Teherán emitió una severa advertencia el 27 de enero de 2026, señalando que la clasificación de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista por parte de la Unión Europea (UE) generaría “consecuencias destructoras”. La escalada diplomática surgió tras la solicitud formal de Italia, lo que llevó al Ministerio de Relaciones Exteriores iraní a convocar al embajador italiano para condenar la propuesta y urgir a Roma a reconsiderar su postura.
La diplomacia iraní calificó las declaraciones italianas de «irresponsables» y exigió a Roma que reconsiderara su «posición errónea sobre Irán,» según reportó la agencia de prensa oficial Irna. Este movimiento responde a la confirmación del jefe de la diplomacia italiana, Antonio Tajani, sobre su intención de proponer formalmente la inclusión de la Guardia Revolucionaria en la lista de organizaciones terroristas ante sus colegas de la UE el jueves siguiente.
El origen de la tensión: La propuesta de Antonio Tajani
La iniciativa italiana está anclada en la justificación de «las pérdidas sufridas por la población civil durante las manifestaciones» en Irán, según lo indicado por Antonio Tajani. Estas protestas iniciaron originalmente con reivindicaciones económicas.
No obstante, las autoridades iraníes modificaron el discurso a inicios de enero, afirmando que los incidentes se habían transformado en «levantamientos dirigidos desde el extranjero» contra el poder. La confrontación entre civiles y autoridades ha resultado en un saldo reportado de miles de muertos, de acuerdo con las cifras manejadas por el gobierno. El jefe de la diplomacia italiana confirmó el lunes 26 de enero de 2026 que llevaría la propuesta a discusión de los 27 Estados miembro.
Análisis de la viabilidad en Bruselas
Si bien la advertencia iraní sobre las «consecuencias destructoras» es explícita, fuentes diplomáticas en Bruselas han matizado la probabilidad de que la UE dé curso a la petición italiana. El cuerpo diplomático de los 27 Estados miembro se alista para imponer sanciones dirigidas a altos dirigentes de la Guardia este mismo jueves.
Sin embargo, para clasificar formalmente a una entidad como organización terrorista se requiere una unanimidad total de los Estados miembro. La ausencia de este consenso hace «poco probable» que la UE acepte la solicitud completa de Italia, decantándose en su lugar por castigos focalizados. Esta distinción es clave, ya que las sanciones dirigidas son una medida punitiva, mientras que la clasificación terrorista representa una escalada diplomática mayor, la cual Teherán ha prometido castigar «sin clemencia».
Evaluación de riesgo geopolítico para la UE
La advertencia iraní de «consecuencias destructoras» obliga a evaluar las implicaciones para los Estados miembro de la UE en caso de que se lograra la unanimidad para la clasificación terrorista. La falta de consenso en Bruselas es el factor de seguridad que previene una ruptura inmediata.
| Nivel de Respuesta de la UE | Estatus Diplomático (Enero 2026) | Advertencia Clave de Irán | | :— | :— | :— | | Sanciones a Altos Dirigentes | Alta probabilidad (Apoyo general). | Irán promete castigos «sin clemencia» a quienes instigaron protestas, manteniendo la ambigüedad. | | Clasificación Terrorista Total | Baja probabilidad (Falta de unanimidad). | “Consecuencias destructoras” y exhortación a Italia a reconsiderar su «posición errónea». |
La decisión final del jueves determinará si la UE se limita a una acción quirúrgica de sanciones, minimizando el riesgo de represalias, o si la presión política interna impulsa una clasificación total que, según Teherán, provocaría un escenario de confrontación directa.









