembre de 2022. El diplomático regresó a territorio mexicano junto a la esposa y los hijos de Castillo.
La presidenta Sheinbaum Pardo ha mantenido la posición de su antecesor y el apoyo al expresidente peruano, a su familia y a sus ex colaboradores, lo que ahora se podría repetir con Betssy Chávez. Estos hechos intensifican las tensiones entre México y Perú, socios comerciales en la Alianza del Pacífico, de la que también forman parre Chile y Colombia.
La postura de México se reafirma en que el asilo a Chávez es un acto apegado al derecho internacional, mientras que Perú insiste en la «injerencia» constante y en que la presidenta de México ha tenido «expresiones inaceptables y falsas en el sentido de que Pedro Castillo es un perseguido político». ¿Podrá la tradición diplomática mexicana prevalecer sobre la condena política del Congreso de Perú, o estamos ante una ruptura que redefinirá las alianzas en la Alianza del Pacífico?









