La economía global respira un aparente alivio tras la caída de las tasas de interés, pero la realidad oculta una crisis histórica. El Banco Mundial lanzó una advertencia severa sobre la deuda global países en desarrollo, cuyo costo de servicio alcanzó cifras récord, superando los 741 mil millones de dólares en la brecha financiera de los últimos años.
El costo récord del servicio de la deuda y la brecha financiera
El informe anual sobre la Deuda Internacional, publicado por el Banco Mundial (entidad crediticia con sede en Washington) el 3 de diciembre de 2025, reveló datos que marcan un máximo histórico en medio siglo.
La brecha entre los costos del servicio de la deuda de los países en desarrollo y el nuevo financiamiento alcanzó los 741 mil millones de dólares en el periodo comprendido entre 2022 y 2024. Este es el máximo registrado en más de 50 años.
A pesar de cierto alivio generado por la caída de las tasas de interés mundiales, la carga financiera sigue siendo abrumadora. El Banco Mundial detalló que los pagos globales de intereses se dispararon, alcanzando un récord de:
- 415 mil 400 millones de dólares en 2024.
La advertencia urgente del economista jefe
Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, instó a las naciones en desarrollo a aprovechar las condiciones que, aunque flexibles, exigen poner sus «casas en orden».
Gill fue contundente en el presentación del informe, advirtiendo que los países no deben caer en el autoengaño: “Puede que las condiciones financieras mundiales estén mejorando, pero los países en desarrollo no deben engañarse: no están fuera de peligro”, precisó, y agregó que la acumulación de deuda continúa “a veces de formas nuevas y perniciosas”.
Mercados reabiertos con tasas cercanas al 10 por ciento
El fin del largo ciclo mundial de subidas de tasas de interés permitió que los mercados de bonos se reabrieran para la mayoría de los países, facilitando la emisión de miles de millones de dólares en nuevo financiamiento. Sin embargo, este acceso tuvo un precio elevado.
Las tasas de interés de la deuda en bonos se situaron cerca del 10 por ciento, lo que representa casi el doble de lo que se registraba antes de 2020. Esta situación ha provocado una disminución en las opciones de financiación a bajo costo.
El viraje hacia la deuda interna en las economías emergentes
El panorama financiero muestra que las economías emergentes están recurriendo cada vez más a los mercados nacionales de deuda para obtener financiamiento. Este cambio de estrategia tiene implicaciones importantes:
- En 50 países analizados, la deuda interna creció el año pasado a un ritmo más rápido que la deuda externa.
Aunque el Banco Mundial interpretó este hecho como un signo de la evolución de los mercados de crédito locales, emitió una seria advertencia. El aumento del endeudamiento interno podría impactar negativamente al sector privado al reducir los préstamos bancarios locales. Además, aumenta potencialmente el costo de la refinanciación debido a que los vencimientos son más cortos.
Crisis en el financiamiento bilateral y la ola de reestructuraciones
El año 2024 estuvo marcado por una cantidad histórica de reestructuraciones de deuda externa. Los mercados emergentes reestructuraron casi 90 mil millones de dólares de deuda externa, la cifra más alta en 14 años.
Las operaciones de reestructuración incluyeron países como:
- Ghana
- Zambia
- Sri Lanka
- Ucrania
- Etiopía
Asimismo, se realizaron condonaciones de deuda en Haití y Somalia.
Mientras la demanda de financiamiento crecía, los flujos netos de préstamos bilaterales se desplomaron 76 por ciento, alcanzando 4 mil 500 millones de dólares. Este nivel no se veía desde la crisis financiera global de 2008, obligando a los países a buscar financiación privada que es significativamente más costosa.
A pesar de que los préstamos multilaterales aumentaron (el propio Banco Mundial prestó la cifra récord de 36 mil millones de dólares), la situación de riesgo se agudiza en las naciones más vulnerables: el 54 por ciento de los países de renta baja se encuentran en dificultades o afrontan un alto riesgo de endeudamiento.
Las presiones económicas globales continúan, como lo demuestran otros acontecimientos en la economía internacional, como las exportaciones petroleras de Venezuela, que superaron los 900 mil barriles por día en noviembre pese a la presión de Estados Unidos (EU). Adicionalmente, Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha aumentado las importaciones de nafta para diluir su crudo extrapesado y producir gasolina para el mercado doméstico. En un entorno de incertidumbre comercial, incluso el expresidente Donald Trump puso en duda la continuidad del T-MEC, afirmando que «lo dejaremos vencer o haremos un nuevo acuerdo», mientras los dirigentes agrícolas defendían el tratado en una audiencia pública organizada por el USTR.
La advertencia del Banco Mundial, ejemplificada por Indermit Gill, es un llamado a la acción urgente: “Los responsables políticos de todo el mundo deberían aprovechar al máximo el respiro que hay hoy para poner orden en sus asuntos fiscales en lugar de precipitarse de nuevo en los mercados de deuda externa”. La complacencia ante una aparente mejora de las condiciones podría llevar a una espiral de endeudamiento irreversible para la mitad de los países más pobres del planeta. ¿Está el círculo rojo global preparado para asumir las reformas necesarias antes de que esta crisis silente estalle?









