La sombra de un colapso financiero se cierne sobre Grupo Salinas. La televisora insignia, TV Azteca, enfrenta una tormenta perfecta de adeudos fiscales con la Suprema Corte de Justicia de la Nación y litigios internacionales en Nueva York que amenazan su existencia, obligando a su propietario, Ricardo Salinas Pliego, a recurrir a activos como Banco Azteca y Elektra para cubrir una deuda que rebasa los 48,000 millones de pesos con el fisco mexicano.
El golpe fiscal de la SCJN y la insolvencia inminente
La situación de TV Azteca, envuelta en un deterioro financiero arrastrado y una fuerte presión de acreedores extranjeros, podría alcanzar un punto de quiebre con la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). La resolución del Alto Tribunal será un golpe sin precedentes para TV Azteca, del empresario Ricardo Salinas Pliego, como señala Ana Luisa Gutiérrez.
El litigio fiscal se centra en impagos correspondientes a los ejercicios de 2009 y 2013, que incumben un valor de 5,063 millones de pesos. No obstante, dado que el gobierno federal aún debe implementar recargos y multas que datan de más de una década, se estima que la deuda total es más elevada. De acuerdo con lo publicado por la SCJN, los adeudos de TV Azteca junto con los de Elektra ascienden a más de 48,000 millones de pesos con el fisco.
Amin Vera, director de inversiones de Invala Family Office y analista financiero, advirtió sobre la grave situación económica que atraviesa la televisora:
- Capacidad de pago: El pago que enfrenta la televisora está fuera de su capacidad económica, al no generar ganancias.
- Riesgo de venta: En ese escenario, ni la venta total de la compañía permitiría saldar sus obligaciones, según el especialista.
Vera afirmó que, “si se hace efectivo [el monto], es probable que Salinas Pliego pierda TV Azteca o, peor aún, podría ver afectados sus negocios rentables que generan flujo de efectivo”. Para cubrir la deuda, el empresario tendrá que recurrir a los activos de Elektra. Aunque Banco Azteca no cuenta con adeudos con la entidad fiscal, será otro de los activos con los que se hará frente al pago, debido a que es uno de los negocios más rentables y con liquidez del Grupo Salinas. El director de inversiones concluye que esto sería “un golpe mortal no solo para TV Azteca, sino para todo Grupo Salinas en términos económicos y para los empleos”.
La opacidad financiera y el blindaje legal
Vera asegura que TV Azteca es el activo que enfrenta más deudas y problemas financieros de todo Grupo Salinas, pero se mantiene en pie por ser uno de los negocios estratégicos del empresario.
Para blindar su operación, el Juzgado Sexagésimo Tercero de lo Civil de la Ciudad de México le concedió un amparo para eximir a la televisora de publicar información financiera a la Bolsa Mexicana de Valores desde hace dos años. Desde entonces no existe claridad sobre su situación financiera actual.
El último reporte disponible sigue siendo el del cuarto trimestre de 2022. En dicho informe, la compañía reveló:
- Un desplome del 68% en sus ganancias, afectadas por la caída en las ventas de publicidad y los altos costos de la transmisión del Mundial de Qatar 2022.
- Una caída en su flujo operativo (EBITDA) del 55%.
- Su deuda ascendió a 9,449 millones de pesos.
Litigios y la ofensiva dilatoria en Nueva York
TV Azteca no solo enfrenta adeudos con el fisco mexicano. Desde 2023, la televisora está envuelta en un litigio internacional con fondos de inversión de Estados Unidos, que exigen que se declare en bancarrota bajo el Capítulo 11 por impagos de bonos que suman 63.3 millones de dólares. Mientras que en paralelo afronta un conflicto con AT&T por un adeudo fiscal que, según la compañía estadounidense, el empresario Salinas Pliego dejó pendiente cuando vendió Iusacell en 2015.
La batalla legal en Estados Unidos se ha intensificado. El 13 de noviembre de 2025, se reveló que TV Azteca y 39 filiales de Grupo Salinas buscan extender por más de un año el procedimiento de descubrimiento de pruebas en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, de cara a que inicie propiamente el juicio por un adeudo que ya rebasa los 600 millones de dólares, según lo revelado por los mismos abogados de la televisora mexicana.
En una carta enviada el 12 de noviembre al Paul G. Gardephe, las empresas de Grupo Salinas, a cargo del despacho Greenberg Traurig, rechazaron pedir una moción de desestimación, pero plantearon un “prolongado proceso de descubrimiento de pruebas” que llevaría alrededor de 591 días. El objetivo, aseguran, es investigar exhaustivamente la nacionalidad de los acreedores y analizar las leyes mexicanas sobre tasas de interés y “las protecciones mexicanas contra la usura”.
La estrategia de la usura y el arbitraje internacional
El conflicto en Nueva York tiene su origen en 2017, cuando TV Azteca emitió bonos de deuda por 400 millones de dólares, pero dejó de pagarlos. La defensa de la televisora y filiales insiste en la aplicación de la ley mexicana, asegurando que “el centro de gravedad de la transacción es claramente México”. Subrayan que “aplicar la ley de Nueva York —en especial para anular las protecciones mexicanas contra la usura— contravendría el sólido orden público de México”, dado que según el marco legal del país, “es un delito obtener rendimientos desproporcionados de los deudores”.
