Las tensiones entre Washington y Caracas se agudizan en el Caribe. La reciente incautación del buque petrolero ‘Verónica’ marca un punto crítico en la estrategia de la administración de Donald Trump para obtener el control petróleo Venezuela, elevando a seis el número de embarcaciones retenidas en un esfuerzo sin precedentes.
Una incautación estratégica en aguas caribeñas
El 15 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses lograron incautar en el mar Caribe el buque petrolero ‘Verónica’. Esta acción se enmarca dentro de un operativo mucho más amplio ejecutado por Estados Unidos con el objetivo de tomar el control de la producción, refinación y distribución global de los productos petroleros de Venezuela, país sudamericano.
El ‘Verónica’ estaba bajo un régimen de sanciones y acusado de tener vínculos directos con Venezuela. La incautación del buque, que había pasado previamente por aguas venezolanas, se llevó a cabo por fuerzas estadounidenses que operan en la región.
La postura de la secretaria de seguridad nacional
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó la operación a través de sus redes sociales el jueves (previo al 15 de enero de 2026), subrayando la justificación de la acción.
Según la secretaria Noem:
- El buque tanque ‘Verónica’ estaba operando en «desafío a la cuarentena establecida por el presidente Trump de embarcaciones sancionadas en el Caribe».
- La redada se realizó con «estrecha coordinación con nuestros colegas» en el ejército, así como en los departamentos de Estado y Justicia.
- Noem elogió a las fuerzas implicadas, afirmando que los «heroicos hombres y mujeres de la Guardia Costera una vez más aseguraron una operación ejecutada impecablemente, de acuerdo con el derecho internacional».
El sexto buque incautado tras el secuestro de maduro
El ‘Verónica’ es el sexto petrolero que ha sido incautado por las fuerzas de Estados Unidos como parte del esfuerzo de la administración del presidente Donald Trump para controlar los productos petroleros venezolanos.
Esta incautación se produce en un contexto de alta tensión:
- El ‘Verónica’ es el tercer buque incautado desde el operativo en que fuerzas estadounidenses secuestraron al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro hace casi dos semanas.
- Reportes previos indicaron que Estados Unidos había confiscado un quinto buque petrolero vinculado a Venezuela en el Caribe.
- Anteriormente, el presidente Trump confirmó que otro petrolero incautado en el Caribe ya estaba en proceso de regresar a Venezuela.
Contexto geopolítico: la erosión de la legalidad internacional
Mientras las acciones militares estadounidenses se intensifican en el Caribe, la comunidad internacional ha expresado serias preocupaciones sobre las implicaciones de estas operaciones en el derecho internacional.
El secretario general de la ONU, António Guterres, lamentó que:
> «La ley internacional está siendo erosionada ante los ojos del mundo».
Guterres puntualizó que las personas están siendo testigos de amenazas y uso ilegal de la fuerza, así como ataques a civiles y personal de Naciones Unidas.
Movimientos diplomáticos y tensiones globales simultáneas
En Washington, la líder opositora venezolana María Corina Machado llegó a la Casa Blanca para una reunión con el presidente Donald Trump. La líder opositora arribó a la entrada exterior del recinto a bordo de un auto, vestida con un traje chaqueta blanco.
En otros frentes de tensión geopolítica, Francia anunció que enviará más tropas y medios militares a Groenlandia en los «próximos días» en respaldo a Dinamarca, ante las amenazas de Estados Unidos de anexionar ese territorio ártico.
La incautación del ‘Verónica’ es más que una simple acción contra un buque sancionado; es una declaración de guerra económica que busca estrangular la última capacidad de ingresos de Caracas. La cuestión ahora no es si Washington puede tomar el control del petróleo Venezuela, sino si el derecho internacional puede sobrevivir a la escalada de la coerción unilateral en el Caribe.









