El pasado 4 de noviembre de 2025, un recorrido público de la presidenta Claudia Sheinbaum se convirtió en un incidente de acoso sexual frente a Palacio Nacional. La detención posterior de Uriel Rivera, identificado como el agresor, ha desatado una ola de indignación y ha puesto bajo el foco la vulnerabilidad de la mandataria y la normalización de la violencia machista en México.
El incidente frente a Palacio Nacional y la detención del agresor
Los hechos ocurrieron cuando Claudia Sheinbaum se dirigía a un evento en la Secretaría de Educación Pública (SEP) y saludaba a transeúntes frente a Palacio Nacional. El martes 4 de noviembre, un hombre, identificado como Uriel “N” y posteriormente como Uriel Rivera, se aproximó a la mandataria.
El hombre le pasó un brazo alrededor de los hombros, se acercó para besarla en el cuello y le tocó el pecho, realizando contacto físico sin el consentimiento de la presidenta.
- Sheinbaum, que hasta ese momento saludaba a otras personas, retiró las manos del agresor.
- Se la notó visiblemente incómoda, aunque el retiro de las manos fue sin brusquedad.
- Posteriormente, sonrió nerviosa ante la intervención de su equipo de seguridad y se le escuchó decir: “Nos tomamos la foto, no te preocupes”, y le indicó a su compañero que el hombre podía tomarse la fotografía.
El acoso no se detuvo hasta que Juan José Ramírez Mendoza, titular de la Dirección General de Ayudantía —un equipo que acompaña a la presidenta—, se interpuso entre Sheinbaum y el individuo. A pesar de la presencia de escoltas, el sujeto intentó acercarse de nuevo antes de ser contenido.
En las imágenes, difundidas por el periodista Carlos Jiménez, se observó que el hombre mostraba un comportamiento alterado y sus palabras resultaron ininteligibles, logrando solo pronunciar: “Claudia de América” antes de ser retirado del lugar.
La detención se realizó horas después del incidente. Agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC CDMX) detuvieron a Uriel Rivera en la Zona Centro de la capital. Fuentes de primer nivel confirmaron la detención de Rivera, y se espera que en las próximas horas se revelen más detalles del caso.
El debate sobre la seguridad presidencial y el fin del Estado Mayor
El episodio de acoso ha puesto el foco sobre el nivel de protección en torno a la presidenta en un país asediado por la inseguridad. La facilidad con la que el agresor pudo acercarse a la mandataria generó cuestionamientos sobre la posibilidad de que hubiera estado armado o hubiera podido causarle más daño.
La reacción tardía del equipo de Sheinbaum se inscribe en la política de austeridad en seguridad:
- Renuncia al EMP: La presidenta, al igual que su antecesor Andrés Manuel López Obrador, renunció a tener un Estado Mayor Presidencial (EMP), un grupo de élite del Ejército encargado exclusivamente de la seguridad presidencial. Sheinbaum había aclarado en noviembre de 2024 que ella tampoco dispondría de este equipo.
- Riesgo por exceso de confianza: Ricardo Monreal, coordinador parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, solicitó aumentar las precauciones en la protección de la presidenta. Monreal manifestó que “no debe haber un exceso de confianza. Las condiciones no están para eso. Basta un hombre que esté desequilibrado para ponerla en riesgo y lo que el país puede perder es mucho”.
El incidente subraya el contexto de violencia, puesto que ocurre poco después del asesinato en un evento público de Carlos Manzo, el presidente municipal de Uruapan, Michoacán.
La respuesta política y las implicaciones de la violencia machista
El video del acoso provocó una fuerte reacción en plataformas digitales, desatando la indignación de internautas, políticos y colectivos feministas, quienes demandaron la identificación del hombre y su sanción inmediata, subrayando que el acoso sexual constituye un delito.
La bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México expresó solidaridad con la presidenta y condenó el acto, calificándolo como una muestra de misoginia y de la cultura machista en el país.
El incidente sirvió a diversos sectores para recordar la estadística de la violencia callejera en México. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), un 45% de las mujeres ha sido víctima de acoso en las calles del país.
El llamado feminista a la presidenta
La Secretaría de las Mujeres, las Instancias de las Mujeres en las Entidades Federativas y las presidentas de las comisiones de Igualdad de Género en el Congreso federal emitieron un pronunciamiento de repudio. En el comunicado, reconocen que “lamentablemente ninguna mujer está exenta de vivir acoso sexual” en el país.
El comunicado recalca que “es fundamental que los hombres comprendan que este tipo de hechos no solo violentan a las mujeres sino que además son un delito” y que “denunciarlas es fundamental para alcanzar la justicia y abonar a un cambio cultural”.
La abogada y activista feminista Diana Luz Vázquez reflexionó sobre la gravedad del evento:
> “Si un hombre le hace eso a una presidenta, imaginemos las violencias a las que estamos expuestas todas nosotras. [Hombres] que sienten que nuestros cuerpos están a su disposición o que pueden ser tocados por ellos sin que pase absolutamente nada. Creo que es un buen momento para que ella envíe un mensaje importante sobre estas violencias y deje de normalizar ella también a los ‘compañeros’ que también son violentadores”.
Especialistas y organizaciones internacionales han señalado que las víctimas de acoso callejero suelen experimentar una combinación de reacciones físicas y emocionales, incluyendo confusión, ansiedad, culpa, vergüenza o síntomas de estrés, en respuesta a la agresión.
Marco legal: las penas que podría enfrentar Uriel Rivera
Tras su detención, el hombre está bajo custodia de la Fiscalía de Investigación de Delitos Sexuales. El contacto físico no consentido podría constituir legalmente un delito de acoso sexual.
Las penas varían según la legislación aplicable y la calificación jurídica del hecho:
- Código Penal Federal: El artículo 259 Bis estipula que quien hostigue o acose sexualmente puede enfrentar penas de seis a diez años de prisión y hasta 200 días multa cuando el acto se tipifica como abuso sexual agravado. Si se califica simplemente como acoso sexual, las penas oscilan entre uno a cinco años de cárcel.
- Código Penal de la Ciudad de México: Contempla penas de uno a tres años de prisión y multas de 100 a 200 días en casos confirmados de acoso con contacto físico no consentido. Estas conductas pueden sancionarse con hasta cuatro años de prisión, además de multa y la posibilidad de una orden de restricción.
La gravedad de la sanción dependerá de la existencia de factores agravantes, como la utilización de violencia o el estado de vulnerabilidad de la víctima.
La facilidad con la que un individuo perturbado violó el espacio físico de la presidenta Sheinbaum, a plena luz del día, no solo revela una grieta profunda en la estrategia de seguridad pos-EMP, sino que también subraya la urgencia de confrontar la violencia machista endémica en México. ¿Este incidente obligará a una revisión seria de la protección presidencial y, más importante aún, de la impunidad con la que operan los agresores en el espacio público?