La defensa plantea que, dado que ambos procedimientos (el litigio en la Corte de Nueva York y el arbitraje en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial) podrían dar lugar a una doble indemnización a sus acreedores, la televisora eventualmente buscará una compensación.
Grupo Salinas aseguró que tras la resolución de la Corte de rechazar proyectos de amparo en México, llevará el caso a instancias internacionales. José Sagredo, experto en temas de concursos mercantiles del despacho GLZ, explicó que esto es posible porque parte de los accionistas o estructuras corporativas vinculadas al conglomerado no son mexicanas. Accionistas como State Street Global Advisors, Inc, GAMCO Investors, Inc y azValor Asset Management SGIIC, S.A.U. abren la puerta para que inversionistas foráneos aleguen afectaciones y emprendan acciones legales contra el Estado mexicano por las decisiones adoptadas en este proceso.
Actualmente, TV Azteca ya enfrenta un arbitraje con sus acreedores de Nueva York, y la Secretaría de Economía ha reconocido gastos de 150,000 dólares solo en la primera etapa, según una solicitud de transparencia hecha por Expansión.
El factor político: influencia mediática y el «show» televisado
Amin Vera comentó que la televisión sigue siendo determinante para cerca del 30% de la población, lo que mantiene la influencia de la figura política de Ricardo Salinas Pliego, pero también acentúa su escrutinio público.
Esta influencia se manifestó en la cobertura de la manifestación del sábado 15 de noviembre, que Viri Ríos analizó en un artículo publicado en El País. Ríos explica que la protesta, que se suponía mayoritariamente juvenil y sin militancia, en realidad estuvo dominada por personas adultas identificadas con el PRI y el PAN. La manifestación, no muy concurrida —alrededor de 20 mil personas—, fue transmitida por TV Azteca, algo que el autor del contenido original calificó de inusual.
Salinas Pliego se posicionó públicamente antes de que la gente llegara al Zócalo, afirmando que la “cobertura en vivo en todos los canales de TV Azteca” tenía la idea de “salvaguardar, a través de nuestras cámaras, a todos los jóvenes que fueron a decirle al Narco Estado que ya están hartos de su impunidad y corrupción”. También preguntó si la presidenta “los va a mandar reprimir y violentar con sus grupos de choque, gas lacrimógeno y granaderos”.
El análisis crítico señala que Salinas Pliego «no es profeta» y que estaba al tanto de lo que se había preparado con lujo de detalles: un show de salvajismo protagonizado por la minoría violenta, motivados por operadores de la derecha con intenciones golpistas. La idea era «televisar la revolución de la derecha que desea acabar con el gobierno de izquierda no por la vía de las urnas».
La generación Z frente a la 4T
El diagnóstico de Viri Ríos, basado en Latinobarómetro, pone en duda la narrativa de una juventud masivamente inconforme con el gobierno en turno:
- Afinidad gobernante: La mayoría de los jóvenes (73%) reportan querer votar por la coalición gobernante, aunque todavía en menor medida que el resto de la población (74%).
- Confianza institucional: En comparación con otras generaciones, la Z reporta mayor confianza en el congreso (40% en gen Z vs. 31% en el resto), el poder judicial (41% vs. 34%) y el instituto electoral (63% vs. 55%). Es muy alto el nivel de confianza de los jóvenes en las fuerzas armadas (52%).
- Percepción de derechos: Creen que se encuentra algo o completamente garantizado el derecho a la participación política, la igualdad de género y oportunidades, la libertad de expresión y religión, e incluso la seguridad social.
- Única preocupación: La inseguridad: la mayoría reporta sentirse desprotegida ante el crimen (61%) y tener preocupación frecuente de ser víctimas de la violencia (65%).
La conclusión es que la Generación Z mexicana es menos contestataria de lo que muchos suponen, razón por la cual no fueron mayoría en la marcha del sábado 15 de noviembre.
El autor del contenido original argumentó que la actual propaganda contra el gobierno, ejemplificada en los mensajes de Salinas Pliego en X, fracasará por ser «excesivamente hipócrita». El empresario miente si piensa que logrará, con tantas falsedades, que se le considere víctima de persecución política cuando el SAT lo obligue a pagar lo que debe.
En medio de deudas millonarias, litigios en México y el extranjero, y una creciente presión regulatoria, TV Azteca se encamina hacia uno de los capítulos más críticos de su historia. La resolución del Alto Tribunal no solo pondrá a prueba la solidez financiera de la televisora, sino también la capacidad de todo el Grupo Salinas para afrontar un escrutinio legal y político que ya trasciende fronteras. La pregunta clave es si el empresario podrá sostener su guerra mediática y legal mientras su defensa en Nueva York intenta dilatar un juicio crucial, o si la realidad de sus pasivos terminará por desmantelar el entramado de poder que ha construido durante décadas.









